Siempre hemos escuchado la frase de ‘Año nuevo, vida nueva’. Cada vez que comenzamos un nuevo año pensamos que todo va a cambiar y que por fin podremos conseguir todo lo que deseamos. Por eso, antes del 1 de enero nos fijamos unos objetivos para conseguir la vida que tanto queremos. Establecemos en un papel aquellos propósitos que pensamos que este año se van a cumplir y que harán que nos sintamos felices y completos.

La ansiedad de cara a un nuevo año

Empezar un nuevo año, puede ser difícil. Inconscientemente sentimos una gran presión a la hora de cumplir con nuestros objetivos. “Las altas expectativas y la presión por grandes cambios que no podemos efectuar pueden desencadenar en una gran frustración al no conseguirlo y en una ansiedad previa al anticipar el fracaso. Además, en esta época de reuniones familiares y grandes tradiciones aparece en mucha gente miedos a determinadas conversaciones que muestren sus inseguridades o no sentirse cómodos en esas reuniones” explica el psicólogo Pablo Lorenzo Ruiz de la Torre (@plpsicologia).

“Cuando finaliza el año solemos hacer una revisión de cómo nos ha ido todo. En general, las personas que sufren ansiedad, o tienen tendencia a padecerla, suelen focalizar sus pensamientos en emociones displacenteras (como el miedo, la tristeza o la ira) que les engullen impidiéndoles focalizar sus pensamientos en nuevos propósitos que les permitan mejorar su situación actual. Por tanto, el futuro empieza a vislumbrarse oscuro y negativo acrecentando, así, su ansiedad” añade la experta en ansiedad y autoestima Carolina Blanco (@carolinablancopsicologia).

De esta forma, se genera un bucle del que no pueden salir:

  1. Este año ha sido un horror, todo ha ido mal”
  2. La persona siente desesperación, miedo, frustración…
  3. Los pensamientos negativos se agolpan: “no hay manera de que esto mejore, el año que viene seguro que es igual, siempre es lo mismo”
  4. Con estos pensamientos, la regulación emocional es imposible y, por tanto, la ansiedad aparece: síntomas físicos, pensamientos rumiantes negativos, apatía, etc.

Al entrar en este bucle la persona limita sus posibilidades para encarar el año nuevo con estrategias que le permitan mejorar su situación.

Marcar los propósitos de Año Nuevo para ser felices

Establecer unos objetivos de cara a un nuevo año puede ser útil y resultarnos de ayuda, siempre y cuando sean propósitos realistas y factibles que podamos llevar a cabo. Lo más importante es que seamos capaces de ser flexibles respecto a esos objetivos y no obsesionarnos si no llegamos a cumplirlos de manera exacta.

“Yo siempre hablo con los pacientes sobre que si quieren marcarse algún objetivo (entendido como propósito) debe ser a corto plazo. En una sociedad inmediata, hacer una planificación a largo plazo puede llegar a ser frustrante. Pongamos por ejemplo el gimnasio. Si empezamos diciendo que vamos a ir cinco días a la semana, será poco realista porque aparecerán contratiempos y nos frustraremos. Si empezamos diciendo que vamos a ir dos días y a medida que me voy organizando voy incorporando más días, el mecanismo de recompensa del cerebro asociará que esa situación nos ha provocado bienestar y tenderemos a intentar que en el futuro esa acción se vuelva a repetir” explica la psicóloga Bárbara Zapico (@barbara_zapico_psicologia).

Vivimos en una sociedad marcada por el ahora. Y queremos obtener los mejores resultados ‘ya’ y ‘en este momento’. Nos exigimos un nivel de perfección casi inhumano. “Lo queremos todo” y “todo” no cabe en la vida.  Y, al no reflexionar sobre ello y ser conscientes de que nos exigimos imposibles, la frustración está servida y caer en un estado de indefensión (incapacidad para creer que podemos solventar la situación) la ansiedad y la depresión están servidas. Este es el principal motivo (fuera de la era COVID) por el que estos dos trastornos se han ido incrementando estratosféricamente en la última década” añade la experta Carolina Blanco.

Por ese motivo, “un punto importante también es la flexibilidad de esos objetivos, es decir, cuanto nos exigimos alcanzar, si no valoramos el logro y el avance y solo focalizamos en la meta última el camino se hará largo y cuesta arriba” comenta Pablo Lorenzo Ruiz.

Consecuencias que puede sufrir una persona con ansiedad

Para poder lidiar con esta situación y poder enfrentarnos a ella necesitamos encontrar un equilibrio. “Lo principal es comprender que la ansiedad en sí no es “mala”. La ansiedad es un mecanismo que se activa en nosotros ante situaciones de “estrés” que nos superan y su función es activar todo nuestro organismo para lidiar con dicho estrés.  El objetivo de todo esto es nuestra supervivencia. Es decir, poder defendernos o huir ante una amenaza real. Gracias a la ansiedad nos preparamos para situaciones que son importantes para nosotros o suponen una amenaza. Sin ella moriríamos o no lograríamos nuestros objetivos” declara la psicóloga Carolina Blanco.

Algunas consecuencias que podemos sufrir debido a la ansiedad cuando excedemos el límite son “taquicardia, sensación de falta de aire, despersonalización, sudoración, presión en el pecho, sensación de que nada va bien y que el mundo es un lugar horrible, miedo, temor a volverse locx…” enumera la experta Bárbara Zapico.

Cinco formas de huir de la ansiedad

Si sientes que podrías estar sufriendo ansiedad como consecuencia del estrés y presión que puede suponer el comienzo de un nuevo año, la psicóloga Bárbara Zapico nos desvela algunas claves para intentar reducirla al máximo:

  • Escucha tu ansiedad y preguntale el por qué aparece. La ansiedad es un síntoma de que algo no está “funcionando” bien y tu cuerpo se mantiene en una alerta constante
  • Incorpora el deporte en tu rutina, cuida de tu cuerpo y de tu mente
  • Fomenta tus relaciones personales y busca el apoyo de la gente de tu alrededor
  • Busca alguna acción que te gratifique y con la que te sientas bien
  • Concéntrate en tus respiraciones y/o en la meditación

Sea como sea todas estas acciones deben combinarse, siempre que se pueda, con una ayuda terapéutica. “Cada vez acude más gente a terapia por ansiedad, no estamos seguros de si es porque hay más personas con ansiedad o porque cada vez hay más visibilidad y por tanto buscamos solución. En mi opinión entre los factores que producen más ansiedad es la autoexigencia, el no permitirnos fallar y estar “mal”, y por encima de todos no saber gestionar las emociones más desagradables, lo cual es lógico, no nos han enseñado, no hemos podido aprender, pero nunca es tarde para hacerlo” concluye el experto Pablo Lorenzo Ruiz.


Ana Díaz Barranco

Madrileña y oficialmente periodista. Escribo sobre arte y cultura, la mayoría de las veces, pero desde que descubrí psico no he vuelto a mirar atrás. Porque como decía Voltaire "La escritura es la pintura de la voz". Y que mejor voz que la nuestra para dar a conocer todos aquellos problemas y cuestiones de la vida que rondan nuestra cabeza.