El ser humano es inquieto por naturaleza. Se cuestiona, duda, vacila, desconfía. Somos inconformistas. Siempre nos resignamos a creer lo que nos dicen. Intentamos ir más allá. Somos insaciables. Intentamos encontrar respuesta. Una respuesta oculta entre el arte y la filosofía. ¿Pero cómo pueden ayudarnos?

Tanto el arte como la filosofía nos ayudan a desarrollar el pensamientos crítico, reflexivo y analítico. Nos ayudan a comprender lo que vemos, más allá de la superficie. La madre de todas las ciencias que, debido a su carácter multidisciplinar, nos permite indagar, profundizar, entender lo que pasa a nuestro alrededor, y entender que nos pasa a nosotros mismos.

Nos permite desarrollar una visión propia, reflejo de nuestra personalidad, de lo que somos. Por eso, nunca habrá dos interpretaciones iguales. La filosofía y el arte nos hacen ser únicos e irrepetibles.

“De los filósofos clásicos podemos aprender, por ejemplo, que la vida es difícil; nos permiten entender que las dificultades que hoy afrontamos no son consecuencia de la crisis de la que tanto se habla; que desde que existe la humanidad la vida ha sido difícil y que la felicidad no es tener una vida fácil, sino que amar la vida es amar también sus dificultades” declaraba el filósofo Comte-Sponville.

«El arte y la filosofía no solo nos permiten desarrollar el pensamiento crítico y reflexivo, sino también a comprender lo que vemos, más allá de la superficie»

En cualquier momento y a cualquier edad. El arte y la filosofía sirven para entender fenómenos de la vida social, política y económica para los que la ciencia no tiene una respuesta clara. Permite tomar distancia de la realidad y someterla a un examen crítico.

Además de que nos enseña a dialogar de forma racional. A escuchar y entender los argumentos de otras personas y a estar dispuestos a cambiar nuestro propio punto de vista si es necesario. El arte y la filosofía nos abren puertas que jamás pensamos que serían posibles.

Las posibilidades son infinitas. Y más en la época actual. Debido al declive de las religiones e ideologías, más necesitamos el arte y la filosofía. Son la respuesta a las preguntas que todo ser humano se hace y que antes nos venían dadas desde la religión o la ideología.

Nos ayuda a encontrar qué preguntas son relevantes, cuáles son mentira, o cuáles son innecesarias. Obviamente es muy difícil que todos prioricemos las mismas cosas en la vida. Pero, todo el mundo se cuestiona algo alguna vez. Hasta Beyoncé.

«La aceleración de nuestro tiempo imposibilita no solo la experiencia de la pregunta en toda su expansión, sino sobre todo la calidad de la misma”

Y es que “Pensar, pensamos a todas horas. Yendo hacia el trabajo, volviendo del supermercado, haciendo deporte o en las noches de insomnio”, explica por su parte el filósofo y profesor de la UOC Miquel Seguró. “Lo que quizá nos faltan son espacios, donde poder desarrollar preguntas que exigen tiempo para poder ser contestadas. La aceleración de nuestro tiempo imposibilita no solo la experiencia de la pregunta en toda su expansión, sino sobre todo la calidad de la misma”.

No hablamos de grandes preguntas como ¿Cómo salvar el planeta?, sino cuestiones concretas sobre la vida cotidiana que rondan constantemente nuestra cabeza. Las que no nos dejan dormir. Las que nos provocan ansiedad.

Por eso, recurrimos al arte y a la filosofía. Para encontrarnos entre las páginas de algún libro, pensador o artista que pueda ayudarnos y explicarnos cuestiones que nosotros mismos, por mucho que le demos vueltas, no somos capaces de entender.

Porque el arte y la filosofía son el pilar que nos sujeta cuando todo nuestro alrededor se tambalea. Es la calma después de una tormenta. Es la base de todo lo que hemos aprendido hasta ahora. Y también lo que aprenderemos en un futuro.  


Ana Díaz Barranco

Madrileña y oficialmente periodista. Escribo sobre arte y cultura, la mayoría de las veces, pero desde que descubrí psico no he vuelto a mirar atrás. Porque como decía Voltaire "La escritura es la pintura de la voz". Y que mejor voz que la nuestra para dar a conocer todos aquellos problemas y cuestiones de la vida que rondan nuestra cabeza.