Belén Bajo

Son importantes y tienen súper poderes. A lo largo de la historia, las joyas siempre han sabido (y muy bien) cómo transformar nuestro mood y nuestro look. Minimalistas o más originales, estos accesorios se han convertido en todo un imprescindible en el armario femenino. Pero ni todas son iguales (ni todas consiguen tener el mismo valor).

Con una nueva oleada de jóvenes que se preocupan por el medio ambiente, la sostenibilidad y ciertos valores que hasta entonces ni se mencionaban, Status of Empire habla con una marca española que lleva en el mercado más de veinticinco años: Belén Bajo. Así, la marca tiene como objetivo acercar a su cliente el buen hacer de la tradición con toda la originalidad de los gustos geométricos y naturales.

¿Cómo nace Belén Bajo?

La marca empezó hace veinticinco años. Yo estudié bellas artes y vi una oportunidad en el mundo de las gemas. Di clases en una escuela de joyería y empecé a hacer mis primeras colecciones. Entonces había mucho más camino y oportunidades que ahora. Antes no habían tantas marcas de joyas ni se hablaba de la joyería de autor.

«Una joya es un adorno que se adapta a cualquier mujer, estatus o calidad».

¿Y cómo puede una joya cambiarle el mood a una mujer?

Las joyas no dejan de ser un capricho, pero una joya es un adorno que se adapta a cualquier mujer, estatus o calidad. Lo hemos visto a lo largo de la historia en todas las épocas y es algo que, afortunadamente no va a cambiar.

Hay ciertas piezas que comienzan en un punto y acaban en otro completamente opuesto. Por ponerte un ejemplo, el little black dress. El vestido negro comenzó siendo un sinónimo de estatus y acabó siendo todo lo contrario, una prenda reivindicativa apta para cualquier mujer e incluso con tintes vengativos (el vestido de la venganza). ¿Es lo que intentas hacer tú con tus joyas, acercarlas a la sociedad?

Eso es. Lo que intento es que tengan un precio justo. Al final, Belén Bajo es una marca que está hecha en España y las personas que hacen posible el resultado tienen un salario digno. A partir de ahí, y dependiendo de los materiales empleados, el precio varía.

Pero hay muchas marcas que juegan con ese tipo de eslóganes y realmente están engañando al consumidor…

Ah, pero por supuesto. Yo siempre digo que lo caro y lo barato de una joya está en los materiales que se emplean. Porque cuando te compras un accesorio muy barato, lo primero, no es joyería, es bisutería; y lo segundo, es una castaña. Está claro que las piezas muy caras, son muy caras porque ahí estás pagando la marca y la publicidad; pero encontrar el equilibrio es posible, y es una tarea de todos.

¿Qué buscan tus clientas en tus joyas?

¿Sinceramente? Yo creo que la originalidad y el sentirse identificadas.

Hay mucha geometría en tus colecciones. ¿Por qué?

Por dónde vengo, por cómo soy y por lo que he estudiado. Siempre me ha interesado los años 20 del siglo XX, desde el constructivismo ruso hasta la Bauhaus.

¿Es lo que te inspira?

Mucho, también la naturaleza.

¿Por tu estilo de vida?

Sí, y por mis orígenes, yo soy un cuarto de Cantabria y disfruto mucho en ese ambiente. Además, las piedras naturales tienen que ver mucho con eso.

«Belén Bajo es una marca que está hecha en España y las personas que hacen posible el resultado tienen un salario digno», Belén Bajo.

¿Qué materiales sueles utilizar?

Oro, plata y acero en cuanto a metales y, si hablamos de gemas, todas las que cae en mi mano: ojo de tigre, malaquita, jaspes, cuarzos… Algunas vienen cortadas, otras en bruto…

¿Y si tuvieras que quedarte con un accesorio…?

El anillo. Porque lo puedes ver todo el día. Unos pendientes no, un collar sí, pero al revés… Con los anillos eso no pasa.

¿Notas diferencias entre los gustos de las mujeres españolas con el resto del mundo?

Dentro de Europa ya hay diferencias. En el norte de Europa son muy minimalistas y les gustan las cosas pequeñas. Odian el color del dorado, lo prefieren en blanco. Los colores vivos son del sur de Europa: España, Italia, etc. Y con el resto del mundo… Las mujeres indias, por ejemplo, para las españolas es excesivo.

¿Y entre las generaciones venideras?

También. En la época de mi madre, las mujeres tendían a ponerse pendientes muy pesados y ahora te fijas en ellas y ves que tienen los lóbulos desgarrados. Eso ya no pasa. Mi hija prefiere llevar dieciocho pendientes pequeños a dos grandes.

Además, años atrás, las joyas tendían a ser un regalo. Ahora las mujeres no esperan a que le regalen una sortija. Son ellas las que se la compran.

«Las joyas tendían a ser un regalo. Ahora las mujeres no esperan a que le regalen una sortija. Son ellas las que se la compran».

¿Cuál sería tu consejo para que las joyas duren toda una vida?

Cuidarlas mucho y puliéndolas si se desgastan. A cuidarlas me refiero con que te las quites cuando te laves las manos, cuando te eches crema… Las joyas son para la calle, cuando estés en casa… Mejor en una cajita.


Lauren Izquierdo

Directora de Status of Empire. Silencio es mi primera novela. ¿Mi mantra? "In order to be irreplaceable one must always be different".