En esta época navideña creo que a todos nos pasa un poco lo mismo. Entre las luces de colores y algún que otro turrón se nos encoge un poquito el corazón a todos. También en temas del amor. Así que me vais a permitir ponerme un poco sentimental. 

Si algo he aprendido de este 2020 es que el amor puede ser la montaña rusa más vertiginosa del mundo o el lugar de refugio al que volver. Lo bueno y lo malo de las subidas y bajadas es que la intensidad se apodera de nosotros como la noche de reyes. Cuando somos pequeños el trío mágico se convierte en una figura misteriosa capaz de concederlo todo. Una noche nos compensa 365 días de espera. En el amor, especialmente en las relaciones de idas y venidas, es parecido. 

Con los años, y parece que este 2020 nos ha hecho un poco más viejos a todos, aprendes que el amor es otra cosa. El amor es cuidarse, por separado y en conjunto, y eso, poco tiene que ver con la inestabilidad. No hablamos de amor como un matrimonio que se lleva aguantando 40 años, hablamos del amor que quiere lo mejor para ti, que te cuida, te quiere y te acompaña. 

El amor es cuidarse, por separado y en conjunto, y eso, poco tiene que ver con la inestabilidad.

Durante un año tan complicado, el apoyo, la admiración, la comunicación y el cuidado son las cuatro mejores cosas que sostienen las relaciones de pareja (bueno y de cualquier tipo). 

Con no quiero decir que tengáis que salir ahí a buscar al amor de vuestra vida en la noche de Nochevieja porque otra lección que me ha dejado este año es que hasta en la vida amorosa todo son etapas. Quizás estés en la cresta de la ola conociendo a alguien o te acaben de partir el corazón, pero si estas pensando en ese alguien especial a quién besar bajo el muérdago recuerda la receta mágica.

Otra lección que me ha dejado este año es que hasta en la vida amorosa todo son etapas

Bueno, a no ser que lo que quieras es una noche mágica. Entonces no hace falta que pidas nada más que un buen rato a los Reyes Magos ¡esperemos que hayáis sido buenos! —


Selma Escalona