El otro día no pude resistirme y escribí un tweet diciendo: «Enamorá de la vida… y las estrellas desde el balcón, y las noches sevillanas, y que cada mañana aquí es una tarde de mayo en Madrid… Aunque a veces duela». Pero bueno, hoy quería escribir sobre los bolsos, la verdad.

Ya se ha notado, desde hace unas semanas, que mi auténtico cometido en «¡Por Dior!» no es simplemente opinar sobre estilo y las tendencias que resultan más relevantes. Me gusta que charlemos de arte, música y algo de cultura también.

Curiosamente he descubierto cómo me he volcado dando a conocer lo que veo desde mi cuna del sur. Las tendencias más vistas en las calles sevillanas paseando un domingo al sol, qué es lo que más predomina aquí en comparación con Madrid, cómo evoluciona cada estilo hasta formar la mezcla perfecta y una larga lista titulada etcétera.

#Los bolsos no duelen. ¿O sí?

Pues mira, no nos vamos a engañar, solo quería dejar por escrito la pasión que me nace escribiendo cada columna y lo mucho que me gusta analizar tendencias. Pero de los bolsos nunca habíamos hablado aquí, urbanita. Los bolsos no duelen, de hecho nos gustan. Lo que duele es el precio de algunos…

Siempre he pensado que, aunque nos gusten muchísimo, hay que tener tres predilectos: uno negro mediano para el día a día y que combina con absolutamente todo, otro más llamativo y un poco bueno para esos días en los que nos arreglamos y nos comemos el mundo y por último, uno grande y bonito para el trabajo y las clases, para no perder el estilo ni a punta de pistola.

¿Te puedes creer que aún no me he arriesgado con el bolso baguette? Sí, ese que Fendi puso tan de moda y que todas nos podemos permitir de Inditex gracias a Zara y Stradivarius. Lo he visto tanto, tanto y tanto que perdió la magia. Pero no le he dado el «nunca» aún.

#Conoce tus gustos, para que no te aburran en 0´

Es lo que tiene la globalización, ¿no? Lo queremos todo rápido y directo. Tanto que hasta esperar un anuncio de dos minutos nos genera pereza y nos cansa pronto. Que esta era digital nos lo regale todo tan presto, hace que nos aburra de la misma manera que lo otorga. Con los bolsos nos pasa lo mismo. Todo estaba ya ahí, con otra forma, tejido, textura, precio y color. Pero el diseño es el mismo. Los nuevos, se marchan en 0´.

Pero bueno, hasta que decida invertir en uno pequeño y blanco para el buen tiempo (por decantarme por otro color y estilo, que apetece) voy a seguir tirando de un Purificación García color vino y Homenaje Acolchado al que le tengo un gran cariño. Porque me salva cada outfit y le da reconocimiento de estilo personal.

Asegurar tu propio estilo con accesorios es una victoria segura. Porque solo tú llevas las cosas a tu manera. Una prenda va a estar puesta en tu cuerpo sí o sí, pero un accesorio te decora. Y ahí empieza el juego para definirnos realmente.

#Volvamos a lo esencial

Ahora que nos hemos desahogado… Volvamos a la verdadera esencia. Si ya sabemos que todo lo que viene rápido, se va igual, pues disfrutemos de la vida. Hay gente que tiene miedo de comprarse los bolsos de temporada porque están destinados a desaparecer en unas semanas. Y esto es una realidad. Con la ropa también, ¿eh?

Por eso mismo es imprescindible conocer el origen de nuestros gustos. No solo para decorarnos, sino para todo. Hay mucho más placer en despertarse un poco flamenca y hablar cinco minutos con mamá por teléfono que en hacer una compra online.

Que se encuentra más alegría cantando con tus amigos en una azotea, en los acordes de su guitarra, en una sesión de fotos improvisada y en bajar al súper a por otra botella de vino. En las risas con Diego, (amigo y compañero de redacción) por la Alameda.

Feliz domingo, urbanita. Espero que encuentres el valor en las cositas que sí lo tienen. Y si no, te paso una playlist dedicada, que eso siempre hace ilusión.


Carla Pérez Martínez