Días lluviosos invitan a tardes de manta y peli, las tormentas nos amedrentan y en los días soleados nos queremos comer el mundo. El clima puede afectar a nuestro estado ánimo, ¿hasta qué punto lo hace el cambio climático?

Los cambios, en general, ya de por sí, son difíciles, nos cuesta acostumbrarnos, nos perturban, no son agradables de primeras. Si hablamos de cambio climático, saltan escépticos o personas que no lo consideran una realidad. Por otro lado, hay cientos de organizaciones que se lo toman muy en serio, tanto es así que han llegado a estudiar las consecuencias más directas sobre nuestra salud psíquica.

En las últimas décadas hemos vivido huracanes, ciclones, lluvias torrenciales, sequías extremas y un etcétera de catástrofes climáticas en todo el mundo. Esto provoca estrés, malestar. Incluso aunque no lo vivamos de primera mano, nos afectan las imágenes o simplemente el saber que pasa, que hay gente que lo sufre. Incluso el aumento de temperatura juega con nuestras mentes, llegando a alterar nuestros ritmos circadianos o generando ansiedad, como afirma el experto Francisco Benedito, CEO de la plataforma Save The Planet Now.

En 2005, el filósofo Glenn Albrecht acuñaba el término “solastalgia”, que hace referencia a la angustia, desasosiego e incomodidad y cúmulo de sensaciones negativas que se derivan de los efectos que los cambios ambientales tienen en nuestra salud mental, especialmente los climáticos.

Si bien no se derivan específicamente enfermedades, de lo que no cabe duda, según un experto en la materia, Chris Dye (director de estrategia en la Organización Mundial de la Salud) afirmaba en 2015, es  que estos cambios pueden magnificar las consecuencias de estas.


Celia MI