Si entrepreneur (emprendedor) ha sido la palabra que se ha repetido estos últimos años, ¿quieres saber un poco más de lo que está ahora en boca de todos? Esto es emprendimiento social.

Durante muchos años se ha debatido sobre si las empresas deberían o no tener una responsabilidad social (RSE), en pocas palabras, invertir parte de sus beneficios o dirigir sus acciones en pos del bienestar social, sobre todo en el entorno más cercano. Un ejemplo más concreto y cercano que nos puede sonar es el programa de becas que financia la Fundación Amancio Ortega. Este magnate de la industria, ente otras iniciativas, dona al año hasta 600 ayudas a jóvenes para estudiar en el extranjero. Al principio, destinadas solo a paisanos de su tierra natal, Galicia; hoy en día todo el país se beneficia de este programa.

Ciertos economistas, sin embargo, son detractores de esta idea, alegando que las empresas deben centrarse en conseguir beneficios y que las estrategias de responsabilidad social no son otra cosa que un torpe intento de mejora de la imagen y publicidad de las mismas. En una economía capitalista es difícil hablar de verdadera responsabilidad social empresarial.

El emprendimiento social le da un poco de vuelta a todos estos conceptos. Para conseguir una verdadera mejora social, se cambia el objetivo de la empresa: de generar dinero a crear valor para la sociedad. Este cambio radical solo es posible con empresarios con una férrea voluntad de cambio y realmente comprometidos con una sociedad mejor. Esto no quiere decir que la empresa no vaya a generar beneficios económicos, no estamos hablando de organizaciones sin ánimo de lucro, si no de saber invertir los mismos en fines sociales, devolverlos a la sociedad.

Hoy en día vivimos rodeados de grandes empresas que generan capitales desorbitados y, en la mayoría de los casos, se quedan en las mismas organizaciones o se invierten, es decir, amasan más dinero a partir de dinero. Pese a que existen estas responsabilidades sociales, el emprendimiento social es una alternativa a los métodos tradicionales de darle una vuelta completa a la macroeconomía, un giro de perspectiva, un cambio.


Celia MI