Tantas y tantas veces me he planteado: ¿es posible empezar de cero? Y, por muchas vueltas que le dé, siempre llego a la misma conclusión: no puedo empezar de cero, pero sí puedo volver a empezar. Porque el pasado ha de ser un punto de referencia, pero no de residencia.

Olvidar el pasado no es fácil, e incluso a veces no es necesario. El pasado, pasado está. Es un punto de referencia que nos sirve como ejemplo y como lección, pero al que no es necesario volver cuando queramos empezar una nueva historia.

En el amor y en las relaciones, esto es importante. Todo lo que nos ha pasado antes está ahí, y va a estarlo siempre, pero no es posible empezar de cero, como si lo que hemos vivido no hubiera existido. Podemos volver a empezar. O podemos simplemente continuar con nuestras vidas.

Olvidar el pasado no es fácil, e incluso a veces no es necesario

Podemos seguir creciendo y aprendiendo, levantándonos cada vez que nos caemos. Podemos seguir caminando y empezar nuevas historias que contar, conociendo nuestro pasado, pero sin dejar que eso nos defina.

Porque si somos lo que somos, es por lo que hemos vivido y por lo que nos han hecho (ya sea bueno o malo). Pero no siempre podemos dejar que eso nos defina y nos imposibilite seguir adelante.

Tampoco es fácil a veces explicar nuestro pasado a personas que son nuestro presente, porque a veces se hace un nudo en la garganta y las palabras se agolpan

Tampoco es fácil a veces explicar nuestro pasado a personas que son nuestro presente, porque a veces se hace un nudo en la garganta y las palabras se agolpan. Pero lo que nos ha ocurrido es parte de nosotros. Parte de nuestras vidas. Lo que hemos vivido tiempo atrás nos ha ayudado a construirnos y, llegado el momento, entenderemos que eso va a estar ahí.

Así que no, no podemos empezar de cero a contar nuevas historias, como si no tuviéramos a nuestras espaldas un pasado que muchas veces nos ha aplastado o nos ha moldeado. Pero lo que sí podemos hacer es levantarnos y seguir adelante. Y bienvenida siempre la persona que quiera ayudarnos a seguir caminando, sabiendo cuál es el peso de la mochila que siempre vamos a cargar.


Mamen BG