La nueva normalidad se ha hecho presente en nuestras vidas en forma de un julio ardiente y bochornoso. Y eso se nota. Tan solo en el ambiente, porque la calle Corredera Baja de San Pablo comienza a animarse. Como en los viejos tiempos.

La gente se resguarda en los cafés más bohemios. Esos en los que únicamente suenan versiones en acústico y que sirven todo tipo de tartas y cócteles. Sin embargo, cuando el reloj marca las ocho de la tarde, al pie de los portones rojos del Teatro Lara, se aglutinan círculos de curiosos. La gente está perdiendo el miedo, que no el respeto. Y no hay nada que me llene más de emoción que un teatro con espectadores dentro.

Pero no me extraña, porque el título es atractivo, ‘El Crimen del Lara‘. Los espectadores ocupan sus asientos con cautela, para no dejar huellas. ¿Podrían verse incriminados? Aparentemente, no. Aunque dos de sus protagonistas tampoco lo esperaban.

Los tres personajes se verán envueltos en una pequeña lucha de poder, intrigas maquiavélicas, giros inesperados y maquinaciones de una mente perturbada en busca de un único objetivo: la fama

Imaginaos que estáis esperando a vuestra co-protagonista en una sala de ensayo. Esta siempre llega tarde, pero esta vez su excusa es, cuanto menos, original: «He matado a mi marido«. Además, su tono es excesivamente dramático, por lo cual, la reacción más normal es pensar que te está tomando el pelo. Aunque segundos más tardes descubres que no, y tras el shock inicial, decidís seguir con los ensayos de la función.

Sin embargo, y como diría Sherlock Holmes, nada es lo que parece, y los tres personajes se verán envueltos en una pequeña lucha de poder, intrigas maquiavélicas, giros inesperados y maquinaciones de una mente perturbada en busca de un único objetivo: la fama.

«Una obra llena de matices sobreactuados y de un dramatismo exagerado que saca de quicio a la aparente normalidad»

‘El Crimen del Lara’ es una obra llena de matices sobreactuados y de un dramatismo exagerado que saca de quicio a la aparente normalidad. Con citas, sobre todo de Sherlock, con las que consiguen que el público entre en el juego, que se reía y que se mimetice con el guion, el espacio, la obra y el ambiente.

Equipo artístico:

Reparto: Antonio Meléndez Peso, Patricia García Méndez y Manuel Tafallé.

Equipo técnico

Texto: Lola Guerrero
Dirección: Manuel M. Velasco
vestuario: Teilor Castro
Diseño gráfico: Manuel Eslava Fajardo y Jon Pulachet
Producción: Kramer Producciones


Lauren Izquierdo

Directora de Status of Empire. Silencio es mi primera novela. ¿Mi mantra? "In order to be irreplaceable one must always be different".