El teletrabajo está de moda. O, mejor dicho, fue durante meses nuestra única alternativa y ahora parece que ha venido para quedarse. Y es que gracias (o por desgracia) de la Covid-19 en España hemos pasado de un teletrabajo prácticamente inexistente a un teletrabajo a tiempo completo. De forma tan repentina que para todos ha significado un cambio radical a la hora de trabajar. Para bien y para mal.

En circunstancias normales este cambio se hubiese hecho de forma más controlada y planificada, pero hemos tenido que aprender a base de prueba y error, y aunque es efectivo, nos ha pasado factura. Por eso, querida urbanita, hoy queremos hacer un repaso a los 10 errores más comunes que cometemos a la hora de teletrabajar. Errores que una vez resueltos nos dejarán espacio a todas las ventajas y nuevas oportunidades que ofrece trabajar desde casa.

#1. No contar con los medios adecuados

Si algo nos ha dejado claro la pandemia, el confinamiento y el trabajo online es que no todos tenemos los recursos óptimos para trabajar desde casa. Ya sea por el ordenador, la instalación wifi, la tarifa contratada, el número de dispositivos… (todo ello pagado por los trabajadores claro). Posiblemente en las oficinas existan más facilidades para trabajar (e informáticos que puedan responder a nuestras dudas) pero en casa todo cambia. Y aunque hay empresas que se han preocupado por estos detalles, no es el caso de la gran mayoría.

Pexel – Tima Miroshnichenko

#2. Convertirse en esclavo del trabajo

Si nunca pasas por la oficina después de tu horario laboral, ¿por qué vas a contestar a un email por la noche? Aunque se trabaje desde casa y se piense que “no tienes otra cosa mejor que hacer” hay que saber poner unos límites. ¡Y descansar! No se puede estar siempre disponible o ser tan flexible, ya que esto pasa factura, llegando al punto de no poder o saber desconectar.

#3. Creer que se va a trabajar menos

La otra cara de la moneda. Y es que, para muchos, el no tener al jefe pegado a la mesa de la oficina es sinónimo de relajarse o de incluso no trabajar. Pero existe un problema, los informes, aunque se hagan desde casa, siguen teniendo días de plazo y entregas. ¿La solución? Tener claro el horario que se va a seguir, ni de más ni de menos, las horas y al ritmo que llevarías en la oficina. Así de simple.

Pexels – Vlada Karpovich

#4. No tener un espacio definido

Delimitar un espacio de trabajo fijo y cómodo ayuda a poner la mente en modo trabajo. Si en la oficina existen unos límites espacio-temporales (hora de fichar y tu mesa/despacho) en casa debería ser igual. Aunque no sea con un despacho, sí con una zona tranquila, con buena luz y ventilación y en donde puedas dejar las cosas de trabajo (y no volverlas a ver hasta la jornada siguiente).

#5. Trabajar en pijama

El sueño de todo trabajador se ha hecho realidad: “poder ir a trabajar en pijama o con el edredón a cuestas”. Ahora, después de meses en este modelo de trabajo nos hemos dado cuenta de que no es tan idílico como pensábamos. Nuestra mente funciona a base de rutinas y si no nos quitamos el “modo casa” no podremos ser productivos en nuestro “modo trabajo”. Lo ideal es seguir la rutina de siempre (ducharse, cambiarse, desayunar) pero sin tener que ponernos corbata y tacones. En definitiva: ropa cómoda, sí; trabajar en pijama, absolutamente no.

Pexels – Ketut Subiyanto

#6. No organizarse la agenda

Los peligros de teletrabajar desde casa es que, de repente, las tareas del hogar están más presentes que nunca en nuestros horarios de trabajo. Es entonces que poner una lavadora, ir a hacer la compra o hacer más de una visita a la nevera se convierten en nuestra forma de procrastinar por excelencia. Por ello es importante organizarse los días por horas teniendo en cuenta todas las tareas y recados. Las fáciles, las no tan apetecibles y, por supuesto, las de la casa. La organización y el saber cual es el momento para cada cosa son claves para poder llegar a todo.

#7. Ponerse un horario a contracorriente

El teletrabajo nos ha permitido tener una cierta flexibilidad horaria. Pero ¿es esto del todo cierto? Puede que seas una persona más productiva por la noche y decidas trabajar a esas horas, no obstante, tienes que tener en cuenta que tu jefe, tus proveedores, tus clientes y tus llamadas entrantes te llegarán por la mañana.

#8. No contar con nuestro tiempo libre

Y en esta agenda que estamos preparando hay una cosa que no podemos dejar de lado: nuestro tiempo libre. Tenemos que saber separar el trabajo del relax (aunque sea en la misma casa). Y por supuesto no considerar el tiempo que no estamos trabajando como tiempo perdido. Debemos respetar nuestro tiempo libre después de la jornada, a mitad y obviamente los fines de semana. Un básico para nuestro bienestar y salud mental.

Pexels – Fauxels

#9. Enclaustrarse

Los seres humanos somos seres sociables, ¡aun en tiempos de pandemia! Pero con el teletrabajo y el confinamiento hemos visto como nuestro contacto social ha disminuido e incluso desaparecido (para muchas personas el grupo de trabajo era su único grupo social). Por ello, aunque ya no se vaya tanto a la oficina es importante mantener el contacto dentro de las medidas sanitarias. Hablar con tus compañeros más allá de las redes sociales y poder pasar tiempos de calidad con ellos.

#10. Descansos (ni muchos ni pocos)

Últimamente está muy de moda el trabajar y estudiar basándose en la técnica del famoso Pomodoro (25 minutos trabajando – descansos de 5 minutos). El problema viene cuando, dependiendo del tipo de trabajo y de persona, es necesario estar más tiempo concentrado y hacerlo de tirón. Antes de hacer muchos descansos, hay que mirar cuales son tus propios momentos y productividad y si te compensa tener tantos descansos. No obstante, hay que hacer descansos breves en algún momento de la jornada (y comer algo a media mañana). No es recomendable trabajar sin parar.


Ana Rodríguez Salinas

Amante del cine, la danza, el teatro y los buenos libros. Me encanta escribir sobre la Cultura, pero, sobre todo, aprender cada día un poquito más de ella