Los actores son parte fundamental de una película. Sin ellos, no se daría cara e imagen a los personajes de los guiones, todo orbita en torno a ellos, son la película. Cuando un actor no actúa en consonancia con lo exigido por su personaje, desentona y el espectador es capaz de notarlo, ya sea consciente o inconscientemente. Quedarán para la posteridad muchos de los papeles interpretados por Robert De Niro, Al Pacino, Marlon Brando, Jane Fonda, Dustin Hoffman, Marilyn Monroe, Sissy Spaceck… todos ellos tienen la particularidad de haber estudiado en la prestigiosa Actors Studio.

El Actors Studio es casi una institución dentro del mundo actoral y está cimentada en torno al Método Stanislavski. Para quién no conozca a Konstantín Stanislavski (1863-1938), fue un actor y director teatral ruso que revoluciono la forma en la que los intérpretes debían trabajar con sus personajes. El Método se caracteriza por ser muy exigente, ya que el actor debe realizar un trabajo emocional, físico y psicológico con el objetivo de convertirse en el papel que actúa y mostrar una interpretación lo más cercana a la realidad.  

Stanislavski.

«El factor principal en cualquier forma de creatividad es la vida de un espíritu humano, la del actor y de su parte, sus sentimientos comunes y la creación subconsciente» – Stanislavski

La escuela Actors Studio fue creada en 1947 por Elia Kazan, Robert Lewis y Cheryl Crawford y alcanzó gran notoriedad en sus primeros años. Es conocida la dificultad para entrar en la escuela, pues el actor que quiera ingresar debe realizar multitud de audiciones para ser seleccionado. Un ejemplo del arduo trabajo lo protagonizo Dustin Hoffman que tuvo que hacer hasta 5 audiciones para ser escogido miembro. Es inconcebible pensar tal situación si tenemos en cuenta que Hoffman es uno de los mejores actores de la historia del cine.

Actores en el Actors Studio.

Para los actores del Actors Studio y aprendices del Método, sus personajes no solo son líneas de diálogo sobre un papel. Deben mimetizar y comportarse como la persona que reflejan en pantalla, adoptar sus gestos, gustos, apariencia física, trastornos, inseguridades… por ello, mucho de los intérpretes desarrollaban evidencias secuelas después de protagonizar ciertos roles.

Es el caso de actores como Marilyn Monroe o Montgomery Clift que sufrieron el hastío y fatiga de entrar de lleno en la psicología de sus personajes. Debido a esto, ambos murieron jóvenes debido a las adicciones de alcohol y otros excesos. Aunque los espectadores agradezcamos ese compromiso actoral, ¿Hasta qué punto los interpretes deben dejar de ser ellos mismos para convertirse en sus personajes? ¿Cuál es el límite?

Al igual que ha habido seguidores del Método también ha tenido detractores. Hitchcock opinaba que la mayor motivación del actor debía ser su “sueldo”, veía las películas más como una industria que una forma de vida. Laurence Olivier también se mostraba reticente a toda esa mutación actoral y tuvo un encontronazo con Dustin Hoffman en una de las películas en las que compartió pantalla con él.

Hitchcock.

En la actualidad, a pesar de que la industria es menos destructiva que antaño, todavía encontramos con resquicios del sacrificio de muchos actores. Por ejemplo Christian Bale, Joaquin Phoenix, Shia Labeouf, Heath Ledger, Daniel Day Lewis, Natalie Portman… todos ellos llevan al extremo los roles que interpretan.


Oliver De la Torre

Soy un joven corriente con nombre extranjero. Escribo sobre cultura y aquello que me haga aprender nuevas cosas. Vuelo y me alimento de mis pasiones, ya sea cine, libros o música. ¿Qué seríamos sin el arte?