Las parejas vienen y van y llevarse bien con la familia a veces es cuestión de suerte. Pero, los amigos son esa pieza de nuestra vida que nos recuerdan que formamos parte de algo mucho más grande y que el mundo puede ser más fácil y seguro.

La amistad es un vínculo que se forja con la confianza más el tiempo. No a cualquier persona se le puede llamar amigo. Si bien es cierto que las relaciones van evolucionando, hay cierto tipo de amistades que todos deberíamos mantener a lo largo de nuestra vida.

#El amigo de la infancia

Puede que ahora no tengáis nada que ver y lo único que tengáis en común es que los dos bebéis agua todos los días. Pero os une el vínculo de haber comido tierra juntos en el parque. Conoce a toda tu familia, ha jugado con tus primos en tus cumpleaños y eso lo capacita para comprender, sin que tu le digas nada, todas tus movidas familiares y tus problemas más profundos.

#El amigo que entiende todo

Es verdad que un amigo jamás debería juzgarte, pero no nos engañemos, casi todos lo hacen. Por eso, es necesario tener ese amigo al que le puedas confesar de manera desahogada cosas como “estoy teniendo una aventura” o “he desviado todos los fondos públicos a una cuenta en Suiza”.

«Las parejas vienen y van y llevarse bien con la familia es cuestión de suerte. Pero, los amigos son esa pieza de nuestra vida que nos recuerdan que formamos parte de algo mucho más grande»

Si bien es cierto que en muchas ocasiones necesitamos sabios consejos que nos abran los ojos o que nos empujen a hacer lo que sabemos que tenemos que hacer, pero que tememos más que nuestra vida. Sin embargo, este amigo realmente está para que nos escuche y nos apoye sin enarcar ni una ceja. Es el equivalente a la amiga que te sujeta el pelo mientras vomitas, a veces de forma literal.

#El que siempre tiene un plan montado

¿Te has quedado sin plan un sábado por la noche? ¿Quieres salir de la rutina? Entonces es necesario que llames a esa persona que siempre hace cosas diferentes de las que tú sueles hacer. Ese amigo que está todo el día acudiendo a conciertos secretos en lugares insólitos u organizando yincanas para adultos con cata de vino al final incluida. Te embarca en cosas que por ti mismo nunca harías, pero que siempre te encantan. Y es que sabes que cada vez que quedáis se convierte en algo inolvidable.

#El sincero

Esta clase de amigos son la constatación de que a veces la confianza da asco. “¿Puedo ser sincero?”. Es el comienzo del fin. Prepárate para lo que viene después de esta frase porque no volverás a ser el mismo. Pero, lo hace por nuestro bien. Porque, aunque nos pueda fastidiar en un primer momento, tienen más razón que un santo y sabes perfectamente que te iría mejor si hicieses caso a sus honestos comentarios. Es ese amigo que nos da el toque de atención para cambiarnos de ropa antes de que hagamos el ridículo o que nos suelta la verdad en toda la cara.

«La amistad es un vínculo que se forja con la confianza más el tiempo. No a cualquier persona se le puede llamar amigo»

#El amigo con el que siempre te ríes

Podemos estar al 100% seguros de que la actividad favorita de los españoles es quedar con alguien y echarse unas risas. Nada une más que el humor compartido, por lo que esos amigos con los que el humor está garantizado siempre son bien recibidos. No hay nada que mejore nuestro día que esa persona que con solo verla ya estemos riéndonos.

#El amigo psicólogo

Estos amigos son nuestros salvadores. Es esa persona que siempre ve lo bueno en nosotros cuando ni siquiera nosotros somos capaces de verlo. Te motiva siempre a mejorar, a presentarte a ese trabajo, a hacer es llamada que tanto temes o a solucionar tu vida con una buena cerveza en la mano. La dinámica se compone de esa relación maestro-aprendiz. Es ese mentor del que siempre tienes algo que aprender y te ayuda a cambiar a mejor, que ya es mucho más de lo que obtienes de otras personas. Siempre quiere lo mejor para ti, es esa hada madrina que convierte todos tus problemas en un vestido fabuloso para ir a l baile y cumplir tus sueños.


Ana Díaz Barranco

Madrileña y oficialmente periodista. Escribo sobre arte y cultura, la mayoría de las veces, pero desde que descubrí psico no he vuelto a mirar atrás. Porque como decía Voltaire "La escritura es la pintura de la voz". Y que mejor voz que la nuestra para dar a conocer todos aquellos problemas y cuestiones de la vida que rondan nuestra cabeza.