Templo de Abu Simbel

Desde hace 200 años, en los años acabados en 22, Egipto ha sido testigo de cómo el pasado y el presente se conectaban. En 1822, el egiptólogo francés Champolion descifró la Piedra Rosetta. Se trata de un fragmento de una antigua estela egipcia de granodiorita inscrita con un decreto publicado en Menfis en el año 196 a. C. en nombre del faraón Ptolomeo V.

En ella aparecen tres escrituras en tres idiomas diferentes: el texto superior en jeroglíficos egipcios, la parte intermedia en escritura demótica y la inferior en griego antiguo. Hasta entonces los jeroglíficos eran prácticamente incomprensibles, pero gracias a su traducción al griego se pudieron descifrar, ya que entre las inscripciones apenas había diferencias. Desde entonces, se dejaron de ver los jeroglíficos como meros dibujos decorativos, y empezaron a ser estudiados para conocer más de la época de los faraones. Aunque ya no se encuentra en Egipto, sino que está en el Museo Británico de Londres, su aportación a la historia del Antiguo Egipto ha sido clave para conocerlo.

Piedra Rosetta

En 1922, en pleno auge de los arqueólogos europeos, el inglés Howard Carter descubrió la tumba de Tutankamón en el Valle de los Reyes. Se trata, nada más y nada menos, que del mayor hallazgo arqueológico de todos los tiempos. ¿Y por qué fue tan importante la tumba de un faraón que, en vida, no pudo lograr grandes hazañas? Porque su tumba estaba intacta. Las tumbas del Valle de los Reyes fueron saqueadas por los propios constructores, por lo que, con el paso de los siglos, no se ha conservado nada. La de Tutankamón, en cambio, estaba escondida, y pudo superar al paso del tiempo. Allí se encontraron unas 5.400 piezas de incalculable valor. Entre las reliquias de Tutankamón se encontró la famosísima máscara funeraria. Hoy las piezas se conservan en el Museo Egipcio de El Cairo.

Este año, 2022, lo que conecta el presente con el Antiguo Egipto no es un descubrimiento, sino una inauguración. Se estima que en diciembre de 2022 por fin abrirá el nuevo Gran Museo de El Cairo. El-Enany, una académica jurídica inglesa, explicó que en 2022 “vamos a anunciar algún nuevo descubrimiento importante”. No quiso decir nada más (y nada menos), tan solo aseguró que “cada 100 años Egipto hace un regalo a la humanidad”. Pero no es el único acontecimiento reciente relacionado con la antigüedad. El pasado 3 de abril, 22 momias, 18 reyes y cuatro reinas fueron transportadas desde el Museo Egipcio a su nuevo lugar de descanso, el nuevo Museo Nacional de la Civilización Egipcia. Lo llamaron “El Desfile Dorado de los Faraones”. 

El 25 de noviembre de 2021, en el marco de una grandiosa ceremonia televisada al mundo entero, el presidente de Egipto, Abdel Fattah al Sisi, inauguró en Luxor la Avenida de las Esfinges. Este paseo conduce al templo de Karnak. Centenares de esfinges con cabeza de carnero y cuerpo de león de 3.500 años de antigüedad flanquean el templo.

Kareem, guía turístico en Egipto desde hace 30 años, asegura que la apertura del museo es muy importante para el país. También ha comentado que a Egipto, en los próximos años y con la recuperación por la pandemia, se le augura un próspero futuro. “Si las cosas siguen como van, se espera que en unos años Egipto lidere esta zona y se lleve bien con Occidente”, ha explicado.

Lo cierto es que no se puede saber qué deparará este 2022, pero sí que es cierto que para Egipto será un gran año. ¿Será el Gran Museo de El Cairo el único gran acontecimiento del Antiguo Egipto este año? Solo el tiempo lo dirá.


Paula Jiménez

Periodista en proceso de creación. Apasionada de Marvel, Disney y todo el periodismo internacional, combinación curiosa, ¿no? En un futuro, espero poder vivir en todos los lugares posibles dedicándome a esta profesión tan apasionante. Como dijo Walt Disney una vez “the era we are living in today is a dream coming true.”