José Ángel Gomez Iglesias, conocido con el seudónimo Defreds, es un poeta vigués que lleva publicados nueve libros. En 2015 publicó el primero de ellos y desde entonces, se ha convertido en la voz de toda una generación. A simple vista, su escritura se asemeja a la poesía, pero él prefiero catalogarlos como “relatos”. Relatos universales dónde cada uno de nosotros nos vemos reflejados y en el que las cosas pequeñas pasan a ser universales. Defreds luchó desde la humildad y hoy, es uno de los escritores más reconocidos.

¿De dónde sacas la inspiración?

La verdad es que básicamente de la vida, siempre he escrito de cosas que me pasaban, que le pasaban a la gente cercana. Me gusta fijarme en las cosas, en las personas, en los momentos y en este tipo de cosas. Procuro no inventar literalmente nada y fijarme en cosas que me van ocurriendo.

¿Incluso también de tus gustos, de la música?

Sí claro, todo eso influye. A mí me gusta mucho escribir escuchando música y evidentemente, a veces en los textos salen reflejados grupos o cantantes que a mi directamente me gustan.

¿No consideras que el coronavirus, al vivir menos experiencias, ha mermado tu creatividad?

Es cierto, ahora un poco menos pero las cosas siguen pasando. Igual diferentes, ¿no? Pero siguen pasando cosas e intento seguir fijándome en las cosas que pasan: como lo llevan mis amigos, como son los amores ahora, las cosas que me pasan a mí. La verdad es que tuve un tiempo con la pandemia que no me apetecía mucho escribir, pero poco a poco lo he ido retomando. No quería escribir textos tristes que tuvieran que ver con pandemia, con amores en pandemia o así porque la gente ya estaba bastante saturada como para encima sacar libros basados en eso.

¿Has sido un gran lector durante toda tu vida?

Sí, he sido más lector que escritor. La verdad es que he leído un montón de libros no necesariamente librazos, pero me gusta mucho leer, desde muy pequeño. Mi madre me traía un montón de libros del círculo de lectores que era socia, y básicamente los terminaba cogiendo para mí. Tengo recuerdos míos leyendo. Seguramente no me leería libros cortos como los míos porque me llaman menos para leer, aunque si me llama para escribir. Pero novelas he leído siempre y sigo leyendo.

¿Esos escritores que leías o los libros te han influido en la forma en la que escribes?

No sé si en la forma en la que escribo, pero sí es cierto que leer mucho te ayuda a la hora de estructurar cosas, imaginarte cosas, de intentar expresarlo un poco a tu manera y también para tener cada vez menos faltas de ortografía porque quieras que no, leer ayuda.

Tus textos, sé que no gusta llamarlo poemas sino relatos, tienen mucha naturalidad y respiran mucha realidad. ¿Que buscas transmitir con ellos?

La verdad es que lo has definido muy bien, yo siempre he dicho si alguien quiere buscar calidad en mis relatos, no es el sitio. Lo que te vas a encontrar en mis textos es mucha realidad, cosas que son reales. No es que la gente se sienta directamente identificada con lo que yo escribo, es que realmente esas cosas que me pasan, les pasan a todos. Esa es mi manera de escribir entre comillas. Pero no quiere decir que esas cosas, son cosas que solo me pasan a mi sino que nos pasan a todos porque indudablemente la vida tiene buenos tragos, malos tragos, mejores momentos y peores. Me gusta que sea así, aunque la gente puede llegar a pensar que son unos textos hechos para que le encaje a todo el mundo. Yo, realmente en ellos, veo unos guiños que solo conozco yo y que le dan ese toque especial. Yo puedo coger textos de mis libros y en la mayoría sé de qué hablo, de qué escribo y de qué tienen que ver esos pequeños guiños. Entonces, en ese sentido para mí son muy especiales.

En la mayoría de tus textos, escribes sobre cosas pequeñas e íntimas, ¿Crees que esa forma de hablar de las cosas pequeñas es la mejor forma para hablar de cosas universales?

Al final, todos vivimos de las cosas pequeñas. Las grandes a la larga pueden ser guays o no, pero los pequeños detalles son lo que marcan la diferencia, siempre. Todo el mundo tiene situaciones pequeñas que le han marcado y que le transportan y le dan recuerdos de todo tipo. Creo que todos necesitamos esos pequeños detalles para seguir creyendo en la vida diferente y que no sea todo el casa-trabajo y demás. Considero que vivimos de detalles, la gente se acuerda más de esos pequeños detalles que de otras cosas.

Eres bastante activo en redes sociales y te hiciste famoso gracias a ellas. ¿Cuál es tu percepción tanto de ahora como de antes de las redes sociales? ¿Crees que han cambiado, para bien o para mal?

Las redes sociales las descubrí bastante pronto cuando no eran tan conocidas como ahora. Las ideas son buenas pero terminan yendo a peor. Yo, por ejemplo, Twitter lo utilizo por trabajo porque me parece una red social genial, pero que era mucho más genial. Yo cuando lo descubrí en mis comienzos, allá por 2011-2012 y 2013 molaba, era divertida. La gente era muy creativa y había muy buen rollo. Se podía hacer humor, se podía opinar sobre las cosas. Ahora ya no se puede hacer nada de eso. Luego, me empecé a hacer más famoso en Instagram  y aunque considero que antes era mejor, es más limpia que Twitter, porque si alguien viene a darte la chapa, lo borras o lo bloqueas y fin del problema. Las redes sociales tienen cosas buenísimas y le debo todo a ellas, porque empecé ahí. Es un canal brutal para compartir cosas, pero también da acceso a que las personas lo utilicen para cosas malas. Pero bueno, todo en la vida es adaptarse y sacar todo lo bueno.

¿Tu pasión por la escritura siempre la tuviste?

Sí, a mi escribir siempre me ha gustado. Lo que pasa es que cuando eres pequeño, no piensas: “mi sueño es ser escritor”, no porque no quieras, sino porque lo ves imposible. Pero escribir siempre me ha gustado y he disfrutado mucho haciéndolo y lo sigo haciendo.

¿Consideras que has evolucionado como escritor? ¿Te has vuelto más maduro en tus reflexiones?

Sí, pero no porque haya querido sino porque es inevitable. Es inevitable el paso del tiempo. Yo cuando empecé con esto, igual tenía 7 u 8 años menos y no veía las cosas de la misma manera. Yo ahora tengo una hija y cuando escribí mi primer libro, no. Son cambios que te influyen a la hora de escribir, es inevitable. Aun así, sigo mi línea porque me sale sola y no quiero cambiarla.

Habiendo publicado nueve libros, ¿Te percibes como un escritor dentro del gremio o fuera?

(Se ríe) Yo me considero alguien aparte, pero también me apartan. Ambas cosas. Me gusta ir por libre y no necesito ningún tipo de reconocimiento, ni nada por el estilo. Pero notas que tus méritos los ocultan porque se presupone que mis libros no son tan buenos como para tener tanto éxito. Disfruto de todo lo que me ha venido que son cosas muy buenas y a mí esos reconocimientos públicos, me dan un poco igual. Puede llegar a molestar que a lo mejor cuando te ves en algún periódico sea para llamarte tuitero, cuando se podría hacer un artículo súper chulo de un chaval que de la nada ha vendido medio millón de libros. No he salido en la tele, ni soy hijo de nadie. Es más, provengo de una familia muy humilde y todo lo que he conseguido ha sido gracias a la gente y por compartir las cosas y hacerlas con pasión. Y de eso, seguro que se podría hacer un “articulazo”. Pero no lo van a hacer porque eso no vende, vende más la crítica.

¿Cómo definirías lo que escribes?

Para mí son relatos cortos, narrativa corta. Si alguien le quiere llamar poesía, no me molesta. Lo que me molesta es que se utilice como ataque hacia mí. Es decir, yo no me quiero comparar con los grandes poetas. Si comparas lo que escribo yo, con lo que escribe Bécquer o Neruda, pues es una mierda. Pero, es que yo no quiero ser Bécquer, ni Neruda. Es una lucha que no merece la pena meterme, ni voy a sacar nada en limpio.

¿En qué momento te diste cuenta de tu talento?

Ese momento no llegó nunca, ni llegó ahora. Yo escribía por hobby, no considero que tenga ningún talento para escribir, considero que tengo talento para llegar a la gente. Es muy diferente y a mí me vale. Hay gente que escribe maravillas, tanto en prosa como en verso, los leo y digo: “joder, que puta envidia. Que bien escribe esta gente”. Pero, a lo mejor no tienen ese poder de conexión.

¿Qué consejo darías a los jóvenes que se quieren zambullir en la escritura?

No soy mucho de dar consejos pero si te gusta escribir, lo notas. Si te gusta escribir, siempre vas a escribir. Luego, si lo quieres compartir o no es decisión personal y es una cosa que debes decidir tú mismo. Yo, el consejo que puedo dar es disfrutar, disfrutar y disfrutar. Si te gusta lo vas a hacer seguro y las cosas buenas que vengan, vendrán y si no vienen, el disfrute no te lo quita nadie.  


Oliver De la Torre

Soy un joven corriente con nombre extranjero. Escribo sobre cultura y aquello que me haga aprender nuevas cosas. Vuelo y me alimento de mis pasiones, ya sea cine, libros o música. ¿Qué seríamos sin el arte?