Hoy hablamos con Ángela Peirat. Actriz de teatro con grandes comedias en cartelera, sobre la nueva temporada en la Gran Vía madrileña. La vuelta a los escenarios. Y todos los secretos (y risas) que se esconden tras El MóvilLa importancia de llamarse ErnestoSueños de un seductor


Como dice Ángela Peirat, “no hay nada más bonito y un trabajo mejor que hacer reír”. Pero esta nueva temporada, no sólo es eso. El teatro siempre ha sido un lugar para entretenerse, pero también un lugar para desconectar. Meterse en otros mundos, en la piel de otras personas. Con muchas lágrimas, sonrisas y carcajadas que hacen olvidar el mundo exterior (y sí, las buenas comedias te hacen olvidar hasta una pandemia). De carcajadas va hoy esta entrevista. Es lo que tiene hablar con una actriz cómica que hasta en una llamada de teléfono puedes percibir sus sonrisas. 

¿Cómo ha sido la vuelta al teatro?

Sinceramente, más común y normal de lo que me esperaba. Teniendo en cuenta todo lo que se comentaba y de donde veníamos. Eso sí, con muchísima, muchísima ilusión. Había tantas ganas de volver… Hemos sido muy valientes, al empezar ya a trabajar y a crear. Veníamos de estar parados. Y siendo artistas… hay veces que trabajas más porque el alma te lo pide que por todo lo demás. Entonces claro, era ya necesario. Era necesario volver, tanto para el artista como para el público.

¿Qué es lo que más echaste de menos de subirte a las tablas durante el confinamiento?

Nosotros somos una compañía cómica y creo que hablo en nombre de todos al decir que lo que más hemos echado de menos han sido las risas del público. No hay nada más bonito y un trabajo mejor que hacer reír. De hecho, ahora, hay mucha gente que después de ver nuestras obras sale y nos da las gracias. “Madre mía, me habéis hecho olvidarme de todo”, “menudo rato”, “hacía mucho que no me reía tanto…” ¡Todos los comentarios que estamos recibiendo son de este tipo! Cuando estas ahí y haces reír, es súper gratificante. Pero ahora mucho más al ver que la gente lo recibe de esta manera.

“Era necesario volver, tanto para el artista como para el público”.


Ahora mismo, Ángela, tienes en cartelera no una, sino dos obras en el Teatro Lara de Madrid. Y otra más prevista para más adelante ¿qué nos puedes contar de cada una de ellas?

Nosotros, en la compañía, empezamos con Sueños de un seductor, de Woody Allen. Es la que hemos parado de hacer, pero retomaremos en el mes de noviembre. Entremedias hemos hecho El Móvil y ahora también estamos con el estreno de La importancia de llamarse Ernesto. ¡Cada una es muy diferente! Eso sí, todas son comedia o tragicomedia. 

Sueños de un seductor creo que es una historia que todo el mundo la conoce. Es una comedia muy bonita, tierna… Es muy mona de hacer y muy agradecida. Luego está la de El Móvil, la más gamberra de todas las obras. Una historia de chicas muy divertida, con un humor… 100% estilo Ramón Paso. Y por último tenemos La importancia de llamarse Ernesto, una historia también conocida por el público. Es de Oscar Wilde. Como yo siempre digo, es alta comedia. Divertidísima y con amores muy absurdos.

Ángela Peirat: “Sin duda lo que más eché de menos fueron las risas del público”.

¿Tienes alguna favorita o eso no lo puedes decir?

Aunque adoro las tres obras, me quedo con El Móvil. Con ella tengo especial afinidad. ¡Me encantan los textos de Ramón! Son tan especiales… Escribe para mujeres que da gusto, son una maravilla. Y es verdad que hay muy pocas obras cómicas pensadas para mujeres. Además de ser muy divertida, los personajes tienen muchas capas. Algo muy gratificante como actriz. ¡Me encantaría que todas vosotras vinierais a verla, mejor dicho a verlas!

Y si hablamos de personajes que más te han marcado…

Le tengo muchísimo cariño al primer personaje que hice aquí en Madrid. Fue en la obra La Ramera de Babilonia, interpretando a Natalia. Le tengo mucho aprecio por todo lo que significa para mi. Fue el inicio de todo. Pero los nuevos también me encantan. Como la Señorita Lane, de La importancia de llamarse Ernesto. Es un personaje que como tal no existía, lo creó el director. Es tan distinto, tan peculiar… no os quiero hacer ningún spoiler, así que sólo os digo que es genial. Y Vanesa de El Móvil también es genial… ¡así podría estar con todas! (risas). 


Ángela, ¿es fácil trabajar con dos o tres personajes al mismo tiempo?

Si, la verdad es que es algo que ni te plateas. Vas haciendo y se te van quedando, no te vuelves loca. No es la primera vez que se nos juntan varias obras al mismo tiempo y siempre es un tema que llama la atención. “¿Se os junta el texto?” “¿No os confundís?”. Aunque sorprenda, no pasa. Cada obra tiene su sitio y su momento. Es más, en Sueños de un seductor ¡he llegado a interpretar hasta 7 personajes! La diversidad, más que aturullar, enriquece.

Es muy divertido representar La importancia de llamarse Ernesto y acto seguido El Móvil, como nos está pasando ahora. ¡Casi no nos da tiempo a cambiarnos el pelo! Deshazte los rulos, ponte los vaqueros, lávate la cara… (risas) ¡Unos nervios! El otro día íbamos peladísimas, pensé que no llegábamos…

¡Un poco más y vestidas de época!

Totalmente, totalmente. Pero son unos nervios de felicidad. Ese momento de “no llego, no llego” pero te lo estás pasando pipa. Y cuando consigues llegar a todo, cuando terminas el día, te sientes muy afortunada. Somos muy afortunados de poder estar haciendo ahora mismo teatro.

Ángela Peirat: “Somos muy afortunados de poder estar haciendo ahora mismo teatro”

Así es. La Covid-19 ha afectado a todos los sectores del país, aunque parece que la cultura y el arte en vivo se han llevado la peor parte. ¿Ha aumentado la presión a la hora de estrenar esta nueva temporada?

Creo que en este sentido estamos todos un poco igual. Nadie sabe muy bien por donde van a ir los tiros. Yo, lo que veo a mi alrededor, son ganas de funcionar. Siguiendo las normas y con todas las precauciones posibles, por descontado. Pero hay ganas de avanzar, de ayudarnos entre nosotros y de que todo esto salga bien. 


Ana Rodríguez Salinas

Amante del cine, la danza, el teatro y los buenos libros. Me encanta escribir sobre la Cultura, pero, sobre todo, aprender cada día un poquito más de ella