¿Qué trucos podemos llevar a cabo para sobrevivir la cuesta de enero? Es la gran pregunta. Parece mentira que estemos ya en 2022. Los veinteañeros todavía tenemos en mente hechos que han marcado este siglo y parece que fuera ayer. Estábamos entusiasmados por la nueva década y la Covid nos puso en nuestro lugar. Es extraño que nosotros deseemos que el tiempo pase. Y pasa, más rápido cuando pensamos en ello. Ansiamos que llegue ese momento de nuestras vidas en el que todo sea estable y a partir de ahí, parar el tiempo. Disfrutamos poco de lo que tenemos, del presente porque nos proyectamos en un futuro azaroso y los momentos que vivimos en el día a día se vuelven efímeros.

Dicen que el comienzo de un nuevo año, puede ser el comienzo de una nueva vida. Este enero que vivimos, tan extraño como las temperaturas que deshacen la nieve de las montañas o como la erupción del volcán en Tonga, debe ser el inicio del cambio. Aquí os dejo algunos trucos para sobrellevar la cuesta de enero.

Iniciarte en el mundo del Podcast

El auge del podcast está a la orden del día. ¿Por qué no darle un intento? Hay tantos programas  y de tantos géneros que puedes elegir cualquiera que se te antoje. Además, no necesitas la misma atención que cuando ves una película, lees un libro o una serie. Puedes ponerlo de fondo y aprender cosas que de otro modo nunca descubrirías. Hay podcast de ciencia, de historia, cómicos si lo que necesitas es una dosis de humor o de cultura. En mi caso, me sirven para seguir practicando el inglés. ¡Dale una oportunidad!

No solo estás tu en el mundo…

Vivimos en una sociedad cada vez más inhibida del ruido exterior. La tecnología tampoco ayuda. Vamos de casa al trabajo y del trabajo a casa, lo mismo para el estudiante, con la cabeza gacha mirando una pantalla del móvil, como si esa realidad virtual ya fuera norma común del día a día. Pareciera que el exterior no es interesante y eso genera una barrera a la hora de relacionarse, estrechar lazos, conocer nueva gente, ser empáticos, ponernos en la situación del otro. Te ánimo a que dejes, de vez en cuando, de vivir en tu propia burbuja y pienses en ayudar a los demás o ver lo que acontece a tu alrededor. Será una experiencia enriquecedora y de la que aprenderás mucho. No dejemos atrás las viejas costumbres.

El cuidado personal

Ahora que la salud personal está cada vez más en el debate público. Debemos intentar cuidarnos. Al igual que está bien pensar en los demás, cultivar nuestra salud debe ser igual de importante. No podemos vivir para estudiar o para trabajar. Necesitamos cultivarnos, darnos caprichos, divertirnos, hacer planes que se salgan de la normalidad y que nos permitan airear el alma y la mente. Desde cocinar un plato diferente con olores a países exóticos, ir al cine, descubrir nuevas cervezas artesanales con amigos o simplemente mantener una conversación con esa persona que llevas tiempo sin ver pero que aprecias. Todo vale si te lo pide tu cuerpo y mente.

El viaje como proceso sanador

Escapar un finde de tu normalidad. Hay vuelos baratos a muchos destinos. Solo tienes que entrar en la web, coger un vuelo a alguna ciudad que te interese y pasear por sus calles. Descubrir todo tipo de recovecos que convierten una ciudad en un sitio especial, con su cultura auténtica. Valdría también coger el coche, el tren o un bus para ir a un sitio más cercano que desconozcas. Lo importante es conocer algo nuevo que no descubrirías de otra forma.

Hacer cosas fuera de lo común

Si lo que buscas es algo que no sea un desembolso tan grande. Mira en tu ciudad exposiciones gratuitas. Por ejemplo, Madrid tiene muchos espacios donde los jóvenes entran gratis o pagan una cantidad reducida por entrada. Exposiciones en el Espacio Fundación Telefónica, en el Caixaforum, El Matadero… son algunos de los ejemplos que te permitirán hacer frente a un mes donde todo vuelve a ser como antes, sin serlo totalmente.


Oliver De la Torre

Soy un joven corriente con nombre extranjero. Escribo sobre cultura y aquello que me haga aprender nuevas cosas. Vuelo y me alimento de mis pasiones, ya sea cine, libros o música. ¿Qué seríamos sin el arte?