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Y una vez más: estabiliqué. El fueron felices y comieron perdices nunca dura para siempre. Nos obsesionamos con parejas idílicas, momentos perfecto y besos a La Luz de la luna. Parece que en nuestra sociedad todo está construido para dos: citas en el cine, los asientos en la noria, ¡hasta las ofertas de ir al dentista! Es por estos mensajes subliminales que muchas veces tendemos a estar incompletos, deseando encontrar nuestra media naranja. 

Lo que no te cuentan es que cuando el final feliz llega, la vida no es de color de rosa. Sí, puede que el azúcar de un te quiero dado en el momento justo o un roce de mano caminando por una de las calles perdidas de Malasaña te haga perder la cabeza pero esos momentos no son eternos. Y no lo son, porque de vivir en un continuo delirio, no es realista. Necesitas momentos mejores, peores, rutinarios, divertidos, estresantes, románticos, emocionales, confusos, vulnerables, desesperantes, dulces… Una relación necesita ser fuerte en cada uno de esas etapas. Así que, no pienses que por empezar con ese chico que tanto te gusta tus vaivenes emocionales se van a acabar.  

Necesitas momentos mejores, peores, rutinarios, divertidos, estresantes, románticos, emocionales, confusos, vulnerables, desesperantes, dulces…

Cuando encuentras a tu pareja, por muy genial que sea vuestra relación, la estabilidad no es sinónimo de continuo éxtasis. Lo bonito de las relaciones es crecer y creer en el otro, asumiendo que habrá momentos buenos y malos. Por mucho tiempo, creía que tan sólo las relaciones sin conflictos eran las mejores. Cuando entré en una relación sana de verdad me di cuenta que las relaciones solo funcionan cuando conflicto no es un palabra que te de miedo. Cuando asumes que tendréis problemas pero que los hablareis y solucionareis junt@s, eso es la estabiliqué, es decir, la estabilidad. Es estar saber que estaréis bien incluso en momentos donde no puedas estar bien. 

La estabilidad de las relaciones es poder contar con alguien, pero siempre hay retos que superar

La estabilidad de las relaciones es poder contar con alguien, pero siempre hay retos que superar. Esos puñeteros no se van ni a tiros. Hay que gestionar: inseguridades, celos, piques, enfados, días de regla y sobre todo, diferencias entre la forma de sentir de los dos. Para la próxima vez que te digan que lo de ser soltero es mucho más estimulante que estar en relación dile que los que estamos a este lado del río tampoco sabemos de estabiliqué (y que tampoco tenemos ni idea de cómo lo estamos haciendo). 


Selma Escalona