Y no podemos hacerlo más. Esta es la principal conclusión que me llevó a escribir este artículo; porque a pesar de que vivimos en el s. XXI, el racismo sigue estando presente en todos los sectores. También en el de la moda.

Y muchos de vosotros podréis pensar que hay modelos negras. Porque las hay. Que hay diseñadoras, diseñadores, creativas, creativos, editoras, editores negros. Porque los hay. ¿Pero podéis decirme cinco? ¿Tres? Pues lo que yo decía.

Que conste en acta que “esto” no es solo culpa de alguien, porque el racismo es un problema social, político, económico, cultural e histórico que nos lleva persiguiendo desde hace siglos. Sin embargo, el problema emerge cuando el retroceso es mayor que el avance, porque estamos ante una situación de igualdad, que no, señores, no tiene nada que ver con la ideología política que se tenga, sino más bien con la humanidad y el respeto al prójimo. Por lo que es algo completamente inherente a la raza, creencia, dogma, filosofía o estilo de vida. Pero hoy hemos venido a hablar de moda, y eso es lo que vamos a hacer.

Foto: Oladimeji Oduns.

Porque sí, la moda, al igual que cualquier otro sector, también le ha fallado a las negras. Hay políticas de inclusión y las nuevas generaciones parecen ser la luz al final del túnel. No obstante, todavía hay mucho que hacer. Y después de investigar, charlar y analizar los casos de ciertas personalidades en el mundo de la moda, una se da cuenta de varias cosas. ¿La primera? Que todas ellas quisieron formar parte de este mundo por razones que la gran mayoría de gente no imagina (y mucho menos comprende).

Porque, para empezar, aunque este es un tema del que ya entraremos en profundidad en otra ocasión, lo que todo el mundo ve de esta esfera, tan solo es la punta del iceberg. “¿Sabes lo que me llama de la moda? Ver el drama, los colores, el estilo … Yo no la elegí, me eligió ella a mí. Me llamó y cuando recibes una llamada así, no hay nada que puedas hacer”; explica la consultora de branding y estilista Amada Murray en un reportaje para Haarper’s Bazar EE. UU.

Fotografía: Vonecia Carswell.

Lo que no quita que el hecho de que cada persona negra tiene una historia sobre el racismo dentro de cada compañía en la que ha trabajado, y los conglomerados de moda necesitan escuchar eso, comprenderlo y resolver la historia pasada. “Entonces podremos avanzar. El futuro que estamos viendo es la liberación dentro de estas empresas. Entonces, si quieren ser parte del futuro, deben alentar y apoyar a los negros ahora; pero deben apoyarlos de verdad y para siempre, no mientras las pancartas estén colgadas en los balcones. ¿Van a estar del lado correcto o del lado equivocado de la historia? Es tan simple como eso”, escribe la editora Mecca James-Williams en un post de Instagram.

“Tu silencio nos está matando”; Amanda Murray.

Esta alerta sobre los tiempos de defensa ha saltado justo con las campañas de apoyo al Black Lives Matter. ¿La razón? No se trata de unos pocos días, o como dirían los de marketing en el dayketing (marketing sobre el Día Mundial de algo o alguien); sino de un cambio real y efectivo en la sociedad. “Llevamos a diario estas cargas de racismo: se nos llama agresivos, nos detienen las promociones, nos frenan e incluso impiden las oportunidades de desarrollo profesional, ¿y estás haciendo una historia en tu Instagram? Eso no significa nada para mí. ¿Qué estás haciendo realmente para ayudar a los negros? ¿Cómo estás usando tu presencia y tus plataformas? Porque tu silencio nos está matando”; cuenta Amada Murray a la periodista Leah Faye.

Fotografía: Prince Akachi.

Y en cuanto a las oportunidades, por mucho en que nos empecinemos los más optimistas en que son iguales para todos, malas noticias. No. No lo son. “¿La moda? La moda también es racista. Y está claro que el mundo está cambiando y que no sería justo mirar con los ojos de ayer nuestra situación actual. Pero piensa en cuántos editores, ejecutivos o personas con poder negros hay en la industria de la moda. Porque yo tuve problemas para llegar a dónde estoy. Empezando por la representación y acabando porque tuve que hacer dos trabajos al mismo tiempo, y en uno de ellos no me pagaban, pero tenía que crecer y esa era la única opción”, confiesa Brandice Daniel, fundadora de Harlem’s Fashion Row.

No obstante, el mensaje que queda es el de la esperanza, porque no si algo tienen claro, es que no van a dejar de luchar por lo que es suyo. Ni ahora ni nunca. Y nosotros tampoco deberíamos. Porque esta también es nuestra lucha.


Lauren Izquierdo

Directora de Status of Empire. Silencio es mi primera novela. ¿Mi mantra? "In order to be irreplaceable one must always be different".