La educación emocional ha ido adquiriendo relevancia en los últimos años. Ya no se trata de un tema tabú o de simples sentimientos, sino que, poco a poco, se está reconociendo su importancia. Según el investigador Rafael Bisquerra, “la educación emocional es un proceso educativo, continuo y permanente, que pretende potenciar el desarrollo emocional como complemento indispensable del desarrollo cognitivo, constituyendo ambos los elementos esenciales del desarrollo de la personalidad integral”.

La educación emocional es fundamental para el desarrollo del ser humano. Para el crecimiento personal y la felicidad, desarrollar y adquirir habilidades y competencias emocionales es de vital importancia. Una inteligencia emocional pobre podría resultar en alteraciones de la vida social, la felicidad, no saber manejar la frustración… entre muchas otras cosas. Sin embargo, todavía existe gente que no entiende por qué es importante ni cree que los niños puedan entender conceptos tan complejos. Por ejemplo, la temática de ciertas películas infantiles como Del Revés o Soul ha sido muy criticada, pues trata aspectos como los sentimientos o el significado de la vida. La educación emocional es base para la trama. Pero ¿pueden los niños realmente entender estas películas? ¿La educación emocional puede ayudarles en la vida?

¿Qué son las emociones y para qué sirven?

La Real Academia Española define emoción como la “alteración del ánimo intensa y pasajera, agradable o penosa, que va acompañada de cierta conmoción somática”. Por otra parte, el doctor en medicina y neurociencia, Francisco Mora, define emoción como “ese motor que todos llevamos dentro. Una energía codificada en ciertos circuitos neuronales localizados en zonas profundas de nuestro cerebro (en el sistema límbico) que nos mueve y nos empuja “a vivir”, a querer estar vivos en interacción constante con el mundo y con nosotros mismos.

Circuitos que, mientras estamos despiertos, se encuentran siempre activos, en alerta, y nos ayudan a distinguir estímulos importantes para nuestra supervivencia”. Teniendo en cuenta ambas definiciones, se puede asegurar que las emociones son esenciales en nuestras vidas, afectan a nuestra felicidad, decisiones y relaciones personales.

Entonces, ¿por qué mucha gente sigue negando la importancia de la educación emocional? En todos los campos siempre ha habido negacionistas, pero es fundamental estar informados y saber cómo podemos enseñar a los hijos educación emocional.

¿Cómo podemos educar emocionalmente a los más pequeños, y a nosotros mismos?

Primero hay que entender que existen ciertas diferencias y matices en cuanto al género. Las niñas, por una parte, han sido generalmente más educadas en este sentido. Saben gestionar mejor sus emociones y el aprendizaje de estas, ya que, históricamente, las emociones se han ligado al género femenino y se han visto como algo débil. Por otro lado, a los niños se les ha enseñado que mostrar sus sentimientos iba en contra de su masculinidad.

Por ello, es muy importante hacerles ver que los sentimientos no son un símbolo de debilidad. Todas nuestras decisiones parten de las emociones, no existe lo comúnmente conocido como mente (razón) y corazón (sentimientos). Lo emocional, al igual que otras disciplinas, es educable. Según Daniel Goleman, periodista y psicólogo estadounidense, existen cinco aptitudes que componen la inteligencia emocional: autoconocimiento emocional, automotivación, habilidades sociales, empatía, autorregulación emocional. Todas son alcanzables, tanto para niños como para adultos, y así poder llegar a tener una educación emocional plena. Padres, madres, estas aptitudes son el camino y la meta.

Al igual que con el trabajo, la educación o las relaciones, hay que trabajar duro para ver cumplidos los objetivos. El cerebro necesita entrenamiento para incrementar, o no perder, su potencial. Los niños, aunque ya demuestren aptitudes como la empatía o la comprensión, deben ver estas reforzadas y, en el contexto familiar, también se deben demostrar. Si los niños son educados en un entorno abierto, comprensible, donde se les escucha y son atendidos, podrán desarrollar buenas habilidades emocionales. 

Entonces, ¿a favor o en contra?

¡A favor! Las emociones son parte fundamental del ser humano y no deberían ser reprimidas. Si los niños aún no están familiarizados con estos términos (o los mismos padres), películas como Del Revés pueden ayudar mucho. La cinta nos muestra cómo cinco emociones (alegría, tristeza, asco, miedo e ira) conviven en la mente de Riley. Explica, y visualiza, conflictos y sentimientos que, quizás, muchos niños sienten. Es una buena forma de empezar la conversación sobre la educación emocional, los sentimientos y, también, qué les pasa por la cabeza a los más pequeños cuando crecen.


Paula Jiménez

Periodista en proceso de creación. Apasionada de Marvel, Disney y todo el periodismo internacional, combinación curiosa, ¿no? En un futuro, espero poder vivir en todos los lugares posibles dedicándome a esta profesión tan apasionante. Como dijo Walt Disney una vez “the era we are living in today is a dream coming true.”