Así es Dolce&Gabbana. Principios del siglo XX, gánsteres de la época y el fin de la Primera Guerra Mundial. ¿Quién iba a decir que este contexto sería el escenario perfecto para inspirarnos? La famosa serie “Peaky Blinders” ha sido el reinicio de un estilo clásico, elegante y a la orden del día.

Y lo llamamos reinicio porque ha vuelto a formar parte de nuestros armarios. Más acostumbrados a ver a los chicos tratando de ser uno más de la familia Shelby. Sin embargo, mientras buscábamos inspiración para crear los outfits perfectos este otoño-invierno, nos viene algo a la cabeza: Dolce&Gabbana y su colección FW 2020/21. Y ahora, es cuando hacemos de Birmingham nuestra segunda casa.

¿Cómo vamos a hacer eso, si la ropa es masculina? Fácil. Con personalidad, estilo propio y haciendo lo que nos pide la tendencia este año: añadir toques “de chico” a nuestros conjuntos. O comprar prendas ya hechas con este fin, “boyfriend” y oversize. No te olvides del traje, es la clave en este asalto. 

Lo primero es identificar a nuestro objetivo y su estilo. Si los trajes son vintage, de tweed, los cuadros predominan en los tejidos, la lana en los abrigos y el cuello de la camisa es redondo, lo tenemos. Lo que pretende este estilismo es mostrar seguridad y elegancia por los cuatro costados. La seriedad viene sola a juego con las rayas diplomáticas. Además, estiliza a los hombres ya que el corte de los pantalones es slim fit. 

Después de la primera toma de contacto, podemos avanzar. Y vamos a hacerlo con las mejores canciones de Amy Winehouse de fondo, igual que el desfile de Dolce&Gabbana. Y ahora silencio, que vamos a hacer un recorrido por la sensualidad femenina en medias por encima de la rodilla, por la fuerza de las americanas masculinas, por el humo de los cigarrillos de los Shelby, el jazz y la voz de la señorita Winehouse. Ponte una playlist, prepara el café y lee esta historia: 

Todo está oscuro, el pasillo no tiene paredes pero tampoco se ve mucho más que unas imágenes en blanco y negro proyectadas al fondo. Poco a poco va cobrando luz y sentido gracias a una iluminación muy tenue, discreta y elegante. Arranca una percusión que a los segundos se une al jazz. Una modelo aparece caminando muy firme, esta lleva un top y shorts negros, parece ropa interior masculina. Un toque sexy gracias a unas medias negras por encima de la rodilla. Chaqueta de lana extra grande en negro. Bolso cruzado con cadenas en dorado, igual que sus accesorios. Y, de repente… “Tonight, you are mine”.

El desfile comenzó, la canción y la voz siguieron marcando el ritmo de lo que íbamos a ver ese día. Algo entrañable, dulce y acogedor como la lana, sexy como el color negro y el encaje, inolvidable como las combinaciones que se aproximaban y toda la inspiración que íbamos a querer llevar este año con nosotros. 

Nos encantan las americanas, las mini faldas, las chaquetas oversize de lana, los accesorios, las rosas rojas y los complementos bañados en oro. Esto es muy Dolce&Gabbana. Saber enmarcar la feminidad y hacer de los sensual algo elegante y poderoso en el marco más masculino no fue ningún reto. ¿Cómo iba a serlo si con una americana y una falda con transparencia lograba tener los dos mundos en la palma de la mano? Por un lado el peligro y seriedad de un gánster, y por otro, la delicadeza enmascarada de poder que hay en un conjunto interior femenino. 

Pudimos ver trajes combinados, prendas lenceras acabadas en encaje suave y todo lo formal llevado a lo casual y casi divertido. Como lo que queremos llevar los viernes después de clase para tomar algo. O simplemente con aquello con lo que nos sentimos más poderosas que nunca. Y pensar que eso sería posible con la actitud y no con el tejido ni los acabados… 

Clase, elegancia y seguridad. Tres pilares básicos para llevar este estilo a la cima. Al igual que los tres puntos decisivos del desfile fueron las prendas desorbitadamente grandes de lana, los trajes con tejidos  muy variados y el encaje. Lo victoriano tuvo su cabida durante la canción “You know that I´m no good”. Vino como anillo al dedo para estos looks. Una modelo con una melena larga lucía una blusa blanca con las mangas abullonadas y cerrada al cuello. Las medias eran de encaje y los tacones “de oficina”. Eso sí, los looks eran capaces de parar un tiroteo de bandas sin necesidad de argumento pacifista. El strass, los bodies, las diademas y el labial rojo.  Por cierto, ¡qué bien queda la boina con un recogido hacia el lado! 

Describir este viaje es complicado. Una modelo enseñaba un diseño muy elegante formado por un vestido negro, ceñido y muy clásico. Acto seguido, un diseño más extravagante pero perfecto nos robaba el habla. Lo mejor de todo es que ya estamos viendo en las tiendas toda esta inspiración (trajes con raya diplomática, boinas, grandes abrigos de lana con solapas, chaquetas oversize de lana, conjuntos sencillos de jerseys y shorts del mismo tejido, camisas blancas popelín y un largo etcétera). 

Nadie quería que pasara esto pero, una vez con la información necesaria en nuestras manos, podemos pasar a la práctica. Nadie saldrá herido salvo el espacio de nuestro armario. Si buscabas un cambio en el estilo y hacerlo más formal sin necesidad de ser “aburrido”, inspírate con los looks del desfile. También será una parte más creativa para tu día a día, si le añades tu propia esencia.

Así que, como siempre, vive la moda. Sé un Shelby si quieres serlo. Siéntete fuerte, sexy, pero siéntete como tú quieras hacerlo y no como lo imponga nadie más. Tienes las propuestas, pero el estilo y la personalidad la pones tú. Esta es tu arma. Todo nos sienta bien cuando lo proyectamos desde dentro. Ahora, acaba el café y ve a por todas, por orden de los Peaky Blinders.


Carla Pérez Martínez