“I can´t believe this”. Una vez un director de cine me contó que cuando le dieron su primer Goya, al escuchar su nombre por su mente pasaron todos los momentos de esfuerzo y sacrificio para llegar hasta allí, también pasaron a cámara rápida los rostros de todas las personas que habían confiado en él y le habían apoyado.

Sorprendido me relataba que en esos pocos instantes ni un solo segundo se acordó de las personas que le habían dicho “no”, ni de las complicaciones que tuvo para sacar adelante la película.

Y quizás eso fue lo que le pasó a Charlize Theron cuando ganó su primer Oscar.

Hasta que consiguió el éxito y una vida estable su carrera tanto personal como profesional no fue fácil. Repasamos juntos sus momentos más importantes.

Natural de Benoni vivía con su madre y su padre que era alcohólico, las agresiones eran constantes y vivía con miedo y estrés. A los seis años comenzó con clases de ballet clásico y en la adolescencia empezó a trabajar como modelo. Tras un desfile en Manhattan decidió quedarse a vivir en Nueva York.

La aceptaron en el New York´s Jofreys Ballet, pero al año tuvo una lesión de rodilla que le impediría volver a bailar.

Una mañana tuvo un golpe de suerte; estaba discutiendo en la ventanilla de un banco porque no le querían dar un cheque. En la misma cola estaba John Crosby, un representante de actores, que se acercó y le ofreció su tarjeta. Más tarde se convertiría en su manager.

Los directores le ofrecían papeles pequeños y secundarios, pero uno de ellos cambió su trayectoria.

Hablamos del film de Woody Allen Celebrity en el que la joven artista hacía de top model, un papel breve, pero que la catapultó a los de protagonista.

El más relevante fue en la película de Patty Jenkins Monster en la que interpretaba a Aileen Wuornos;una prostituta que asesina a seis de sus clientes y que acaba recibiendo la pena de muerte.

Charlize empezaba a destacar en otra de sus facetas profesionales; la producción

Y es que produjo parte del film para asegurarse el papel protagonista y para el que tuvo que engordar veinte kilos. Este papel le trajo un oso de plata, un globo de oro y el Oscar que posteriormente entregaría a Mandela por ser la primera mujer sudafricana en recibirlo.

“I can´t believe” fueron las tres primeras palabras que dijo al ganar el Oscar. Después le dio las gracias a su madre, una mujer fuerte con mucha valentía. También agradeció el premio a todas las personas que le ayudaron.

 Y es que en esos breves segundos solo caben dos sensaciones; gratitud y esperanza por lo que vendrá.

La industria de Hollywood la intentó encasillar como “la rubia sexy”, pero los valores de Charlize iban mucho más allá que ese cliché vulgar y machista.

Gracias a sus estudios de ballet pudo adentrase en el cine de acción, un tipo de cine que requiere más preparación física. Y se convirtió en una de las mejores actrices de este género.

El camino no fue fácil, pero ahora tiene el mundo a sus pies y creemos que va a haber Charlize para “ratos” y la verdad es que así lo deseamos.

Seguramente después de haber leído el artículo os habréis quedado más ganas de Charlize Theron y si eso ha ocurrido, estáis de suerte, ya que el mes pasado se estrenaba en Netflix La vieja guardia.


Claudia Salcedo Poch