‘El ciclista utópico’ se representa en el Teatro Galileo de jueves a domingo hasta el próximo 2 de mayo. ¿Puede un inesperado accidente cambiarnos la vida por completo y para siempre? Yayo Cáceres dirige ‘El ciclista utópico’ gracias a la dramaturgia de Alberto de Casso, que despertará una serie de preguntas en el espectador. La obra de teatro está protagonizada por Fran Perea y Fernando Soto.

¿Podemos usar un simple accidente para cambiar nuestra vida y con ella la de otra persona desconocida? Un suceso que dará un vuelco a las vidas de los protagonistas sin que ellos estén preparados para esto. ‘El ciclista utópico’ es una comedia que deja en el aire una serie de preguntas que el público tratará de responderse a sí mismo.

En ‘El ciclista utópico’ conocemos a Manuel (Fran Perea). Él es un maestro rural que vive feliz y tranquilo con su mujer y sus tres hijas menores de edad. Un día que parecía como otro cualquiera, un fortuito accidente cambiará el curso de su vida. Cegado por el sol atropella en un cruce al ciclista Acebal (Fernando Soto). El hombre está muy alterado y apenado porque Manuel ha destrozado su bicicleta. Esto despertará la compasión de Manuel, quien no sabe dónde se está metiendo…

Fotógrafo: Quique Marí

El ciclista atropellado visitará al maestro dos días después en su casa a horas intempestivas para paliar su soledad y así salir a montar juntos en bicicleta. Desde el primer momento el atropellado inspira un sentimiento de repulsión en el maestro que apenas sabe cómo disimular pero que le cuesta expresarlo. Acebal es un hombre rústico, exaltado y aparentemente ingenuo que inventa en su cabeza una serie de máquinas delirantes, insensatas y utópicas que faciliten las relaciones humanas.

El atropello hará que surja un vínculo fuerte, tenaz y sumamente destructivo entre ambos personajes. El ciclista Acebal se infiltrará cada vez más en la vida familiar y laboral de Manuel hasta convertir su existencia en un tormento y al final hará que su presencia resulte tan sofocante como necesaria, y todo llegue a un punto de no retorno.

Todo lo que nos pasa en la vida tiene una consecuencia. A veces es una, otras son muchas más. Algunas tienen más importancia que otras, pero siempre que ocurre algo viene otra cosa detrás. Algo que no podemos evitar y nos llega de repente sin ni siquiera esperarlo. Cambios bruscos que llegan a nuestra vida para arrasarlo. Eso es lo que le ocurre a Manuel con Acebal, quien llegará como un torbellino para darle la vuelta a todo.

Desde que se cruzó por sorpresa con él, la vida de Manuel no ha vuelto a ser la misma. En ‘El ciclista utópico’ Alberto de Casso plantea un complicado texto que podemos extrapolar a la vida real. Nos hace pensar sobre las relaciones humanas y personales que mantenemos en nuestro día a día. La manipulación de una persona hacia otra, la culpa por haber cometido un error, ¿quiénes son las víctimas y quiénes los verdugos? ¿hasta qué punto puedes aprovecharte de otra persona por algo que te ha hecho?

El arrepentimiento o hasta la falta de este. El texto de Alberto de Casso se apoya de un humor que en momentos es ácido y negro e incluso llega a incomodar al espectador. Pero es un humor muy bien llevado a cabo que hace reír al público en muchas escenas de ‘El ciclista utópico’. Una obra que presenta a unos personajes oscuros y profundos marcados por un sarcasmo muy particular. ‘El ciclista utópico’ es sorprendente y tiene varios giros argumentales que chocan con lo que cree e imagina el espectador.

‘El ciclista utópico’ pone sobre el escenario una historia muy humana que emplea un tono muy descarado y cercano con el espectador. Me gusta la forma que tiene el personaje de Fran Perea de romper la cuarta pared con el público para que este sea partícipe todo el tiempo de lo que está pasando a su alrededor. Yayo Cáceres dirige muy bien esta obra de teatro que no deja a nadie indiferente.

Por su parte, Fran Perea y Fernando Soto son una pareja de actores que funcionan muy bien juntos sobre el escenario. He disfrutado mucho viendo las actuaciones de estos actores en ‘El ciclista utópico’. Se hacen con el control del texto de manera natural y directa y logran captar la atención del espectador en todo momento. Unas interpretaciones divertidas y también emotivas que cautivan al público. Por último, cabe destacar de ‘El ciclista utópico’ el espacio escénico de Carolina González, así como la música y sonido de Yayo Cáceres.


Paloma Arwen