Nadie es perfecto. Todos nos equivocamos. Fallamos. Fracasamos. Y aprendemos. Porque si algo tenemos claro es que no vamos a tropezar dos veces con la misma piedra. Y así lo expresa el marketing de la Mea Culpa.

El marketing de la Mea Culpa aprovecha esos errores como una oportunidad para reconstruir la confianza perdida del consumidor. Su técnica consiste en emplear el estilo más humano, directo y auténtico de la comunicación para ofrecer una disculpa sincera y la promesa de hacer cambios para resolver el problema.

“El marketing de la Mea Culpa aprovecha los errores como una oportunidad para reconstruir la confianza perdida del consumidor”

Una buena estrategia para humanizar a las grandes empresas y que sean vistas con otros ojos. Ponerse del lado del cliente es sano y reconocer los errores, fideliza. Porque hay que dar por hecho que por muy cuidadosas que sean las empresas jamás serán perfectas.

Por eso, en lugar de esconderse tras excusas, muchas veces la mejor opción es dar la cara y asumir las consecuencias disculpándose. Además, nos encantan las historias del héroe caído. Y en marketing lo saben bien. Es el guion de cientos de películas dramáticas cada año.

Además, el marketing de la Mea Culpa no solo puede emplearse en los negocios. Porque seamos sinceros, en nuestro día a día también nos puede resultar muy útil. Al igual que podemos equivocarnos en nuestro trabajo también lo hacemos en nuestra vida. Así, aunque nuestra cabeza intente solucionar los problemas de mil maneras distintas antes que pedir disculpas, es mejor hacerlo.

“El Mea Culpa se utiliza como una estrategia para humanizar a las grandes empresas. Porque ponerse del lado del cliente es sano y reconocer los errores, fideliza”

Dejar al lado el orgullo es el primer paso para asumir que nos hemos equivocado. Pedir perdón nunca mató a nadie. Y más si no tenemos razón. Ya lo decía Napoleón: “Una retirada a tiempo, es una victoria”.  Y recordemos que fue el dueño de medio mundo durante un tiempo.

Al vivir en un mundo tan superficial, frívolo e hipócrita como en el que vivimos nadie se espera que la primera reacción de una persona cuando se equivoca sea asumir su culpa. El factor sorpresa del marketing de la Mea Culpa permite que la gente responda de manera positiva y admire su determinación y sinceridad a la hora de actuar frente a un problema.

“El factor sorpresa del Mea Culpa permite que la gente responda de manera positiva y admire su determinación y sinceridad a la hora de actuar frente a un problema”

Por eso, debemos aprender a no usar este tipo de estrategia como última opción, sino como primera. Porque ahora mismo lo que las personas más valoran en un mundo de falsedades y sombras es la autenticidad. Y no hay nada más autentico que decir la verdad.

Y por todo ello, el marketing de la Mea Culpa apareció. Como respuesta a nuestros errores y equivocaciones. Y como salvavidas a todos aquellos desaciertos que nos inundan cada día.