La actriz nació en Pensilvania de una madre terapeuta y de un padre farmacéutico, su interés por la actuación comenzó desde una temprana edad, distanciándose de las carreras científicas de sus padres. Hizo su debut como modelo a los once años y a los quince participó por primera vez como actriz en la serie As the world turns (1999-2001). Desde su debut empezó a labrar una carrera prolifera, pero aun no reconocida, con papeles en películas como Alpha Dog (2006) o Chicas malas (2004).

La fama le llegó al protagonizar el famoso musical Mamma Mia! (2008) con una selección de todas las canciones más famosas de Abba. Continuo su ascenso en Hollywood con su participación en películas de gran presupuesto como In time (2011) o con la versión musical de Los miserables (2012). Desde entonces, su carrera ha ido perdiendo fuelle, a pesar de ser una de las actrices más conocidas del momento. Participó en películas menores como Mil maneras de morder el polvo (2014), Ted 2 (2015) o la secuela de Mamma Mia! (2018).  

Su carrera como actriz parecía estancada y aunque tuviera el reconocimiento del público, otra cosa diferente es que los críticos y la academia se arrodillaran ante ella. Esta etapa ha quedado sepultada con su última película en blanco y negro y dirigida por el maestro David Fincher donde interpreta a Marion Davies (una de las actrices de la edad de oro de Hollywood y pareja del magnate William Randolph Hearst).

En Mank (2020), relato sobre el proceso creativo del guion de Ciudadano Kane de Mankiewicz, Seyfried ilumina cada escena y ofrece el contrapunto necesario en una película en el que el tono gris inunda la pantalla. El personaje de Marion Davies es sarcástico, divertido, gracioso, radiante… todo ello se debe a una Amanda Seyfried en estado de gracia y que la posicionan como una de las contendientes del Oscar a mejor actriz secundaria.

Debo confesar que Mank me aburrió y salí decepcionado del cine (sí, la vi en el cine en una pocas sesiones que había, rehuyendo de su estreno en Netflix), a pesar de que Fincher me parece uno de los grandes cineastas de la actualidad. Su película, en mi opinión, peca de monótona, falta de ritmo, es demasiado elocuente y el aspecto formal crea una barrera al espectador. Sin embargo, Seyfried hipnotiza y es el personaje que eleva la cinta por encima de lo que es.

Amanda Seyfried en Mank.

Como anécdota, Amanda Seyfried fue diagnosticada de TOC (Trastorno Obsesivo Compulsivo) a los 19 años. A pesar de lo que significaba la noticia para su carrera profesional, decidió luchar por su sueño sin ocultar lo que padece. Opinando lo siguiente: “Quiero que los niños que están teniendo pensamientos extraños puedan compartirlos sin estigmas. Y si eso afecta a mi carrera, que así sea”.

Habrá que ver si finalmente se alzará con su primer Oscar el próximo 25 de abril, lo que sí se puede afirmar es que mínimo estará nominada. Aunque para hacerse con el galardón tendrá que batir a otras actrices de inmenso talento como son Olivia Colman (El padre), Glenn Glose (Hillbilly elegy) o Ellen Burstyn (Fragmentos de una mujer).


Oliver De la Torre

Soy un joven corriente con nombre extranjero. Escribo sobre cultura y aquello que me haga aprender nuevas cosas. Vuelo y me alimento de mis pasiones, ya sea cine, libros o música. ¿Qué seríamos sin el arte?