Es mundialmente conocido por todos que las vacaciones de verano solo existen por dos motivos: Para comer todo lo que quieras sin sentirte mal (Por que las calorías son los padres) y para descansar. Por que por mucho que le pese a nuestro jefe en vacaciones no se trabaja.

Pero, por mucho que nos esforcemos por hacérselo llegar, parece que hablamos idiomas distintos. Por eso, ya es hora de mandar a tu jefe a la mierda un poquito sin que te despida. Pero. ¿cómo podemos enfrentarnos a ellos?

Según la psicóloga experta en inteligencia emocional María Ucedo “Tenemos pánico a que nos dejen de aceptar. Y aunque suena muy raro cuando hablamos de un jefe, porque nos puede dar igual que nos quiera o no, necesitamos sentirnos valorados por ellos por encima de todas las cosas.”

Y aunque nuestro primer instinto consiste en intentar culpar a nuestro jefe por no comportarse o hablar como esperamos, la verdad es que, en la mayoría de los casos, es la falta de asertividad la causante de nuestra decepción. Por eso, la psicóloga Ucedo recalca la importancia de enfrentarnos a esta situación bajo la máxima de “si supiera que me va a salir bien la jugada y que no tengo miedo a fracasar ¿qué haría?”.

«Tenemos pánico a que nos dejen de aceptar. Y aunque suena muy raro cuando hablamos de un jefe, necesitamos sentirnos valorados por ellos por encima de todas las cosas»

Y la respuesta es sencilla: Lanzarte. Pero, antes de hacerlo hay que tener en cuenta un par de cosas. En primer lugar, debemos encontrar el momento perfecto. Si está a punto de entrar en una reunión importante, quizás no esté tan receptivo para escucharte. Y lo mismo ocurre con nosotros mismos. Obsérvate antes de solicitar el encuentro con tu jefe y valora tu estado emocional.

A continuación, imagina la escena. “Cuando vamos a tener una conversación muy importante, y, sobre todo, que nos genera preocupación, nos puede ayudar imaginarnos la escena. La mente empieza a tomar esa recreación como una situación que va a pasar en la realidad y nos prepara para ello. De este modo, al haber practicado previamente se tendrán más posibilidades de que la conversación vaya cómo yo quiero” comenta la experta en inteligencia emocional María Ucedo.

Además, es imprescindible no solo ya “usar un vocabulario emocional adecuado que transmita lo que quieres decir exactamente sino también, un comportamiento corporal correcto. Porque si entras en una sala arrastrando lo pies o con los hombros caídos lo normal es que tu jefe piense que no quieres estar ahí. Pensar en cómo quiero caminar cuando entro en la sala es importante” recalca la psicóloga.

«Cuando vamos a tener una conversación muy importante nos puede ayudar imaginarnos la escena. La mente empieza a tomar esa recreación como una situación que va a pasar en la realidad y nos prepara para ello»

Y, por último, debemos ser sinceros. El miedo que tenemos a quedar mal o ser malinterpretados nos lleva muchas veces a callarnos o no transmitir todo lo que queríamos. Si no nos atrevemos a decir cómo nos sentimos nunca lograremos nada de lo que queríamos. “Es perfectamente lícito que nos dé pudor decir a nuestro jefe que las vacaciones están para descansar y que no podemos estar pegados al ordenador en la playa. Por eso, debes hablar de manera directa dando ejemplos claros de por qué no se debe hacer eso. De lo contrario, se entrará en un círculo vicioso del que no podremos salir nunca” concluye la experta.

De este modo, desde el primer momento que sintamos que nuestro jefe se intenta aprovechar de nosotros, lo que tenemos que hacer es trasladarle nuestra opinión. Porque si dejamos que pasen los días, los meses y los años, ya no podremos manifestar nuestro descontento porque nuestro jefe se habrá acostumbrado a esta situación.


Ana Díaz Barranco

Madrileña y oficialmente periodista. Escribo sobre arte y cultura, la mayoría de las veces, pero desde que descubrí psico no he vuelto a mirar atrás. Porque como decía Voltaire "La escritura es la pintura de la voz". Y que mejor voz que la nuestra para dar a conocer todos aquellos problemas y cuestiones de la vida que rondan nuestra cabeza.