Puede que lo hayas visto o que hayas oído hablar de él. Es el talent show de Amazon Video del que todo el mundo habla. Y no solo por tener a Heidi Klum de presentadora y a Naomi Campbell o Carine Roitfeld de jurado (que también), sino por la elección de un casting diverso, especial y perfectamente escogido.

Porque para que un talent (y encima de costura) funcione, se necesita hacer bien muchas cosas. Desde la localización hasta la empatía. Y con tanta competencia alrededor como Next in Fashion, Project Runway o Maestros de la Costura, Amazon solo podía superarse.

Y vaya si lo hizo, con un total de doce concursantes, diez episodios y un premio final de 1 millón de dólares. Lo sé, wow! Y cuando llevas un par de episodios te das cuenta de que todo puede pasar: “pero ¿quién va a ganar? Si son todos buenísimos”. Porque puedes tener tu favorito, pero es un concurso para encontrar el mejor diseñador del mundo… Así que el nivel, como diría Rosalía… Tiene mucha altura.

Sin embargo, Status of Empire ha cruzado varios charcos para hablar con cuatro de los doce diseñadores que conforman Making the Cut y tras largas conversaciones, sabemos cuál es la fórmula del éxito programa y quién se esconde detrás de cada creativo.

Sander Bos, el talento más joven

Porque solo tiene 24 años, pero siempre ha sabido muy bien lo que quiere – y qué es lo que necesita para conseguirlo. Durante el programa, a Sander nadie le podía quitar los ojos de encima, y no por su edad, sino por su destreza y dramatismo a la hora de crear. El diseñador lo dice alto y claro: “Ve a por tus sueños, persigue tus objetivos… Pero sé inteligente. No dejes que la ambición te gane”, nos cuenta el diseñador.

Los principios son difíciles, construir un imperio y darle vida a Miss Bos no es algo que se consiga de la noche a la mañana. Por eso, el joven diseñador comenzó a trabajar en una hamburguesería para tener ingresos extra. Lo mismo te hacía una hamburguesa que un vestido, con la misma habilidad y con la cabeza muy alta. “Una de las dos opciones solo era un trámite para un fin. Porque, por mucho que nos cueste reconocerlo, el dinero no solo te ayuda a perseguir tus sueños más grandes, sino que también te ayuda a llevarlos a cabo”.

Joven, talentoso, y con los pies en la tierra. Así es el joven que conquistó el corazón de Naomi, Chiara Ferragni o Carine Roitfeld. Su objetivo en la moda es encontrar el equilibrio entre el arte y el comercio, dando rienda a su creatividad sin dejar de ser “vendible”. “En mis colecciones trato de reflejar el arte moderno, porque para mí la moda es eso: un lenguaje que todo el mundo habla y entiende, muchas veces de forma inconsciente”.

Por eso, y si le preguntas qué tiene Sander Bos que no tiene ninguna marca del mercado, el diseñador sonríe y contesta: “Mi marca llena un vacío en la moda actual. Mi visión y mi trabajo suponen una fantasía y ligereza a través de la imaginación que se basa en la artesanía y en el conocimiento”. Algo que ya no se ve tanto hoy en día.

Sabato Russo, el buen hacer

Es el más veterano, pero su historia es singular. De arquitectura a modelo, y de las pasarelas a los talleres de costura. El diseñador milanés Sabato Russo es el reflejo del buen hacer, de la tradición traída a la actualidad con diseños románticos que nos hacen soñar.

¿Sus imprescindibles? A la hora de crear el silencio, “porque dice mucho más que las palabras”. Agradecido y con muchas ganas de aprender, el milanés asegura que ha aprendido mucho de la experiencia en un programa como Making the Cut, y que a la hora de presentar una colección “lo único que quiero es hacer mi mundo visible para otros. Crear piezas para personas que quieran formar parte de esto. Por eso son tan importantes para mí las emociones. Podríamos decir que mis diseños son las etapas de mis viajes, una síntesis de mi vida en un determinado momento”, explica con una sonrisa en los labios.

Algo que lo diferencia del resto es ese retestín italiano que todo el mundo asocia con la elegancia. Por tanto, y si hablamos de ella, Sabato es claro: “la elegancia también está dentro de una casa. La elegancia es una cualidad. No todo el mundo la tiene ni todo el mundo puede tenerla. Requiere tiempo para ser asimilada”.

Pero cada diseñador ocupa un nicho en el mercado, y también tiene un objetivo. El de Russo es expresar todo lo que lleva dentro. “Quiero vestir a las personas para empoderarlas, para hacerlas aún más fuertes. Quiero alimentar su hambre de vida y reflejar su ambición en su entorno”.

Rinat Brodach, sin género

Es el vivo reflejo de que la moda cambia. Porque “todos tenemos derecho a sentirnos fabulosos”. Y su trayectoria es, entre muchas cosas, alucinante. Después de terminar el servicio militar en 2005 se mudó a Estados Unidos para estudiar diseño de moda en la Academy of Art University en San Francisco, en California. Luego estuvo en París gracias a una beca y acabó en Nueva York, porque todo pasa en Nueva York. No tardó en tener su propio estudio independiente en Manhattan, y así comenzó a darle forma a su marca.

Y descubrió que no quería que tuviera género, “pero porque mi mensaje como persona y como creativa es que la gente sea apasionada. Para eso da igual que seas mujer, hombre o perro”. Además, lo dice alto y claro, esa pasión concatenada y libre es lo que la diferencia del resto: “La moda no solo son productos, son herramientas de autoexpresión. Por eso mis prendas no tienen género. Están libre de ataduras y cumplen con todos los tipos de personas existentes y por haber. Es un llamamiento a todo aquel que quiera presentarse al mundo de una manera diferente, sin ningún tipo de restricciones en la edad, la etnia, género, habilidades físicas o mentales”, nos explica.

Porque, aunque no sabemos cuál será el futuro de la moda, para esa diseñadora israelí la ropa no estará marcada por quién la quiera llevar. Y para esos que piensan que sí, Rinat sabe dónde se encuentra el problema: “La palabra “unisex” no se utiliza siempre como se debería. Hay muchas empresas de moda que se hacen llamar unisex y lo único que hacen es lanzar una sudadera con un lema en ella. Lo que hace mi marca es ir más allá de eso”.

Megan Renee, la nueva mujer

Nadie le podía quitar los ojos de encima. Quizás porque a la gran mayoría nos costó descifrarla. Porque si algo hizo Megan Renee en el programa ‘Making the cut’ es que todo el mundo se preguntara quién era, qué hacía y a qué se debía su magnetismo. ¿Uno de sus sellos distintivos? Los labios pintados de rojo.

Su historia comenzó en Kansas City, pero pronto se mudó a Los Ángeles para continuar con su carrera. Empezó a trabajar como diseñadora para MY, una marca de niños, pero se supo mover muy rápido y acabó dirigiendo la dirección creativa de varias empresas importantes. Pero no era suficiente… Así que decidió crear algo propio con un mensaje muy especial: “Como diseñadora, está muy bien innovar y ser artística, pero si no tienes un buen segmento de mercado y a los clientes no les interesa adquirir tus prendas, es que no eres un buen creativo”.

Por eso, a la hora de crear nuevas colecciones se inspira en la fuerza y la belleza de las mujeres, porque a ella lo que le gusta es eso, crear prendas que encarnen la fuerza, la confianza y la feminidad sin sentir la necesidad de pedir disculpas. “Me encanta ser mujer. Las mujeres tenemos esa capacidad de ser lo que queramos ser. Podemos ser sutiles, femeninas, encantadoras… Pero también podemos ser fuertes, y son características compatibles”, nos explica.

Y si hablamos de las tallas, Megan es clara: “la gente se limita demasiado”. Porque para ella, la moda no tiene nada que ver con las tallas. Pero muchas mujeres (y cada vez más hombres) piensan que la delgadez está relacionada con la belleza… “Pero no piensan que serán más guapas, piensan que serán más ‘deseables’. En la industria de la moda, estar delgada ha sido una norma que ha marcado su historia durante muchos años. Por tanto, creo que estamos algo precondicionados a la hora de pensar qué está dentro de lo ‘envidiable’, de lo ‘precioso’, o incluso de lo ‘aceptable’”.


Lauren Izquierdo

Directora de Status of Empire. Silencio es mi primera novela. ¿Mi mantra? "In order to be irreplaceable one must always be different".