Seguro que habéis escuchado hablar sobre el “realfooding”. Su famoso impulsor, Carlos Ríos, es un influencer que acumula 1,5 millones de seguidores en Instagram y tiene el principal propósito de promover una alimentación saludable basada en la comida real y alejada de los ultraprocesados. Su comunidad de seguidores ha crecido de tal forma que este dietista-nutricionista/influencer ha publicado dos libros, ha creado la aplicación MyRealFood y ha sacado una marca de alimentos que comercializa ya tres productos: humus, mutabal y su polémica crema de cacao. ¿Su sueño? Crear un supermercado Realfooding. 

En sus redes sociales comparte recetas basadas en alimentos saludables y busca concienciar a la población sobre la influencia que tiene la industria de los ultraprocesados a la que denomina “Matrix”. En su cuenta personal desarrolla un activismo donde aborda numerosos temas para hacer ver a sus seguidores lo perjudicial que puede ser la alimentación basada en alimentos insanos. 

Así, es frecuente que hable sobre casos que sus propios seguidores le comparten y que suelen ser sobre pérdidas de peso al empezar una alimentación basada en comida real o ganancias en salud y calidad de vida. Además, suele denunciar distintas cuestiones como la alimentación de los hospitales basada en alimentos que contienen altas cantidades de azúcar, la publicidad de ultraprocesados destinados a niños o el sistema de etiquetado de Nutriscore que recomienda productos azucarados como saludables.

Lo cierto es que algunas de las cuestiones que denuncian han sido atajadas. El Ministerio de Consumo prohibirá la publicidad de alimentos y bebidas insanos, por ejemplo, galletas, postres, dulces o helados, dirigida a niños y adolescentes en televisión, radio, redes sociales, webs, aplicaciones, cine y periódicos. De esta manera, el ministerio regulará los productos que se pueden anunciar en horario infantil a través de los perfiles nutricionales de la OMS. Este anuncio ha sido altamente celebrado por la comunidad del realfooding que ya llevaba tiempo pidiendo que se abordara esta medida.

#Polémicas del Realfooding

Carlos Ríos, en más de una ocasión, ha denunciado en su perfil de Instagram que los medios de comunicación difaman y tergiversan su mensaje. Este influencer no pide a la población que deje de comer ultraprocesados, sólo que sean conscientes de qué alimentos comen y en qué proporción. El nutricionista recomienda una alimentación basada en alimentos reales (los que tradicionalmente comían nuestras abuelas) y buenos procesados, dejando un 10% al consumo de ultraprocesados.

Dicho esto, el propio Carlos Ríos no está exento de polémicas. Su último lanzamiento, la crema de cacao realfooder se ha situado en el centro de la diana de un aluvión de críticas al realfooding y más concretamente a su fundador. Además, ha destapado numerosas denuncias de nutricionistas o periodistas que al abordar el realfooding y cuestionar determinados mensajes se han topado con algunos miembros de esta comunidad que les han acusado de estar comprados por la industria de los ultraprocesados. 

La ausencia de autocrítica en este movimiento, que nació con un mensaje positivo, ha fomentado que Carlos Ríos sea desacreditado por otros nutricionistas. Sus mensajes siempre apelan a la ciencia, pero frente a cualquier atisbo de discordancia o debate se excusa en que son los hilos negros de la industria de ultraprocesados los que quieren silenciarle. Esto ha hecho que, en algunos sectores, sea incluso denominado como “gurú” o el realfooding calificado como “secta”.

#Conflicto con la crema de cacao realfooder

Cuando Carlos Ríos anunció el lanzamiento de su crema de cacao, los realfooders -como llama a sus seguidores- celebraron la noticia. Los únicos indicios de crítica por parte de su comunidad vinieron de la forma en la que se iba a comercializar: con envases de plástico sin tener en cuenta lo perjudicial que es para el medio ambiente (pero claro, cada influencer con su lucha). Sin embargo, una vez llegó al supermercado muchos corrieron para no quedarse sin esta gran promesa del realfooding.

Los problemas llegaron cuando los medios se hicieron eco de críticas de diversos nutricionistas que destapaban los fallos en el etiquetado de la crema de cacao realfooder y que demostraban que no era tan saludable como se sostenía. En concreto, Beatriz Robles, tecnóloga de los alimentos y divulgadora científica afirmaba “que lleve dátiles, en vez de azúcar, no quiere decir que sea bueno, en realidad es menos malo que las tradicionales, pero sigue siendo un producto de consumo ocasional que equivale a las cremas de cacao ultraprocesadas”. 

Tanto esta experta como la periodista que escribió el artículo, Nuria Messeguer, fueron altamente criticadas por el líder del realfooding que, en su perfil de Instagram, contratacó afirmando que la pasta de dátil que lleva su crema de cacao no es igual ni comparables a los azúcares refinados de otros productos. “Lanzar un producto así, que es único a nivel de composición, de ingredientes y de valores nutricionales, es un hito para lo que queremos hacer que es revolucionar el sistema alimentario” afirmó Carlos Ríos en un directo de Instagram donde hablaba sobre la polémica. 

Lo cierto es que la crema de cacao realfooder tiene 180 kcal por 100 gramos de producto frente a las 546 que tienen otros productos similares como la nutella. Pero para poder afirmar que es una crema libre de azúcares, como sostiene su envasado, el nutricionista Aitor Sánchez explica que “necesitas que el producto tenga menos de 0,5 gramos por cada 100”.

Además, este nutricionista defiende que “al cuerpo le da igual la procedencia del azúcar. No es lo mismo tomarte el dátil entero que la crema de dátil y en este sentido él está utilizando en redes esta falsa dicotomía de que la pasta de dátil no es como el azúcar blanco”. No obstante, Aitor Sánchez ha publicado en sus redes mensajes tratando de ilustrar cuál es la polémica con la crema de cacao y que no tiene sentido odiar a Carlos Ríos, que trata de impulsar la comida saludable, y no a Nestlé o a Nocilla.

Tanto los críticos con el realfooding como el propio Carlos Ríos están de acuerdo en que este producto es de consumo ocasional y, pese a todas las polémicas, este influencer ya ha anunciado que seguirá con su sueño de crear un mercado Realfooder libre de ultraprocesados. Algunos expertos apuntan que el realfooding en sí mismo es un movimiento bueno y positivo, pero algunos de sus mensajes fomentan la polarización y pueden ser cuestionables.


Paula de la Vega