Me levanté de la cama a las ocho en punto. Si no me daba prisa, haber pospuesto la alarma 10 minutos, me iba a pasar factura y haría que llegase tarde otra vez a la universidad. Era mi primer año. Una nueva etapa de mi vida comenzaba. Tenía miedo. Pero, después de tres meses puedo decir que no hay que temer nada. La carrera, aunque dejaba mucho que desear, me gustaba y las personas con las que compartía mi día a día empezaron a convertirse en parte de mi vida.

Por eso, una vez sentada en el tren de camino a clase, pensé en lo afortunada que era. No sentía que me pudiese faltar nada más para ser feliz. Y, mi día comenzó. Fui a clase como hacía todos los días de mi semana. Volví a casa, cené con mi familia y al día siguiente, vuelta a empezar. Somos seres de rutinas. Sin ellas, estaríamos perdidos.

Pero, un día todo cambió. Una mañana al despertarme y meterme en la ducha, mi mundo cambió radicalmente. Al principio casi ni lo notaba, pero sabía que estaba ahí. Un bulto apareció en mi cuerpo e hizo saltar todas las alarmas. Pero, nadie me lo dijo. Mis padres actuaron con normalidad, tranquilos, como si supieran que era imposible que fuese lo que todos en silencio estábamos gritando.

«El cáncer en personas jóvenes representa el 6% del total de personas que sufren esta enfermedad en todo el país”

Fui al médico. Y confirmaron todas mis sospechas. Tengo 20 años y sufro de cáncer. Porque, sí, los jóvenes también podemos tener cáncer. Y no significa que simplemente por eso, por ser jóvenes, no nos afecte de la misma manera que a los adultos.

Cada día son más las personas jóvenes que sufren cáncer en España. Según los últimos datos recogidos por la Sociedad Española de Oncología Médica, el cáncer en personas jóvenes, menores de 45 años, representa el 6% del total de personas que sufren esta enfermedad en todo el país.

Por ello, son más las empresas, organizaciones e investigadores que se suman a la causa para luchar contra el avance del cáncer. Sobre todo, el 19 de octubre, Día Internacional contra el cáncer de mama, la lucha es imprescindible. Por eso, organizaciones como CRIS contra el cáncer reivindica la importancia de la investigación para acabar con el cáncer.

«El aumento del número personas jóvenes con esta enfermedad, no siempre es a consecuencia de que esté ocurriendo más, sino de que los métodos de diagnóstico están mejorando y que somos capaces de detectar un mayor número de casos”

“Paradójicamente, este aumento del número de casos de jóvenes con cáncer, no siempre es a consecuencia de que esté ocurriendo más, sino de que los métodos de diagnóstico están mejorando y que somos capaces de detectar un mayor número de casos. Los tumores en los jóvenes no están tan influidos por factores externos y del modo de vida como los tumores en adultos, por lo tanto, probablemente los incrementos en la incidencia se deban más a que gracias a la investigación, los métodos y estrategias de diagnóstico están mejorando” advierte la Dra. Isabel Mirones de la Unidad CRIS de Terapias Avanzadas del Hospital de la Paz.

Y uno de los factores a los que la organización CRIS da más importancia a la hora de tratar a los pacientes con cáncer es, sin duda, el apoyo emocional. “Tenemos que entender que las personas jóvenes se encuentran ante un diagnóstico de una enfermedad que amenaza su vida. Algo que cambia sus relaciones familiares y sociales, y puede conllevar una disminución de su autoestima. Por otra parte, los efectos secundarios de los tratamientos tienen un gran impacto social. En muchos casos supone una interrupción en su educación y un distanciamiento con su entorno. Además, tenemos que tener en cuenta que en muchos casos los tratamientos pueden conllevar disfunciones sexuales, que pueden minar la autoestima del paciente” explica la Dra. Isabel Mirones.

“Gracias a los avances e investigaciones que se han ido llevando a cabo a lo largo de los años, poco a poco la lucha contra el cáncer es más fuerte”

Por ese motivo, la asociación CRIS considera imprescindible crear un espacio en los hospitales para ellos. “Estos espacios tienen una influencia positiva en las necesidades emocionales y físicas de estos pacientes y parecen mejorar las tasas de curación y los resultados de los tratamientos. Por eso, en la Unidad CRIS de Terapias Avanzadas se creó una Sala para jóvenes como espacio propio. No hay padres, niños de menor edad ni personal sanitario, por lo que pueden relajarse, tener intimidad, relacionarse con otros adolescentes y recibir allí a sus compañeros y amigos en un ambiente más favorable” aclara la Dra. Mirones.

Gracias a los avances e investigaciones que se han ido llevando a cabo a lo largo de los años, poco a poco la lucha contra el cáncer es más fuerte. Acabaremos ganando la batalla. Pero, de momento cuídate. Y cuidémonos.


Ana Díaz Barranco

Madrileña y oficialmente periodista. Escribo sobre arte y cultura, la mayoría de las veces, pero desde que descubrí psico no he vuelto a mirar atrás. Porque como decía Voltaire "La escritura es la pintura de la voz". Y que mejor voz que la nuestra para dar a conocer todos aquellos problemas y cuestiones de la vida que rondan nuestra cabeza.