Bianca Sánchez Gutiérrez es profesora en el campus universitario EUSA en la capital andaluza. Junto con su compañera y coordinadora Irene Liberia emprenden la aventura de hablar sobre la cultura de masas y el rol de la mujer en sus diferentes ámbitos. Una oda hacia el feminismo y sobre la libertad de todas las mujeres en cualquier tipo de sector.

En Aquelarre, además de Bianca e Irene, han participado 12 autoras más: Mercedes Arriaga Flórez, Juana Gallego Ayala, María Sánchez-Ramos, Belén Zurbano-Berenguer,  María Isabel Menéndez Menéndez, Isabel Villegas Simón, Celina Navarro Bosh, Teresa López Castilla, Eurídice Cabañes Martínez, Silvia Espinosa-Mirabet. También, Fabiola Millán con su editorial Advook y Pilar Aguilar Carrasco, encargada de realizar el prólogo.

¿Cómo comienza el proceso creativo de la creación de Aquelarre? ¿Por qué os surge esta necesidad? 

Todo comienza a través de Fabiola Millán, directora de la editorial Advook. Ella contacta directamente con Irene Liberia, compañera de profesión de la Universidad de Valencia y conmigo, ya que ambas somos coordinadoras de la publicación. Fabiola nos pone en situación para poder crear un manual de la comunicación de masas y el rol que desempeña la mujer a lo largo de la historia. Esto hizo que yo reflexionara sobre este papel y algo que comentaba con mi alumnado en clase. Siempre que hablamos de historia de la publicidad, del cine, de la comunicación o historia del periodismo, vemos siempre muchos hombres haciendo múltiples cosas, pero apenas se habla de mujeres. 

Entonces, Advook intenta cubrir ese hueco y demostrar que las mujeres hemos estado y que todavía tenemos que estar en todos los ámbitos, porque es importante que tengamos nuestros marcos de representación y que hablemos y que contemos la vida tal cual la vemos nosotras. Lo siguiente que hacemos, tanto Irene como yo, como coordinadoras, es limitar que ámbitos de la cultura de masas van a aparecer en este manuscrito: literatura, radio, periodismo, cine… Por lo que buscamos a las mejores autoras e investigadoras que estén especializadas en esos ámbito para cubrirlo de la mejor manera posible.

¿Qué simboliza  el femvertising?

Es simplemente una estrategia que ha abordado la industria publicitaria para intentar acabar con esos estigmas sobre la publicidad machista y misógina que comete todo tipo de tropelías a nivel ético. Se podría que decir que intenta eliminar todo lo negativo con respecto al rol de la mujer, pero en muchas ocasiones visualizamos anuncios feministas por marcas que no tienen ningún tipo de política de igualdad o que no tienen una agenda contraria al feminismo. Por lo tanto, para mí, eso de que existe una publicidad feminista es relativo.

¿Crees que se juega con la dualidad de la dominación de ambos géneros en las campañas?

Esto ha ocurrido sobre todo en el ámbito de la moda, marcas que querían ser transgresoras y que buscaban acabar con los estereotipos y las normas de conductas tradicionales. Por lo que se empieza a jugar con ese cambio de roles, de mujer dominada a mujer dominante y viceversa. No creo que sea algo mayoritario y tampoco creo que sea algo significativo, pero si es curioso, ya que muchas veces la publicidad trasciende las normas éticas sociales o sociales que tenemos. Es llamativo e interesante, pero no es algo representativo de todo el sector publicitario, aunque aparece frecuentemente en moda, como he comentado anteriormente. Se podría decir que es una forma más de llamar la atención ante un discurso que está muy saturado.

En el corazón del libro nos encontramos con múltiples sectores donde la mujer ha sido castigada y menospreciada, ¿qué podríamos destacarnos de cada capítulo?

El primer capítulo, nos habla de literatura, la encargada de elaborarlo es Mercedes Arriaga. Podemos encontrar como las mujeres estaban dentro del circuito de la redacción y de la crítica literaria, pero son expulsadas por una estructura dominante y machista. Aunque ella enfatiza que resisten y reivindican sus derechos femeninos para la igualdad.   El segundo capítulo lo redacta Juana Gallego, profesora de la Universidad Autónoma de Barcelona, también especialista en periodismo. Ella demuestra como “las revistas femeninas” han construido una imagen de lo que debe de ser una mujer. Tenemos que romper esos estereotipos y acabar con esa imagen autoimpuesta que la cultura de masas le ha dado a la mujer. 

El tercer capítulo, trata sobre las mujeres en el periodismo, con Maria Sánchez Ramos y Belén Zurbano-Berenguer, ambas periodistas. Ellas hablan de como existe una diferencia brutal entre el porcentaje de mujeres que estudian periodismo en las aulas de las facultades, en torno al 65% y el otro porcentaje de mujeres que tenemos tomando decisiones de los diarios en la que información, que es menos del 10%.  El cuarto capítulo, se enfoca en radio con Silvia Espinosa. Donde habla sobre la gran vinculación de la radio con la historia de las mujeres. Siendo un medio de comunicación donde históricamente las mujeres han ocupado el rol de locuras en distintas etapas en España. 

Teresa Lopez Castilla, es la artífice del capítulo de la industria musical, donde se trata una serie de estereotipos y comportamientos sexuales que han sido creados por el propio sector. Ella pone como ejemplo el caso de Madonna y Rosalía, haciendo un paralelismo entre ambas.  Mi compañera y coordinadora, Irene Liberia, utiliza el cine como medio para comunicar la agenda feminista y reconoce las múltiples autoras del cine. La televisión también hace acto de presencia gracias a Maria Isabel Menéndez Menéndez, de la Universidad de Burgos. Ella analiza ciertos programas de televisión, como es el caso de “Cambio Extremo”. 

Después, se encuentra el mío, hablo sobre el femvertising, concepto del que hemos hablado anteriormente. Otro de los capítulos, trata sobre los videojuegos, gracias a mi compañera Eurídice Cabañes. Siendo esta una de las industria más machistas que podemos encontrarnos. Por último, hablamos de las redes sociales con Isabel Villegas y Celina Navarro. Este capítulo es bastante interesante, ya que gracias a Twitter y Facebook se ha posibilitado que hoy en dia hablemos de una cuarta ola feminista. Pero en el fondo, cualquier feminista que se dedique al feminismo en redes sociales sabe que son espacios no seguros. Donde cada vez que expones tu opinion terminas a palos, te agreden verbalmente, te insultan e incluso publican información privada tuya en la red.  Aquí te desmontamos un poco esa idea de que las redes sociales son un espacio seguro para nosotras.

De todos los sectores que se tratan, ¿cuál ha sido el que más ha tratado a la mujer de manera inferior?

Te diría que la publicidad, porque precisamente es la que más he estudiado. Aunque se complementan muchos sectores, se podría decir que es como una telaraña. La industria musical, por ejemplo, ha sido brutal con la imagen transmitida de las mujeres, influida por la televisión… En el fondo, hablamos de una cultura de masas genéricamente machista.

No hace falta mencionar lo castigada que ha sido la industria de la moda por múltiples campañas, ¿Crees que la tendencia de denigrar a la mujer en moda ha acabado? ¿Cómo crees que ha evolucionado? ¿Qué campañas publicitarias consideras despectivas hacia el rol de la mujer? ¿Alguna positiva? 

Creo que no, porque insisto en que es un sector en la que su publicidad intenta ser transgresora y a veces para llamar la atención se transgreden ciertos límites, como puede ser la integridad física o la dignidad. Aún no hemos terminado de ver violencia contra la mujer en publicidad.

Sí, hay una evolución, sobre todo en diversidad e inclusión. Es decir, que haya diferentes personas llevando diferentes prendas de vestir, que se rompan estereotipos sobre qué debe llevar cada uno. De hecho, hay una campaña que suelo destacarle a mi alumnado, sobre la plataforma Zalando, en la que aparecen múltiples tipos de personas y cuerpos que apenas vemos en publicidad.

La campaña mítica de Dolce & Gabbana en la que una mujer es sometida por varios modelos masculinos. Realmente, vemos evidente una violación  y una violencia mediática excesiva. Aunque el rol suele cambiar, jugar con esa ambigüedad puede ser peligroso. También, la famosa campaña de Jimmy Choo, en la que un señor mayor tiene en su maletero a una mujer muerta. Lo ideal sería que la publicidad no se metiera en nada ni con  nadie exactamente, que no hubiese violencia de ningún tipo.

¿Cómo ha sido trabajar con diferentes autoras? ¿Qué te han aportado cada una de ellas?

Mi experiencia ha sido gratísima. Somos doce autores y ha sido un lujo poder contar con cada una de ellas. Además, destacar como Fabiola Millán a través de Advook ha estado pendiente de todas nosotras. También, hemos tenido el privilegio de colaborar con Pilar Aguilar, crítica de cine que nos ha hecho el prólogo. La directora de la colección Comunicación y Feminismos, que es la que inaugura este libro en la editorial, también es una mujer, Pilar Medina de la Universidad Pompeu Fabra. De hecho, nos hemos corregido por supuesto, con todo, con todo el amor del mundo y con toda la intención de mejorar los textos. Hemos hecho varias presentaciones y siempre ha sido una alegría poder encontrarnos, aunque sea virtualmente, porque además hemos tenido la mala suerte de que este libro se publico unos días antes del confinamiento total del año pasado. 

En muchas ocasiones, cuando hay algún evento de alta relevancia como puede ser una gala de premios o la gala del MET, podemos encontrarnos comentarios ofensivos hacia mujeres y escrito por mujeres, ¿cómo puede ocurrir esto?

Decía Simone de Beauvoir, una de las grandes filósofas feministas: “El opresor no sería tan fuerte si no tuviese tantos cómplices entre los oprimidos”. Desde mi punto de vista, es una gran verdad, es decir, hay una idea extendida de que las mujeres son más machistas que los hombres. No creo que sea cierto. Lo que si puedo afirmar es que tenemos muy interiorizada la misoginia.

De hecho, el auto odio a nuestro cuerpo, a nuestra naturaleza, la depilación, los problemas alimenticios debido a la no aceptación, porque queremos construir nuestra imagen y nuestra vida en torno a un consenso social. Estos son los estereotipos y los mandatos de género, que no son reales, pero lo aceptamos porque es lo socialmente establecido dentro de nuestra cultura de masas.

Hacia dónde crees qué estará enfocado en un futuro el rol de la mujer, ¿qué pautas se tomarán en la comunicación y cultura de masas con respecto a la mujer?

Es difícil saber lo que va a pasar en el futuro, pero quiero ser optimista. Hay cosas que no van a volver a pasar, como es el caso de algunas campañas que hemos mencionado anteriormente. Y si se diera el caso, aparecerá esa queja por parte de la sociedad que si creemos en el feminismo y en la igualdad. Incluso, se recurrirá a los regímenes sancionadores de la parte comunicativa. Tenemos que enfatizar que ahora en publicidad se intenta visibilizar al colectivo LGBT. Aun así, no sé si es con un interés real de mejorar la situación o una forma de instrumentalizar al igual que se ha hecho con el feminismo y la cultura de las masas.

¿Por qué crees que nuestros lectores deberían comprar Aquelarre: La emancipación de las mujeres en la cultura de masas?

Creo que hay que apoyar iniciativas de editoriales pequeñas que buscan hacer cosas grandes. Y creo que Aquelarre, con la humildad, que yo puedo recomendarla. Intenta llenar un vacío y reivindicar la figura de las mujeres en la cultura de masas. Además, es un territorio que para nosotras es de conquista obligada. Ya que los marcos de referencia de los mensajes y la concesión de estereotipos se hacen desde este tipo de discursos y tenemos que estar ahí.


Diego Rueda

La moda es un arte, es un concepto que define mis emociones, mi personalidad y mi día a día. Escribir sobre moda masculina, nuevo órdenes para el hombre y pasarelas son algunos de los temas que más me apasionan. CONTACTO: diegorueda.18@campuscamara.es