El otro día me replanteé un tema del que podría hablar horas y horas: ese estilo en los días a lo Bridget Jones, la comodidad. 

Ventajas, oportunidades, utilidades e intereses. Lo necesario para vivir a gusto y descansados. No lo digo yo, lo dice la RAE. Si te preguntas el por qué de esta intro, te cuento la historia, así hablamos de tendencias y nos desahogamos un poco de las cosas. Pero antes de nada, un ligero spoiler: moda y felicidad son besties del alma.

Cuando nuestro ánimo se encuentra un poco a lo Bridget Jones, indagamos en nuestro interior para refugiarnos en algo que nos aporte calidez y seguridad. Esto a veces es la casa de nuestros padres. Otras ocasiones, este hogar es una persona. Y nuestra favorita: ese rincón del sofá, una manta, helado, vino y nuestro jersey grande y lleno de pelotas. Aquí somos sinceros. 

#Los tacones no son para correr, pero las zapatillas también te hacen estar a la altura 

El otro día le enseñé a mi compañera de piso unos pantalones nuevos. Estos, obviamente no eran vaqueros, ni lo serán. En mi primera columna de moda y estilo ya hablé de esto. El caso, estos son grises oscuros, flare, de punto y… muy cómodos. Le dije que me sentía genial con ellos puestos porque no pesaban y eran los más comfy que tenía. Ella me dijo algo que me dejó pensando en esta columna.

En tiempos de crisis, o cuando creemos que todo va mal, tendemos a vestirnos más cómodos. Si nos vestimos así, sentimos que nos da más facilidad a la hora de realizar cualquier tarea. Amiga, qué razón tenías.

Cuando nos sentimos bajo la obligación de hacer algo o hasta para tirar de nosotros mismos, tenemos la opción innata de buscar unos pantalones de deporte, o una sudadera grande y las zapatillas. ¡Y ahora encima es tendencia!

Pues sí, urbanita, las cosas como son. Algunos días la canción “Mira cómo vuelo” de Miss Caffeina y un té marcha con tostadas de aguacate por la mañana no nos hace sentirnos unos dioses del Olimpo. Una dieta más sana sí, pero el ánimo anda de capa caída, bueno no, con la capa arrastrando. Lo que necesitamos en estos días más turbios es mirarnos al espejo y decir: “¡Madre mía, chica, pedazo glow up!”. Y aquí entra nuestro impulso.

#Ánimo en modo avión

Me gusta recurrir a un artículo de Jara Estrella Fernández, llamado “La comodidad contra la felicidad”, para verlo todo desde otra perspectiva y comprender las cosas de otro modo. Al igual que no es oro todo lo que reluce, no es trágica la gota de lluvia que vemos desde la ventana.

“Se quejan porque con la lluvia no van a poder aparcar cerca, si tienen que ir en trasporte público se tarda muchísimo, te puedes mojar porque por mucho que lleves paraguas algo te empapas y entonces al final o no se va a esos planes, o se va a regañadientes y no se disfruta del momento”. 

Y ahora te digo yo, si hay que construir un arca, yo te ayudo. La lluvia me encanta, igual que las tendencias desde que comenzó la cuarentena: prendas confeccionadas de punto en colores crema. Chaquetas oversize, tops, unos joggers… Lo mejor es que no nos lo ponemos ya para estar en casa y vernos un poco bien, sino que nos lo ponemos para salir a la calle. Sentimos la necesidad (sin darnos cuenta) de ir así porque nos aporta seguridad en tiempos inciertos, de cambios y miedo como la situación que estamos viviendo. 

Antes hablaba de ese jersey grande empelotado que todos guardamos. Y pensar que este estilo tan adorado en Instagram y tan famoso en inspiración nórdica sería la referencia creativa y psicológica para tendencias este año… Pues oye, estamos encantados de encontrar la seguridad y comodidad en las prendas

#Mira cómo floto, mira cómo vuelo

Cuando usamos una conducta o actuamos de manera que esquivamos el miedo, la ansiedad y los problemas, se genera en nuestra mente algo llamado “zona de confort”. La misma que rige cada día en nuestra cabecita para decidir qué nos ponemos. Bueno, eso y las prisas. Me encanta enlazar la moda a todo lo que nos acontece.

Así, avanzamos en nuestro día a día sin reconocer los riesgos a los que podríamos enfrentarnos y que se nos harían cuesta arriba. Venga urbanita, que ahora encima puedes ser un todoterreno yendo a la última. 

Y esto no es sinónimo de cobardía, ni de fragilidad. Necesitamos experimentar con nuestra mente y personalidad en varios ámbitos para lograr conocernos. ¿Acaso la moda es siempre la misma? Ojo, que vuelva todo no significa que vuelva igual, vuelve con aires y energías renovadas. O con campañas publicitarias muy curradas. 

Por si no habías caído… Esta canción se baila mejor no con tacones, sino en la comodidad de tu salón, despeinada y en pijama. En el confort que hay en uno mismo para arrasar y sentir que todo va bien. Y si la moda ayuda a vernos mejor y estar algo más felices e inspirados, es que la cosa va bien. 


Carla Pérez Martínez