Si algo tenemos claro es que 2020 no ha pasado desapercibido para nadie. Hemos pasado a la historia. Una historia agrupada bajo el hashtag #GraciasCovid. Por que ¿quién nos diría el 1 de enero que íbamos a empezar el año con una pandemia?

Probablemente nos hubiésemos reído. Pero, jamás hubiésemos sido capaces de imaginar una situación así. Porque hasta el 1 de enero de 2020 la palabra pandemia ni si quiera estaba en nuestro vocabulario. Y ahora, es la más repetida a nivel mundial.

Porque si antes nos podía costar imaginar una situación como esta, ahora somos testigos de miles de fotografías e historias de usuarios de las redes bajo el hashtag #GraciasCovid. Un ejercicio de simbólicos contrastes en el que los usuarios tiran de sarcasmo para denunciar, copa de vino en mano, que ya no pueden hacer más que beber solos en casa.

» En el año en el que pasó de todo, y a la vez no pasaba nada, fue cuando verdaderamente comenzó todo: el año del cotilleo»

Pero, es que en el año en el que pasó de todo, y a la vez no pasaba nada, la gente se cansó rápidamente de hablar siempre sobre las mismas noticias o preguntar a sus amigos qué tal estaban. Así que fue en ese preciso momento en el que comenzó verdaderamente todo: el año del cotilleo.

Un adicto sabe lo que es el subidón. Rajar de los demás, en tiempos en los que verse ya es un acontecimiento en sí mismo, también puede serlo en 2020. Porque el acto de criticar después de meses de encierro es un auténtico chute de oxitocina. Vamos que era lo más parecido que teníamos a salir de fiesta.

Y es que Gossip Girl ha hecho mucho daño. Tal vez demasiado. Somos curiosos por naturaleza. Nos encanta saberlo todo. Y obviamente compartir es saber. Así que nunca está de más contarle a nuestros amigos nuestras nuevas averiguaciones. Pero ¡CUIDADO!

«Es hora de acabar con el moralismo simplista y exagerado que existe en la red y que durante la pandemia se ha acrecentado aún más»

Nunca hagas lo que no te gustaría que te hicieran a ti, que luego llegan los lamentos. No hay nada peor que descubrir que nos convertimos en todo aquello que juramos destruir. Y todo por un mísero y cruel subidón. Pero, no olvidemos que la bajona no perdona.

Todo en esta vida acaba llegando. Y mejor muchas veces evitar el arrepentimiento. Porque no lo neguemos, nos gusta dramatizar. Y puede que cuando empieces a contar una historia se te vaya de las manos y de repente te encuentres con un súper relato que te has montado con ocho dragones surcando los cielos.

Es hora de acabar con el moralismo simplista y exagerado que existe en la red y que durante la pandemia se ha acrecentado aún más. El año 2020 ya ha acabado. Démosle una segunda oportunidad a lo que llega ahora, olvidando los nuevos hobbies de chismorreos que hemos creado el año pasado.


Ana Díaz Barranco

Madrileña y oficialmente periodista. Escribo sobre arte y cultura, la mayoría de las veces, pero desde que descubrí psico no he vuelto a mirar atrás. Porque como decía Voltaire "La escritura es la pintura de la voz". Y que mejor voz que la nuestra para dar a conocer todos aquellos problemas y cuestiones de la vida que rondan nuestra cabeza.