La Navidad siempre ha sido el momento de escribir cartas. Y de pedir deseos. Recuerdo perfectamente el momento de emoción de escribir la carta a los Reyes Magos cuando era pequeña. Igual ahora la carta no va a estar llena de juguetes varios, de Bratz o de juegos para la Wii, pero esta es más importante, así que empiezo.

Escribir una carta no es tarea sencilla (aunque pueda parecer que sí). Llevo años recopilando cartas que escribí, en las que anotaba mis sentimientos más profundos en ese punto de mi vida, las metía en un sobre y las cerraba. En vez de meterlas en buzones, las guardaba entre las páginas de cuadernos o libros para, con los años, volver a abrirlas. 

Hace un par de meses, encontré una de esas cartas y la leí. La piel se me erizó al recordar lo que viví hace unos pocos años. Leí y releí lo que esa persona me había hecho sentir, cómo me había roto y cómo yo me había vuelto a reconstruir. Cuadernos, hojas sueltas y notas del móvil llenas de todo lo que se me pasaba por la cabeza. Tantos años después, todavía sigo haciéndolo.

No soy una experta en amor

No soy una experta en amor. Eso me queda lejos. Pocas personas han pasado por mi vida, y muchas menos me han marcado y han conseguido mover mis esquemas. Pero lo cierto es que, las que pasaron, arrasaron con todo. Ser una persona pasional como yo, puede convertirse en un arma de doble filo, y lo cierto es que en Navidad soy más pasional y emocional (si es que eso es posible). Pero urbanita, igual a ti te pasa lo mismo, así que no te sientas sola. En estas fechas todo me afecta más, y todo lo siento más. No puedo hablaros de un amor de Navidad porque, sinceramente, no lo he vivido. Pero sí se lo que es el desamor en estas fiestas, y no es algo por lo que quiera pasar otra vez.

Mi inexperiencia quizás me hacen pensar en ello como algo idílico y casi utópico

Me puedo imaginar lo que es el amor en Navidad (Love Actually o The Holiday me calaron fuerte, lo siento). Mi inexperiencia quizás me hacen pensar en ello como algo idílico y casi utópico. Un amor pleno y que llena. Un amor que te cubre con su abrazo y te acaricia el pelo. Un amor al que mirar a los ojos sea lo suficiente para saber que es hogar. Igual esto es especialmente cursi, pero es lo que hay: es la época de ser cursi. Y más por carta.

Pero, urbanita, soñar es gratis. Y escribir esta carta, un suplicio a veces. 

Igual es tan fácil como desear para el próximo año un amor que me haga feliz. Que me haga reír. Que me apoye. Que me deje volar en libertad. Y que me quiera. A veces pienso que pido mucho, y otras veces me doy cuenta de que pido lo que merezco, que no es ni más ni menos el mismo tipo de amor que yo doy.


Mamen BG