Dime qué tipo de piel tienes y te diré qué ingrediente de tu nevera será tu nuevo aliado beauty. Sí, has leído bien, los alimentos que te hacen la boca agua cada día también cuentan con propiedades beneficiosas para tu rostro. Para cada tipo de piel, desde las más grasas hasta las más secas o apagadas, existe una combinación de ingredientes que conforma una mascarilla facial sencilla, muy económica y, además, ¡100% natural!

Si eres de lxs que prefiere los remedios orgánicos para el cuidado facial, ponte manos a la obra y reúne los ingredientes de tu cocina que mejor encajen con tu tipo de piel.

#1 Pieles grasas

Los copos de avena no solo sirven para protagonizar los desayunos más saludables -¡e ‘instagrameables’!- sino que suponen un remedio natural para los rostros de tendencia grasa. Si estás hartx de que tu zona T tenga siempre brillos y quieres que tu piel tenga un aspecto más unificado y libre de zonas enrojecidas, la fórmula está en mezclar media taza de gachas de avena -una vez enfriadas-, un huevo y una cucharada de zumo de limón. Et voilà!

#2 Pieles secas

¿Te has pasado al hacer la compra de aguacates? Pues no te deshagas de ellos porque además de ser el mejor amigo de las tostas, son el ingrediente ideal para hidratar la piel. Esta fruta imprescindible en cualquier nevera cuenta, también, con propiedades calmantes. Mezcla un aguacate con dos cucharadas de yogur natural, una cucharada de aceite de oliva y una cucharada de miel para dar con el tándem hidratante perfecto. ¡Ojo! Asegúrate de aclarar bien el rostro en las zonas más cercanas al cuero cabelludo para evitar que se engrase.

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#3 Pieles acneicas

Aunque actualmente existen multitud de productos ideados específicamente para combatir el acné, sobre todo el producido por las mascarillas quirúrgicas -conocido como maskné– hay una fórmula completamente natural que sirve de gran ayuda para los casos menos graves. ¿La clave? La vitamina A del plátano. Haz un puré con esta fruta y sus propiedades ayudarán a la regeneración de las células de la piel. Además, para absorber el exceso de aceite producido por este tipo de piel añade media cucharilla de bicarbonato de sodio y, para proteger el rostro de la bacteria que causa el acné, añade media cucharilla de cúrcuma en polvo.

#4 Pieles sensibles

¿Tienes un tipo de piel al que le afecta todo? Desde los cambios drásticos de temperatura hasta la poca falta de luz solar o el exceso de maquillaje pueden hacer sufrir a los rostros más sensibles, pero la solución la tiene uno de los postres más populares de la lista de la compra, el yogur natural. Su ácido láctico y su alto contenido en probióticos es la mejor combinación para aliviar la irritación de la piel. Una cucharada de yogur natural sin azúcar, otra de miel -que hará que tu piel luzca más tersa- y otra de cacao en polvo -otro calmante natural- se convertirán en tu particular fórmula mágica.

#5 Pieles apagadas

Si tu objetivo es que tu piel tenga el mismo look fresco y luminoso que tiene a lo largo del verano cuando la luz del sol activa el rostro, entra en la cocina y encontrarás a tus mejores aliados. Para activar y exfoliar la piel no hay nada como la mezcla del zumo de un limón, dos cucharadas de azúcar y una cucharada de aceite de oliva. Además, las propiedades de esta fruta cítrica ayudarán a regular la producción de grasa del rostro.


María Peña