La ciudad. La literatura. El amor. El sexo con o sin él. Aspiración. Y mucha, mucha moda… Pero no es lo único que vemos en la pantalla cuando ponemos una de nuestra series favoritas. Esto es todo lo que nos enseñó Sexo en Nueva York.

¿Vamos a decir que únicamente hemos visto vestidos preciosos y hemos aprendido a pronunciar bien las marcas de alta costura? Eso, casi que lo vamos a dejar en un segundo y último plano. Lo verdaderamente importante es lo que hemos visto y nos ha hecho huella de alguna que otra manera.

Todo no es tan bonito ni tan sencillo cuando se escucha al director poner fin a cada escena y cuando se apaga la cámara. No estamos en Nueva York y a veces los urbanitas ni tienen tiempo para verse. Pero sí que vemos una vida muy real cuando queremos desconectar de la nuestra para dar play a nuestra serie favorita. Y a veces hasta nos sentimos identificados. Otras, encontramos respuestas a nuestros sentimientos y situaciones.

Si vamos a considerar un inicio, es inevitable pensar en ese punto de partida en el que se abandona el hogar para irnos a una ciudad grande a vivir. Por ejemplo, quienes marchan a Madrid a comenzar la carrera y lograr el trabajo de sus sueños. ¿Quién no ha sentido la soledad de Madrid? Y la de la ciudad que elijas. La vulnerabilidad y los sueños que parecen no llegar nunca. La ilusión y empeño en ser el mejor de nuestro campo. Todo es nuevo, todo es irreprochable y parece que el tiempo se ha parado ahí para comenzar una nueva etapa. ¿Carrie Bradshaw? Nos enseñó que hacer frente a situaciones nuevas no es más que una carrera que todos vamos a correr. Pero tú decides si quieres correr esta maratón calzando Manolos. Consejo: el éxito, una vez conseguido, se visualiza mejor desde unos tacones como estos.

Consejo: el éxito, una vez conseguido, se visualiza mejor desde unos tacones como estos

Aún así, el éxito es muy subjetivo. Hemos tomado nota de las veces que la protagonista más famosa de Nueva York se sentía la última opción para todo. La cuestión de cada comportamiento externo al suyo y un sinfín de cosas del día a día que pueden hacer de un día normal una pesadilla. Al final, sentirse así es humano. Por eso, ver la manera tan elegante e inteligente de sacar algo bueno cada día y tomarlo con filosofía ha sido el mejor ejemplo de responsabilidad emocional que nos ha dado Lady Bradshaw, ya que ella se ha puesto en el límite de diversas situaciones como el amor, el trabajo, relaciones ínter e intra personales… Hasta para elegir una prenda.

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Una vez vista la responsabilidad e inteligencia emocional para afrontar determinadas situaciones, ¿qué hay de la cultura? Hemos oído innumerables títulos y escritores que se han nombrado en la serie. Solo habría que buscarlos para ampliar nuestro conocimiento. ¿Recordáis el libro de las cartas de poetas que aparece en la primera película de la serie? El mundo sensible de la literatura, ligado al amor más profundo del mundo irracional que vive en nuestra mente. Su manera de verlo y de escribir. Saber que ella en sí está plena de vocabulario que hemos añadido a nuestro bagaje. Muchas jóvenes estudiaron periodismo cuando pudieron elegir gracias al ejemplo tan real y logrado de este personaje. Alguien con carisma, cultura y educación. Alguien que atrae a los demás porque se proyecta al exterior de una manera muy diferente a la gran mayoría.

Por no hablar del mundo de la moda. Nos encantaba ver las escenas en las que iban de compras. Adorábamos ver nuevas prendas y conocer las marcas que desfilaban en la Semana de la Moda. Queríamos estar allí también. ¿Qué hay del estilo? No hemos podido aprender más gracias a ella y a quienes hicieron posible cada filme. Porque la vida, al final es más que la moda. Pero en Sexo en Nueva York la moda hace a esta mucho más llevadera y no deja de ser historia y cultura. Así que estamos felices de hacer de nuestra vida nuestra pasión y trabajo.

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Así, repasamos: salir de los días malos con filosofía es algo que poco a poco vamos aprendiendo a desarrollar. Ser una persona que cuestiona todos los comportamientos exteriores, no es malo, nos mantiene alerta y aprendemos siempre y cuando la situación no se vaya de las manos. Que el trabajo es inspirador, escribir es bueno, siempre habrá alguien que lea tus publicaciones. Nos quedamos también con inspiración para algunos outfits.

Con el valor de la amistad. El apoyo en esas personas que no son tu familia pero lo parece, por la cantidad de horas que pasas a la semana con ellas. Aprendemos también que una amistad sincera y real, no te juzga, ni te quita valor, sino que va a estar ahí para impulsarte y escucharte cada vez que lo necesites. Que si te esfuerzas y vas a por ello, no solo disfrutas del sexo, sino de tu trabajo soñado. Y que ahí afuera, hay alguien que se siente más rico que el Señor Big por recibir un mensaje con tus «Buenos días». Y merecerá la pena.

Ahora sí. ¿Cuánto has aprendido de moda con esta serie del 1 al 10?


Carla Pérez Martínez