“La esperanza es lo último que se pierde”. Resulta curioso cómo cada vez que creemos que algo nos va a salir mal aparece esta frase en la boca de alguien. “La esperanza es lo último que se pierde”. Es lo que nos volvemos a repetir a nosotros mismos para saber que no todo es tan malo, que a veces las cosas pueden salir bien.

La esperanza es un refugio al que acudir cuando damos todo por perdido. Es esa fe que, aunque creas o no, siempre estará ahí. Acompañándonos. Consolándonos. Porque nada es tan malo como parece, o eso intentamos creer. Y a veces solo necesitamos aferrarnos a algo, un sentimiento, una persona, una emoción… lo que sea, para poder seguir adelante.

«La esperanza es un refugio al que acudir cuando damos todo por perdido. Es esa fe que, aunque creas o no, siempre estará ahí. Acompañándonos. Consolándonos»

Porque la esperanza puede materializarse en cualquier cosa, en cualquier persona. A veces nuestra familia o amigos lo son. A veces son ellos la esperanza y el apoyo que necesitamos para continuar. Nadie podrá nunca darle la espalda. Nuestro instinto de supervivencia no nos lo permite.

Hasta la persona más negativa que te puedas imaginar siente esperanza. En lo más profundo de cada persona la gente espera que las cosas salgan bien. Joder y es que a veces de verdad que nos lo merecemos. En muchas ocasiones luchamos tanto y queremos algo con tanta intensidad que no nos podemos permitir que las cosas no salgan como esperamos.

La esperanza no se aprende. Se siente. Y lo hacemos desde el mismo instante que empezamos a tener conciencia. Cuando un examen te sale mal. Siempre te queda la esperanza de que igual no ha sido tan horrible y puedes aprobar. O cuando tenemos una reunión importante, tenemos la esperanza de que salga bien y nuestros proyectos sigan adelante.

«La esperanza puede materializarse en cualquier cosa, en cualquier persona. A veces nuestra familia o amigos lo son. A veces son ellos la esperanza y el apoyo que necesitamos para continuar»

Porque por muy mal que nos vayan las cosas en algún momento de nuestras vidas, sabemos que siempre vendrá algo mejor. Porque nada dura para siempre. Y somos conscientes de ello. Sabemos que después de una mala racha, después de tocar fondo, solo podemos ir hacia arriba. Y no es porque pensemos que es algo cíclico, que la vida nos volverá a poner en el lugar que merecemos, sino que sentimos en nuestro interior un sentimiento que nos mueve por dentro. Esa vocecilla que nos dice que al final, todo saldrá bien.

Y puede que alguna vez demos las causas por perdidas. Y más en la situación que estamos viviendo. Pero, solo nos queda esperar. Esperar que este momento solo pueda ir a mejor. Sentimos la esperanza dentro de nosotros. Esperanza por que podamos sobrevivir a esto y todo vuelva a ir como antes.


Ana Díaz Barranco

Madrileña y oficialmente periodista. Escribo sobre arte y cultura, la mayoría de las veces, pero desde que descubrí psico no he vuelto a mirar atrás. Porque como decía Voltaire "La escritura es la pintura de la voz". Y que mejor voz que la nuestra para dar a conocer todos aquellos problemas y cuestiones de la vida que rondan nuestra cabeza.