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Selma Escalona sobre amor y culpabilidad: “es bueno mostrar que las relaciones de cualquier tipo no son idílicas y perfectas”.

El otro día fui a tomar un café con mi mejor amiga. Entre risas, estábamos actualizándonos, cotilleándonos mutuamente y quejándonos de todo lo que podíamos. En definitiva, una tarde de domingo idílica. Sin embargo, conforme iban pasando los vinos las quejas sin sentido se volvieron en problemas íntimos e inconfesables. Ella, me contaba un problema que había tenido con su familia y yo, escuchaba atentamente. Su madre le había hecho esto, lo otro y lo de más allá y, efectivamente, a mi parecer había sido tremendamente egoísta. De igual forma, yo me desahogue contándole mis problemas de pareja y al acabar, ambas nos quedamos vacías y llenas de consejos que o bien nos daban la razón o nos calmaban con un: te entiendo. 

Sin embargo, de camino a casa, un nudo se iba formando en mi estómago, hasta tal punto que no podía dormir. ¿Por qué estaba tan intranquila? La culpabilidad se apoderaba de mí y entonces empecé a darle vueltas. ¿Había dicho algo que no debía? Me sentía fatal. Agarré el móvil y le conté rápidamente a mi amiga lo que me estaba ocurriendo y mi sorpresa fue que ella se sentía exactamente igual. Ahí fue cuando empezamos a analizar como si de un puzzle se tratara qué sentíamos, por qué lo sentíamos y cómo podíamos acabar con esto. 

“Las personas que nos quieren se equivocan, nos hacen daño y no pasa nada”

Mis conclusiones las he reunido en este artículo para algún noche en vela leerlo como un cuento antes de irme a dormir. Así que, hablemos de culpabilidad. Las personas que nos quieren se equivocan, nos hacen daño y no pasa nada. Hablar y expresar un sentimiento que ha provocado una situación sea con el amor de tu vida o con tu hermana es válido. Muchas veces, renegamos de hablar con otros de los problemas que tenemos con aquellos a los más queremos. Si criticamos su comportamiento les queremos menos o peor. Ojo a la trampa, porque nada mas lejos de la realidad. 

Aislarnos en cualquier vínculo emocional es la peor solución que podemos darle a un problema. Necesitamos a los demás. Es bueno compartir experiencias, es bueno mostrar que las relaciones de cualquier tipo no son idílicas y perfectas. Y sobre todo, es bueno tener otros puntos de vista de la situación en la que estás. No hace falta juzgar las acciones que han generado esa pelea con tu madre, o lo que te dijo aquella amiga en aquella discusión, porque ese momento no hace que tu madre o tu amiga sean mejores o peores personas. Debemos diferenciar las acciones puntuales de una dinámica habitual. 

Es bueno mostrar que las relaciones de cualquier tipo no son idílicas y perfectas

Con esto no me refiero a que debamos comentar todas las redecillas de nuestras relaciones, pero sí animarnos a compartir con gente en la que confiemos, y sobretodo que no juzgue (ni lo vaya contando por ahí, preferiblemente) lo que te hace daño. No es lo mismo criticar que contar nuestros problemas. Principalmente, porque solo así, sanando y analizando qué pasó ese día que acabaste llorando, podrás solucionarlo.  —


Selma Escalona