Con la vista en el presente, y la mirada puesta en las nuevas generaciones, Irene, alma máter de Cherry Massia nos cuenta su historia en la versión más intimista… Siempre en primera persona.

Soy…

Irene y siempre tuve muy claro que quería ser diseñadora de moda. Mis padres siempre me han apoyado y han potenciado mi lado creativo. Cuando acabé los estudios presenté mi colección de fin de grado en la plataforma Samsung EGO en MBFW Madrid y a partir de ahí, por suerte, no he parado ni un solo día. Como empecé muy joven y sigo siéndolo, estoy descubriendo el camino sobre la marcha, cada día aprendo algo nuevo y desarrollo nuevas facetas artísticas con cada colección que realizo. 

Cherry Massia…

Es la creación de prendas de calidad que conforman un diálogo entre nuestros sentimientos y el mundo que nos rodea, de colecciones que narran una historia que forma parte de cada uno de nosotros.

Para mí, la moda es un medio de expresión de todo aquello que llevamos dentro: nuestros ideales, nuestros conflictos, nuestros miedos y nuestros sueños. La ropa no es más que un soporte que reafirma quiénes somos, como una armadura que podemos elegir, que nos protege, nos define y nos delimita.

Todo el mundo me empezó a llamar Cherry porque me leí un libro y me cambié el nombre de Tuenti. Massia es mi segundo apellido y le tengo mucho cariño. Cuando tuve que elegir un nombre para mi firma no creía que nadie quisiera llevar mi nombre escrito tal cuál en sus prendas. Mis inspiraciones son muy personales, así que tampoco tenía claro poner algo que no tuviera que ver conmigo. Al final, Cherry Massia es un pseudónimo, como un alter ego de la persona que siempre he querido ser y que hoy en día soy. 

Ante todo somos…

Un diálogo entre Filosofía y Moda. Siempre en evolución, nos interesa capturar las emociones humanas y comprender e investigar, a modo de catarsis, como la ropa nos puede ayudar a superar nuestros conflictos internos y a sacar todo lo bueno que tenemos dentro de nosotros y mostrarlo al mundo. Centramos nuestro interés en la creación de prendas que conforman un diálogo entre nuestros sentimientos y el mundo que nos rodea, mediante colecciones que narran una historia que forma parte de cada uno de nosotros. Haciendo hincapié en darle un giro al ideal de mujer establecido, no hay belleza sin fuerza, no hay luz sin oscuridad, no hay estética sin concepto.

Mis maestros…

Realicé las prácticas con Roberto Diz, que me enseñó muchísimas cosas y a quién admiro y adoro. Es una persona increíblemente talentosa, muy honesta, sabe lo que hace y tiene las cosas muy claras.

Mis padres también me han enseñado mucho, entre otras cosas la importancia de la disciplina, del trabajo, de sentir pasión por lo que haces y de disfrutar de la vida, ser feliz y estar agradecida cada día por todo lo que tengo.

Nuestro compromiso…

Personalmente, no me interesa en absoluto la belleza por la belleza ni la banalidad de lo estético. Como mujer que soy, siempre he querido diseñar para mujeres. No comprendo ni comparto el mundo lleno de barreras emocionales del género masculino. No comparto sus códigos ni los del mundo que nos rodea.

No me interesa el ideal vacío de la mujer empoderada. Me interesa la mujer, empoderada o sufridora, la que grita, pero también la que calla, la que lucha por sus sueños y por cambiar el mundo, a pesar de no tenerlas todas consigo y la que llora por conocer la frustración de saber que en la memoria colectiva se la considera incapaz, o solo capaz si es bella, o solo útil si es madre.

Por eso, Cherry Massia explora la feminidad en todo su conjunto y la representa tal y como yo misma la concibo, huyendo de los estereotipos tanto negativos como positivos en torno a la figura de la mujer.