De primeras, la fisionomía del actor resulta extraña: cara grande, nariz grande, cuerpo desproporcionado, manos… Adam Driver entra por los ojos y no se olvida fácilmente. La primera vez que uno le ve supone un recuerdo duradero, la imagen de ese actor no se borra jamás de la memoria del espectador. A pesar de su físico característico es un actor camaleónico, capaz de actuar cualquier papel y de poner su cuerpo al servicio de la cámara. Es dedicado, tenaz, perseverante y está enamorado de su profesión, quizás por eso se ha convertido en uno de los actores más solicitados de Hollywood y del cine independiente europeo.

Pero, vayamos unos cuantos años atrás en el tiempo. Pocos sabrán la profesión de Adam Driver antes de actuar: militar. La razón tuvo que ver con los atentados del 11S de 2001 que por decisión propia decidió alistarse en el cuerpo de marines de los Estados Unidos para defender a su país. Tres años más tarde, tuvo que abandonar la idea de ser militar debido a un accidente practicando ciclismo de montaña que le fracturo el esternón. Su vida dio un giro de 180 grados, terminó estudiando interpretación en la escuela Juilliard de Nueva York y se graduó de Bellas Artes en 2009.

En una entrevista para M Magazine se sinceró sobre su infancia, fue un niño problemático e inadaptado que se subía a las torres de radio, prendía objetos con fuego o se peleaba en un club de lucha inspirado en la película del mismo nombre dirigida por David Fincher en 1999. Sin duda, toda su juventud fue una montaña rusa de emociones y experiencias.

Llegaron sus primeros papeles para teatro en 2010 participando en producciones estrenadas en Broadway como Angels in America. Combinó estas actuaciones con pequeños papeles en películas de grandes directores como J. Edgar (Clint Eastwood, 2011) o Lincoln (Steven Spielberg, 2012). Pero, uno de los papeles que le cambió la vida el personaje de Adam Sackler en la serie de HBO, Girls (2012-2017). Una serie que le valió tres nominaciones a los premios Emmy y que le abrió las puertas a futuros grandes proyectos.

El culmen de su carrera llegó cuando le escogieron como uno de los personajes principales (Kylo Ren) en la nueva trilogía de Star Wars de Disney. La saga puso el nombre de Adam Driver en boca de todos los productores de Hollywood y muchos de ellos quisieron hacerse con sus servicios. Sin embargo, el actor estos últimos años ha decidido tomar caminos más arriesgados, en vez de conformarse con sagas de dudoso éxito. Entre sus últimos proyectos, encontramos películas de directores prestigiosos como Paterson (Jim Jarmush, 2016), Silencio (Martin Scorsese, 2016), Logan Lucky (Steven Soderbergh, 2017), BlacKkKlansman (Spike Lee, 2018) o Historia de un matrimonio (Noah Baumbach, 2019). Estas dos últimas películas le valió dos nominaciones a los Oscar.  

Este año ha estrenado un total de tres películas, todas ellas han dado de que hablar y lo más importante, nunca repitiendo el tipo de papel. Adam Driver parece una persona que pasa desapercibida, tímida en su apariencia pero enorme en pantalla. Tendremos que ver que le depara el futuro, pero podría ser uno de los actores más importantes de la actual generación. ¡Brindemos por él!


Oliver De la Torre

Soy un joven corriente con nombre extranjero. Escribo sobre cultura y aquello que me haga aprender nuevas cosas. Vuelo y me alimento de mis pasiones, ya sea cine, libros o música. ¿Qué seríamos sin el arte?