Édith Piaf es un símbolo de La France y una pieza única de la música universal. Y es que, a pesar de haber transcurrido 57 años desde su muerte, no hay quien no haya escuchado La vie en Rose alguna vez.

Cuenta la leyenda que Édith Giovanna Gassion nació bajo la tenue luz de una farola que alumbraba una calle parisina, y aunque esto no es cierto, le hubiera venido como anillo al dedo a esta cantante callejera.

Édith nació un 19 de diciembre en el año 1915, en el seno de una familia problemática. Su madre era drogadicta y alcohólica, mientras que su padre era acróbata. Él fue quien se encargó de cuidarla hasta 1918, cuando tuvo que marchar al frente francés en la Primera Guerra Mundial. Édith se crio con su tía, quien llevaba un famoso cabaré en París.

Su padre regresó y condujo a Piaf por diferentes circos del país. Su influencia artística le llevó a amar la música como no lo había hecho ninguna otra rosa de París. Con catorce años se volvió a separar del acróbata y se trasladó a Montmartre, donde comenzó a labrar su vida como vocalista. A esa temprana edad, Édith ya cantaba por las calles de la capital francesa, dejando, con su voz, un eterno recuerdo en la mente de los parisinos y turistas.

A los dieciséis quedó embarazada de una niña que murió de meningitis con tan sólo dos años. Aquel trágico episodio de su vida le sirvió de inspiración para comenzar a crear sus propias canciones. En 1935 fue descubierta por un cazatalentos que la bautizó como La Môme Piaf (El Pequeño Gorrión). Compuso éxitos como Non, je ne regrette rien o La vie en Rose que le otorgaron la inmortalidad, y gracias a las que hoy en día todos conocemos el nombre de Édith Piaf.

Se relacionó con grandes personalidades de la época, como George Orwell. Aunque éste no dejó de ser más que un amigo. Tuvo diversas parejas entre las que destacan Charles Aznavour y Ives Montand. Pero el amor de su vida no llegó hasta que conoció a Marcel Cerdan, un famoso boxeador que muere con 33 años. Aquel segundo trágico episodio envuelve a la cantante en una pena que tiene que curar con alcohol y calmantes.

Édith Piaf y el boxeador Marcel Cerdán

Poco después se muda a Nueva York, donde comienza a ganar millones de dólares con aquella peculiar voz que le otorgaba tanta personalidad. Sin embargo, pocos años después, un 10 de octubre de 1963, Piaf muere víctima de la morfina y la ruina. Y aunque ahora se encuentra enterrada en el cementerio parisino Pierre Lachaise, no hay persona que no conozca su música. Y la leyenda de Édith Piaf aún recorre las calles de París como un espíritu que titubea por el Sena.


Candela Jiménez

Periodista. Adicta a la radio y a la televisión desde pequeña. Cubro parte de la información local de Madrid en Cadena SER. El tiempo proveerá. ¿Qué digo siempre?: "No aceleres algo que quieras que dure para siempre".