Selma sobre amor y las relaciones como algo sano. «Debilidad es la forma que los cobardes tienen de llamar a la confianza»

Vivimos en un mundo individualista. La historia de la media naranja ya no tiene éxito entre la juventud y nos hemos quedado en las antípodas del amor para la toda la vida.  Estás tú. Solo. Frente a todo. Eso es lo sano. Lo racional. Lo coherente. La ecuación funciona. Lobo solitario. Ganador. Si no dependes de nadie, nadie puede hacerte daño. Eres más fuerte, más libre. Pero… ¿qué pasa cuando alguien te rompe los esquemas?

Muchas veces he hablado de la importancia de quererse a uno mismo, de construirse como individuo y de aprender a separar tu vida de la vida que construyes con otra persona. Pero alto ahí, porque es fácil caer en la trampa de la independencia. El titular de esta semana es: aunque queramos, no somos seres independientes. Durante mucho tiempo , pensaba que contar con alguien significaba perder autonomía. Ahora, no puedo estar más en desacuerdo. Debilidad es la forma que los cobardes tienen de llamar a la confianza. Qué poético ha quedado eso, ¿no?

Contar con la gente lleva a construir vínculos necesarios para cualquier proyecto a largo plazo

Queremos a nuestros amigos, a nuestra familia pero ¿por qué no depositamos la misma confianza en nuestra pareja? Está bien que si tienes una relación sana eches de menos una llamada por la noche, un abrazo o un mensaje de buenas noches. No estás siendo dependiente, estás dejando entrar a alguien a tu vida. Así que no, amiga, no estás siendo menos feminista, ni menos empoderada, respira tranquila. Contar con la gente lleva a construir vínculos necesarios para cualquier proyecto a largo plazo. ¿Qué luego acabamos decepcionadxs? ¿No queríamos hacernos los fuertes?

Tu bienestar depende de ti, después, sube a quien tú quieras al carro

Con esto no quiero decir que no tengas tu mundo. Que no tengas cosas sólo para ti. El truco consiste en hacernos a nosotros mismos para empezar a depender de los demás. Primero, tu bienestar depende de ti, después, sube a quien tú quieras al carro. Tu madre, tu hermano, tu amigo de la infancia o el nuevo novio que te has echado. Igual esto te parece evidente, pero creo que cada día más son los lobos solitarios que se conforman con eso: la individualidad. Por favor, dejemos de demonizar el confiar y contar con las personas, al fin y al cabo, hasta en las camadas se necesitan unos a otros. 


Selma Escalona