Nuestra familia es un apoyo fundamental en la vida. Dependiendo del entorno en el que crecemos durante nuestra niñez y juventud seremos de una determinada manera en nuestra etapa adulta. Nos convertimos en aquello que hemos conocido y que hemos vivido. Y, para bien o para mal, nuestra familia se convierte en un ejemplo que seguimos y adoptamos cuando crecemos. Pero, hay ocasiones en las que las cosas no funcionan como deberían y se convierte en una familia disfuncional.

“Las funciones más importantes que debe cumplir una familia son: identificación, educación, socialización, comunicación, cuidado, afecto, soporte económico, emancipación o autonomía y transmisión de valores” explica la psicóloga María Belén Eseverri (@psicologia.familiar.integral). Y, cuando alguna o todas no se cumplen, hablamos de familia disfuncional.

«Dependiendo del entorno en el que crecemos durante nuestra niñez y juventud seremos de una determinada manera en nuestra etapa adulta. Nos convertimos en aquello que hemos conocido y que hemos vivido»

Existen diversos tipos de familias disfuncionales que no cuentan con algunas de estas características y que, como consecuencia, provocan que los miembros de la familia crezcan con unas carencias determinadas. Algunos de estos modelos pueden ser:

  • La familia con algún integrante con una patología psiquiátrica grave, como una adicción o esquizofrenia
  • La familia sobreprotectora que no cumple con la función emancipadora para generar autonomía
  • La familia abandónica que no cumple con la función de protección y la función afectiva
  • La familia violenta cuando la comunicación y el cuidado se ven afectados
  • La familia que no transmite valores y no genera identidad al individuo
  • La familia bajo los límites de la pobreza que no puede generar el aporte material necesario en cuanto a la alimentación, la educación…

«La familia es un organismo social dinámico y en constante cambio. Las crisis evolutivas normales y las crisis accidentales, pueden generar conflictos y disfuncionalidades momentáneas«

Vivir en un entorno sano y que todas las competencias de una familia funcional se cumplan al 100%, resulta imposible. No existe una familia que funcione correctamente todo el tiempo. “La familia es un organismo social dinámico y en constante cambio. Las crisis evolutivas normales y las crisis accidentales, pueden generar conflictos y disfuncionalidades momentáneas. Esto no significa que la familia deje de ser sana. Significa que la familia es un grupo social dinámico y con una gran disponibilidad a la adaptación” aclara la experta en psicología familiar.

Al mismo tiempo puede ocurrir que una familia que haya sido siempre disfuncional, se convierta en una familia totalmente sana sin recaer en su antigua dinámica. “Esto puede deberse al acceso a la psicoterapia familiar o individual. Otra posible explicación es que este cambio se deba al crecimiento de sus miembros y la posibilidad de que alguno de ellos aporte algo diferente al funcionamiento de la familia” comenta la psicóloga María Belén Eseverri.

«Una familia sana no es aquella que no presenta ningún tipo de conflicto, sino aquella que encuentra los recursos para enfrentarse a ellos»

La disfuncionalidad no es un pozo oscuro del que no se pueda salir, ni mucho menos un bucle que se repita eternamente en nuestra vida. Y aunque haber vivido en una familia disfuncional pueda “afectar enormemente el desarrollo psicosocial, dependiendo de la función que no se cumplió correctamente, gracias a la psicoterapia, la singularidad de cada individuo, sus capacidades personales y la resiliencia que tengan, pueden superar esa etapa de su vida. Sin embargo, debo aclarar que aquello que no se ha adquirido durante la niñez, en cuanto a la nutrición física y emocional, difícilmente se adquiere en la etapa adulta” añade la experta.

No debemos olvidar que una familia sana no es aquella que no presenta ningún tipo de conflicto, sino aquella que encuentra los recursos para enfrentarse a ellos. Por ese motivo, con esfuerzo y trabajo una familia disfuncional puede convertirse en todo un ejemplo de una familia sana.


Ana Díaz Barranco

Madrileña y oficialmente periodista. Escribo sobre arte y cultura, la mayoría de las veces, pero desde que descubrí psico no he vuelto a mirar atrás. Porque como decía Voltaire "La escritura es la pintura de la voz". Y que mejor voz que la nuestra para dar a conocer todos aquellos problemas y cuestiones de la vida que rondan nuestra cabeza.