Durante mucho tiempo recuerdo que pensaba que el amor no tenía edad. Al menos, las películas, las novelas y años de éxitos poperos eso era lo que me decían. Con tan solo 16 años, recuerdo discutir con mi madre acerca de lo posible que era que dos almas, separadas por el tiempo con una diferencia de 10 años, se encontrarán. Conforme he crecido, no puedo estar en más desacuerdo. 

Antes de nada quiero decir que cada vida y cada situación es un mundo, no vengo a juzgar a tu primer novio de la infancia. No digo que toda relación con una gran diferencia de edad sea desigual, porque no es cierto. Pero a edades tempranas, todas hemos escuchado la frase “eres muy madura para tu edad” o “es que me gustas tanto que me da igual tu edad” ambas dos banderas rojas como dos catedrales. Lo siento chicas, en edades tempranas la edad sí importa. 

En edades tempranas la edad sí importa

Cuando somos pequeñas no estamos desarrolladas, y hablo en femenino porque normalmente somos nosotras las pequeñas. No sabemos qué queremos, quiénes somos y mucho menos tenemos una idea de lo que es el amor. En el instituto, tu mundo es eso, el instituto. Si tienes veintitantos tu perspectiva es muy diferente. Los años no determinan el nivel de madurez pero sí la experiencia. Y conozco relaciones en estas circunstancias que han sido sanas, claro que no siempre son abusivas, pero siempre se produce un desnivel que, cuando estas preocupada por el examen de física y química, es totalmente innecesario. 

Si alguien con mucha más experiencia nos enseña, es muy probable que nos enfrentemos a situaciones o circunstancias que asumamos que solo se resuelven de esa manera

No es una cuestión de pintarles a ellos como los malos de la película, es entender que, especialmente en la adolescencia, debemos crecer de forma individual sentimentalmente hablando. Si alguien con mucha más experiencia nos enseña, es muy probable que nos enfrentemos a situaciones o circunstancias que asumamos que solo se resuelven de esa manera. Que normalicemos cosas que no tienen por qué ser así, tanto malas como buenas. O que acabemos en unas dinámicas que no son propias de nuestra edad, no porque haya unas etiquetas sino porque nos quitan años de ser eso, adolescentes. 

Démonos tiempo de las primeras veces, aprendamos a estar solxs, a enfadarnos por tonterías, a tener vergüenza por ir a tu primera cita, a besarte toda la tarde en un parque, a llenaros el cuello de chupetones… Hay que ser novato también en el amor para poder descubrir qué significa. Da igual que a los 21 lleves la vida de una pareja estable de 34, pero a los 15 no. 

Así que a pesar de creer en todo tipo de historias de amor, asegurémonos en tener claro que buscamos que queremos y de quién lo queremos

Así que a pesar de creer en todo tipo de historias de amor, asegurémonos en tener claro que buscamos que queremos y de quién lo queremos. Mis reflexiones se resumen en lo mismo, haz lo que te de la gana pero siempre ten una pregunta en la cabeza ¿y tú qué quieres realmente? 


Selma Escalona