Hace ya algunos meses hablaba con un chico (uno de esos que pasan por tu vida como si yo fuese un aeropuerto donde hacer escala) sobre un tema tan típico y tópico como son las almas gemelas. 

Desde pequeñas nos han educado, sobre todo a las mujeres, haciéndonos cree que existe alguien en alguna parte del mundo que está predestinada a estar con nosotras. Cuánto daño han hecho las películas de Hollywood en esto, ¿eh?

Desde el principio de esta charla sostuve firmemente que esto no es así. Que hay personas más afines a ti. Que hay lugares que hacen que eso sea más firme, y que a veces las personas se encuentran en puntos de su vida que se acoplan a la perfección. Pero no, no es posible coincidir en todo con una persona. Nadie va a complementarte más que tú. No hay medias naranjas: nosotras ya somos naranjas completas. Pero lo que sí que es cierto es que a veces encontramos por el camino gente que nos acompaña en nuestras aventuras, en lo bueno, en lo malo y de la que sí: nos enamoramos.

A veces encontramos por el camino gente que nos acompaña en nuestras aventuras, en lo bueno, en lo malo y de la que sí: nos enamoramos

Y la pregunta del millón que se hace la gente (o más bien nos hacemos): ¿cuándo va a llegar entonces esa persona que nos acompañe en nuestro camino? ¿Y cómo saberlo? Pues la respuesta es que no hay respuesta. La respuesta es que no hay un momento idóneo. La respuesta es que esas cosas no se planean, que llegan sin saberlo. Que igual darás con alguien que parece perfecto e idóneo, que te hará todas las ilusiones del mundo, te hará pasar una buena noche, te bajará el cielo a la tierra, y a los dos días se cansará y se irá. Porque puede pasar y pasa mucho. Y te darás una tremenda torta, pero no querida, no es el fin del mundo.

Sobre todo, lo importante es no tener prisa. No agobiarse (y lo dice Mari agobios en persona). No forzar. Eso es probablemente lo más importante de todo, porque, cuando menos lo esperas, igual de repente aparece una persona en ese justo momento. Sí, ese momento que tendrás ahora en la cabeza mientras leas estas líneas.

No existen las almas gemelas. Grábate eso a fuego

No existen las almas gemelas. Grábate eso a fuego. Aprende a cambiar esa idea que tan a presión nos han metido en la cabeza. Y mientras, aprende a quererte, porque lo que sí es verdad, es que antes de conocer a esa otra naranja, manzana, pera o melón que va a acompañarte en tu camino y con la que igual vives una maravillosa historia de amor, antes te tienes que enamorar de ti mismo.


Mamen BG