Positivismo tóxico

Mantener una actitud excesivamente positiva puede ser perjudicial para la salud e incluso dañar las relaciones interpersonales. Suena contradictorio, ¿verdad? Urbanita, si quieres saber cómo reconocer la positividad tóxica y cuáles son sus consecuencias sigue leyendo.

La positividad tóxica consiste en la autoimposición de una actitud falsamente positiva, generando un estado de felicidad y optimismo sea cual sea la situación, y sobre todo, silenciando las emociones negativas. En palabras de El HuffPost, «es considerar que solo hay que poner el foco de nuestra atención en sentirnos siempre bien».

Se trata de algo totalmente ineficaz, puesto que la felicidad permanente no existe. Es más, en la mayoría de ocasiones, es necesario atravesar por dificultades para saber valorar el bienestar. Aceptar que la vida te deparará momentos malos es sano e incluso puede evitar futuros sufrimientos.

Es muy importante saber diferenciar entre el positivismo tóxico y la psicología positiva. Esta última parte de la idea de que enfocarse en los aspectos positivos de las situaciones complicadas puede ser constructivo. El problema surge cuando se lleva al extremo y se comienzan a bloquear las emociones. No debemos olvidar que todas y cada una de las emociones son necesarias para tomar decisiones. Además, sentirlas fomenta la resiliencia, es decir, la capacidad de adaptarse y superar las situaciones adversas.

# Claves para detectar si eres un «positivo tóxico»

  • Camuflas lo que sientes de verdad y finges que todo está bien.
  • Haces por no sentir todo tipo de emociones incómodas o negativas, como la tristeza o la ira.
  • Piensas que no tienes derecho a estar mal.
  • Sacas lo positivo de situaciones que, evidentemente, no lo son. Urbanita, si alguna vez has pensado que esta pandemia es una oportunidad, ten cuidado. No es así, el mundo está pasando por un terrible momento.
  • No aceptas ni toleras que las personas de tu alrededor expresen pensamientos negativos.
  • Quieres tener el control total de tu bienestar, olvidando que no solo depende de ti.
  • Consuelas a los demás con frases como «podría ser peor», en lugar de validad sus emociones.

# ¿Seguro que quieres serlo?

Muchos expertos aseguran que esta actitud produce vergüenza en las personas del entorno. Los allegados guardan silencio sobre lo qué realmente sienten e incluso pueden sentirse una carga. Por ello, no solo se pierde la «conexión» con uno mismo, sino con el resto. Se consciente de que nadie quiere a su lado a una persona que le exija que esté feliz las 24 horas del día.

Además, negar continuamente las emociones negativas produce estrés. Las emociones reprimidas se pueden manifestar más tarde en ansiedad, depresión, enfermedades físicas, etc. Se generan una serie de expectativas que nunca se cumplen, lo que dará lugar a la impotencia y la frustración. Y, obviamente, también harás como si no existieran.

Urbanita, ¿no crees que evitar continuamente las emociones y situaciones negativas es agotador? La vida consiste en sentir, incluso los fracasos. No te límites a sobrevivir o nunca llegarás a conocer realmente qué es la felicidad.


Andrea Cabanillas Tapia

Soñadora y emocional. Una de mis grandes pasiones es viajar, y así poder descubrir la moda, cultura y estilo de vida de cada rincón del mundo.