cultura

La cultura es un sector que genera una enorme riqueza con impacto tanto social como económico. Impregna de valores a la sociedad en todos sus campos y ofrece alternativas de ocio y de evasión. Sin embargo, es uno de los sectores más castigados en las crisis económicas, donde el nivel de ocio se desploma y, asimismo, es uno de los que más tardan en recuperarse. 

El 14 de marzo de 2020 las puertas de cada casa se cerraban. Las personas dejaban de ir a trabajar. Los niños, adolescentes y jóvenes dejaban de estudiar en los colegios, institutos y universidades. Y mientras el ruido en las calles cesaba, la población se introducía en unos meses de confinamiento.

Estos meses se caracterizaron por la soledad, el miedo y la incertidumbre. Pero también por la fuerza y la solidaridad, porque a pesar de la distancia insalvable con nuestros seres queridos, esa unión fue fundamental para superar los primeros meses de pandemia. La cultura desempeñó un papel especialmente clave para animar a la poblaciónMuchos negocios se transformaron y, digitalmente, ofrecieron apoyo, alternativas y evasión.

Sin embargo, ahora el panorama es totalmente distinto. La crisis sanitaria generada por la pandemia ha desembocado en una crisis económica y social sin precedentes. Un año después de que la OMS declarara la situación de pandemia, el sector cultural es nuevamente uno de los grandes afectados.

La pandemia de la Covid-19 ha destruido el empleo en el 59,1% de las organizaciones culturales

La Fundación Contemporánea publicó el pasado mes de febrero su Observatorio de la Cultura. Este análisis (basado en la opinión de 472 profesionales) muestra un panorama desolador. El 59,1% del sector ha reducido la plantilla como consecuencia de la crisis. Un tercio de los ingresos que esperaba este sector en 2020 nunca llegaron y se estima que para 2021 se puede llegar a perder hasta otro 35%.

Cultura
Observatorio de la Cultura 2020

El sector cultural ha ido afrontando una suspensión tras otra en todos sus campos: festivales, conciertos, actuaciones, talleres, ferias, rodajes, exposiciones, entre otros muchos afectados. Sin embargo, los profesionales no paran de repetir que la cultura es segura

La cultura y el ocio son los sectores más castigados

Este es un sector caracterizado por la precariedad y la temporalidad. Los profesionales reclaman desde hace años mejoras básicas, pero sus reivindicaciones todavía no han sido escuchadas y la pandemia ha agravado la situación. En cada situación de crisis, el ocio y la cultura son los sectores más castigados y los que más tardan en recuperarse.

Los agentes implicados exigen a los poderes públicos más políticas que potencien este sector y no lo haga tan vulnerable a los cambios económicos. El sector cultural impregna de valores a la sociedad y genera gran riqueza, tanto económica como cultural en sí misma. Las administraciones son conscientes de su importancia, pero todavía no se han desarrollado políticas adecuadas que lo impulsen y protejan.

La mayor parte de las empresas en el sector cultural son pequeñas y medianas, que son las más afectadas en las crisis económicas. Un estudio publicado por la periodista Yolanda Arrebola Castaño, señala la importancia de desarrollar planes de apoyo en distintas áreas, no solo a nivel económico. Para que las artes se valoren el futuro las ayudas económicas son esenciales, pero también se deben impulsar planes de estudio, lograr la promoción exterior, fomentar las políticas culturales locales, así como una regulación cultural.

La cultura se ha reinventado y ha aumentado su audiencia digital, pero según los datos del observatorio, solo para el 7,9% ha supuesto mayores ingresos. Mientras tanto, se seguirán reclamando más ayudas que, por el momento, han sido consideradas tardías e insuficientes por parte de los profesionales del sector. Hasta que estas prestaciones lleguen, la solidaridad es fundamental, como es el caso de las ayudas sociales de fundaciones como las de SGAE y AISGE.


Paula de la Vega