El guionista, escritor y crítico de televisión Bob Pop vuelve al Teatro del Barrio con un espectáculo íntimo y personal sobre Los días ajenos.

Si hay algo que está claro, es que, en el teatro la magia se vive. Y quien va a menudo, lo sabe muy bien. Algo pasa cuando los espectadores comienzan a llenar la sala, acomodándose en sus butacones y conversando con sus acompañantes minutos antes de empezar la función. Entonces, sin previo aviso, las puertas se cierran, la luz se apaga y una voz —en ocasiones dulce, en otras profunda—, nos recuerda que la pandemia no ha terminado, que debemos seguir llevando la mascarilla y que, por Deu, no saquemos fotos. Cosa que, personalmente, a mí me parece un error. Pero bueno, cada uno con lo suyo.

Sea como fuere, y ante todo ese proceso rutinario, un hombre nos recibía sentado en otro butacón. Sonriente, enigmático y desprendiendo algo que me encanta ver en las personas, luz. O quizás ilusión. Es Bob Pop, la voz y la presencia que da vida a su monólogo «Los días ajenos» en el Teatro del Barrio. ¿Cómo estás?, nos pregunta nada más llegar. Y cuando le toca el turno de hablar, no se corta. Porque ha venido precisamente a eso. A reflexionar sobre la vida, la literatura y las anécdotas.

Inspirándose en sus libros, «Los días ajenos», Bob Pop desarrolla una homilía que produce una montaña rusa de emociones al espectador. Es un texto bien escrito y muy bien medido que te transporta a diferentes temas donde el guionista y escritor opina y te muestra su punto de vista sin cortarse un pelo. Cosa que no sorprende, porque quien lo conoce, sabe que Bob Pop ha llegado a donde ha llegado precisamente por eso, por ser una voz unipersonal, auténtica y veraz que nunca ha criticado o defendido nada de lo que no tuviera una opinión clara.

«Los días ajenos» es un monólogo humilde, inteligente y capaz de conmover y de educar. Te permite conocer la parte más íntima y personal de su protagonista quien no tiene temor a relatarte con peros y señales sus luces y sus sombras, desde el mayor de los traumas hasta el mejor de los chascarrillos. Todo ello con mucho humor, una herramienta que el artista sabe utilizar muy bien.

El mamarracherío y ese toque canalla y gamberro que tanto lo caracteriza provoca que este espectáculo sea fresco, hilarante y fascinante. Todo ello con unas referencias maravillosas a la literatura del mundo y con una selección de canciones que aprobaría cualquier amante de la buena música.

A modo de conclusión, podríamos decir que «Los días ajenos» de Bob Pop es una representación emotiva, sana y vital que, aunque al principio pueda parecer simple o con la estructura un poco caótica, te deja con un muy buen sabor de boca que te levanta de la butaca y te anima a aplaudir con lágrimas en los ojos.


Lauren Izquierdo

Directora de Status of Empire. Silencio es mi primera novela. ¿Mi mantra? "In order to be irreplaceable one must always be different".