Siempre buscamos la perfección. Nos empeñamos en ser una referencia para todo el mundo. Esposas encantadoras, madres ejemplares, amigas infatigables, profesionales inmejorables, deportistas innatas… Intentamos convertirnos en esa Superwoman capaz de abarcar todo y sin margen de error que nos hunde en la idea de frustración y culpabilidad.

Ansiedad. Cansancio, Agotamiento mental. Son las características que mejor definen a una mujer del siglo XXI intentando no agobiarse con la vida y sus responsabilidades. Unas responsabilidades que se obliga a cumplir por el virus de Superwoman a llegar a todo.

La frustración llega porque existen demasiados cometidos inabarcables simultáneamente. Por ello, lo que necesitamos hacer es evaluar lo que es realmente importante y establecer un orden y unos plazos realistas para ejecutarlos.

Intentamos convertirnos en esa Superwoman capaz de abarcar todo y sin margen de error que nos hunde en la idea de frustración y culpabilidad

Porque, por el contrario, si intentamos resolver distintas cuestiones al mismo tiempo, la perfección se impone a nuestro cometido y la culpa y la frustración llegan de la mano. Nos sentimos constantemente obligadas a alcanzar todos nuestros propósitos sin margen de error derivando en un estado de ansiedad y culpabilidad totalmente alejado a la idea de Superwoman que es capaz de superar todos los obstáculos.

El perfeccionismo es una ilusión que se ha convertido en un patrón limitante, sobre todo, para el género femenino. Porque las mujeres siempre han tenido que encargarse de todo y acabar el día con una sonrisa de satisfacción en la cara por haber sido capaces de realizar todas las tareas sin esfuerzo. Porque la vergüenza de la mujer se ha alimentado durante siglos del perfeccionismo.

Por eso, debemos empezar a omitir el término de Superwoman. Porque nadie va a venir a salvarnos. Y mucho menos va a ser capaz de resolver cualquier problema sin importar el coste que conlleve. Debemos comenzar a aceptar nuestros errores y, sobre todo, nuestras limitaciones. De este modo, tendremos más margen para cumplir con una de nuestras prioridades más importantes de nuestras vidas, nosotras mismas.

Debemos comenzar a aceptar nuestros errores y nuestras limitaciones. Así, tendremos más margen para cumplir con una de nuestras prioridades más importantes de nuestras vidas, nosotras mismas

Aprendamos a ponernos en nuestro lugar sin exigirnos ni culpabilizarnos por hacer algo mal. Así, cada vez que te culpes imagínate que eso por lo que te estás criticando tan duramente se lo estuvieras diciendo a una amida tuya ¿Qué le dirías? ¿La juzgarías? Probablemente acabarías entendiendo que realmente está haciendo las cosas lo mejor que puede usando los recursos que tiene.

Y es que, según Manos Unidas, las mujeres han visto incrementada su carga de trabajo durante el confinamiento. Por lo que, si a las desigualdades que existen le añadimos nuestra mala costumbre de valorar el deseo de los demás encima de los nuestros, nuestra carga mental acabará con nuestra salud. La vida es demasiado difícil ya como que para que, además, intentemos ser las mujeres perfectas. Porque ese pensamiento no podría estar más alejado de la realidad.


Ana Díaz Barranco

Madrileña y oficialmente periodista. Escribo sobre arte y cultura, la mayoría de las veces, pero desde que descubrí psico no he vuelto a mirar atrás. Porque como decía Voltaire "La escritura es la pintura de la voz". Y que mejor voz que la nuestra para dar a conocer todos aquellos problemas y cuestiones de la vida que rondan nuestra cabeza.