El Teatro Marquina apuesta a partir de este mes de septiembre por Dribbling, un thriller en el que la fama y el poder son los pilares principales. Escrita por Ignasi Vidal, Álvaro Rico y Nacho Fresneda dan vida a los únicos personajes que aparecen sobre las tablas. El público es testigo de la batalla dialéctica que ambos mantienen durante la obra, con un lenguaje terrenal, pero muy directo. El fútbol se convierte en un mero pretexto para mostrar cómo el gran éxito alcanzado por algunos jóvenes puede llegar a hacer que pierdan la cabeza. Por lo tanto, que no te guste el fútbol no es un motivo para no ir a disfrutar de Dribbling.

Javi Cuesta (Álvaro Rico) es un aclamado futbolista que debe hacer frente a una acusación por abusos sexuales. Mientras los medios y la opinión pública se hacen eco de ello, su agente, Pedro Guillén (Nacho Fresneda) intentará solventarlo lo más rápido posible. Todo esto transcurre en mitad de las negociaciones de un contrato millonario para traspasar al jugador. Sin embargo, el alcohol, las drogas y las malas compañías dificultarán la operación.

Una obra de teatro que muestra lo fácil que es perder la noción de la realidad cuando estás en la cima, sobre todo, cuando eres joven y crees merecerlo todo. Javi Cuesta renegará a bajarse su salario de 30 millones e incluso retará al Presidente de su club públicamente. Es por ello que, cuando el escándalo se hace público, ni su actitud ni sus conocidos malos hábitos, contribuirán a una fácil defensa.

Los casos de presuntos abusos y agresiones sexuales en los que se vieron envueltos varios futbolistas de la liga española, incluso algunos de ellos de élite, inspiraron a Vidal en la confección de la función. La obra muestra lo despiadado que puede llegar a ser este entorno. Un mundo en el que priman los exorbitados intereses económicos y donde las redes sociales y los medios de comunicación pueden llegar a «dictar sentencia». «La calumnia es el deporte favorito de nuestros días», exclama el representante. El mismo que llega a proponer soluciones poco éticas con tal de conseguir que su jugador salga indemne.

Cuesta se ve superado por la situación y se plantea su vida dentro de la que él denomina como «jaula de oro». Es millonario, guapo y un ídolo de masas. Sin embargo, no todo es tan bonito como pensaba. «La gente cree que tiene derecho a avasallarme, a que le preste atención. O peor, cree que soy de su propiedad. Hace años que no puedo hacer cosas normales. Las cosas normales que hacía antes de todo esto. Te lo juro, estoy que no puedo más. Quiero mi vida de antes…», dice hacia el final de la obra.

En argot futbolístico, «dribbling» significa regatear. Algo que se le da muy bien al protagonista en el terreno de juego, pero que parece no dominar fuera de él. ¿Hasta qué punto el éxito está haciendo que pierda la cabeza? ¿Está Javi distorsionando la realidad? ¿O es todo una conspiración contra él?

Dribbling es un drama en el que los diálogos se suceden a un ritmo desenfrenado, los actores dominan la interpretación, sin excesos, y donde la música y las luces adquieren protagonismo en momentos clave. La trama es, sin duda, una bofetada de realidad a todos aquellos que desean con ansias la fama. Una obra en la que la soledad y el fracaso se postulan como la cara oculta del éxito y la notoriedad.


Andrea Cabanillas Tapia

Soñadora y emocional. Una de mis grandes pasiones es viajar, y así poder descubrir la moda, cultura y estilo de vida de cada rincón del mundo.