Confiésalo… Si no pasa nada. Nosotras también hemos caído, y es que si hay una serie de moda (con mucha moda), es Bridgerton.

Quizás por sus dramas, por la diversidad, las relaciones queer o porque las escenas de sexo sacarían los colores hasta la mismísima Jane Austen, pero sea como fuere, algo tenemos claro: el vestuario de Bridgerton es una completa maravilla.

Y cuando algo está bien hecho, está bien hecho. Porque de un ambiente pastel y de época, lo cual, en circunstancias «normales» evocaría tradición, la modernidad escandalosa cautiva la escena. ¿La responsable? La neoyorquina de 71 años Ellen Mirojnick. Conocida por ser diseñadora de vestuario de éxitos de culto como Atracción fatal (1987), Wall Street (1987) o Instinto básico (1992). Además, en 2013, se llevó el Emmy por Behind the Candelabra, al que le siguieron otros éxitos como El gran showman (2017) o Maléfica: Maestra del mal (2019).

Según hemos podido saber, Mirojnick comenzó echando una mano, pero desde el primer momento supo que no sería una típica adaptación de Jane Austen. Por eso, decidió sumarse al reto y crear una armonía moderna que nos ha dejado a todos sin habla.

 “No nos interesaba reflejar el universo de Jane Austen porque este no es el típico drama histórico, sino un mundo ficcionado, más sexy”, Ellen Mirojnick.

¿El total? 232 personas trabajando para el vestuario de la serie. Bridgerton es una de las grandes producciones de Netfix, llenas de fantasía, sueños, inocencia y loco y ardiente deseo. Todo eso y mucho más es lo que Ellen Mirojnick consiguió trasmitirnos a través de una remasterización de la Regencia de Londres.

Una de sus máximas fue la exposición Christian Dior: Designer of Dreams, quien le sirvió para crear juegos ópticos con tejidos como organzas, tules y organdí sobre siluetas clásicas del imperio. Además, los cinco meses de trabajo antes de empezar a grabar, cuentan con anécdotas tan curiosas como el hecho de que Mirojnick prohibió los botones.

Otro aspecto que merece la pena destacar es la división entre los nuevos y los viejos ricos. Los Bridgerton son la familia más importante, y por ello lucen el más puro sentimiento tradicional: no destacar. Así, el equipo de vestuario decide envolverlos en una paleta empolvada de diseños sutiles, enjoyados y con cuellos redondos. Eso sí, Phoebe Deynor (Daphne Bridgerton) viste la vertiginosa cantidad de 104 vestidos. Por el contrario, los Featherington (nuevos ricos) destacan por la opulencia escandalosa de destacar, de que los demás aprecien su riqueza y su capacidad de novedad. Todo ello en colores estridentes y en estampados que, como poco, pecan de horteras.

En definitiva una trama jugosa, entretenida y sexy que encaja a la perfección con un minucioso y excelente trabajo de costura.


Lauren Izquierdo

Ah, creo que es ahora cuando tengo que decir que dirijo este sitio. Así que sí, soy la Directora de Status of Empire. ¿Quieres saber mis dos mayores secretos? Soy un cuadro y siempre escribo sobre lo que me da la gana. Llevo en el mundo de la moda desde que tengo 15 años y eso me ha dejado un poco cucú. Pero ahí vamos, sobreviviendo (aunque cada vez tengo más ganas de irme a vivir al campo). Además, también soy experta en belleza. Una, que se adapta a los nuevos tiempos. ¿Otro secreto? Venga, escribo sobre amor porque capitalizar sentimientos es un mood y es el mío, tengo un podcast que se llama Estas Crías y he publicado dos libros que son como mis hijos, Espinas de terciopelo y Silencio. Ale, y ahora a leer todas mis cosas, que tienes para rato.