Atrás quedaron aquellas series y películas donde la inclusión de personajes homosexuales eran consideradas tabú. Muchos de aquellos personajes estaban interpretados por actores heterosexuales, en vez de dar voz a un colectivo que durante mucha parte de su historia ha sido discriminado. Y lo sigue siendo (recordemos la manifestación de hace varios días en el barrio madrileño de Chueca). No es justo, pero el presente está intentando equilibrar la balanza.

El mundo audiovisual está cambiando. Ahora vemos que películas y series incluyen personajes de distintas culturas, así como también de diferentes orientaciones sexuales. Porque dejarse llevar por lo que uno quiere no tiene nada de lo que avergonzarse, como muchas veces nos han hecho creer. Uno debe de sentirse a gusto consigo mismo, esa es la clave, sin que los demás nos coarten.

Estos últimos años, están apareciendo historias que merecen ser contadas. Sin ir más lejos, a principios de este año se estrenó una de las series más alucinantes sobre el VIH en la comunidad homosexual. It’s a sin debería programarse en los institutos a modo de lección de vida y sobre todo para conocer todos los males a los que se enfrentan diariamente la comunidad LGTBI.

Pero la persona a la que hoy dedicamos este espacio es nada más y nada menos que el actor Billy Porter. Actualmente es famoso y es conocido en multitud de países, pero no siempre fue así. Su fama vino con la serie de Ryan Murphy, Pose. Una ficción, que en sus tres temporadas, representó a la comunidad latina y afroamericana LGTBI. Al mismo tiempo que es un relato sobre la moda y la escena cultural de los años 80 en Nueva York.

Porter, al igual que Murphy son abiertamente homosexuales ante el público. Un acto de valentía y que sobre todo sirve de ejemplo para aquellas personas que tienen miedo a abrirse por la reacción de sus personas cercanas.

Billy Porter nació un 21 de septiembre del año 1969. Una época que luego se vería como transcendente porque el cine estadounidense empezó a virar hacia temas más adultos tomando como referencia el cine europeo. Películas como El graduado, Bonnie and Clyde o A sangre fría evidenciaban el cambio en la industria. El actor vivió su adolescencia en Pittsburg y cuando terminó secundaria ingresó en la Escuela de Artes Creativas y Escénicas de su localidad. Sus inicios se dieron en el teatro participando en funciones como Grease (1994), El mercader de Venecia (1995) o Jesucristo superstar (1998). Más tarde, se lanzó de lleno a la música sacando un total de cuatro álbumes entre 1997-2017.

A mediados de los 2000’s todavía no era una celebridad, pero tenía un nombre en la industria. Su polifacética vida (músico, actor de teatro, en películas y series) había hecho de él una persona experimentada. Una rara avis dentro de una industria todavía casi completamente heterosexual, donde la sexualización de las mujeres estaba a la orden del día con películas como Transformers (2008) o la figura del “hombre duro” volvía a golpear fuerte con el ascenso de Jason Statham.

Fue en el año 2018 cuando su voz se alzó como si de un altavoz se tratase. La serie Pose le permitió ganar una relevancia pública que hasta entonces no había vivido. Estuvo  nominado a dos globos de oro y ganó diversos premios por su interpretación. Además, la serie le permitió actuar en ficciones conocidas como American Horror Story o Los Simpson. Pero, ante todo Billy Porter no ha perdido la voz y su discurso para con su colectivo, siempre reivindicando unos derechos que siempre están en entredicho. En una reciente entrevista para The Hollywood Reporter declaró que era VIH positivo desde hace 14 años. Una declaración de enorme significado en un mundo donde la imagen es un estandarte. Necesitamos a más personas como él, en un mundo que, a veces, se siente que está en la deriva…


Oliver De la Torre

Soy un joven corriente con nombre extranjero. Escribo sobre cultura y aquello que me haga aprender nuevas cosas. Vuelo y me alimento de mis pasiones, ya sea cine, libros o música. ¿Qué seríamos sin el arte?